Country Program Evaluation: Haiti 2007-2011
Summary — The IDB's independent evaluation office reviewed the Bank's country programme in Haiti for 2007 to 2011, the period containing the January 2010 earthquake, the cancellation of Haiti's outstanding debt to the Bank and the shift of the entire programme onto grant terms. The report traces how the strategy set before the earthquake survived it, what the reconstruction portfolio committed to, and what had been delivered by the end of the period.
Key Findings
- The evaluation spans the earthquake, and records the Bank's account of a strategy written for one country and executed in another.
- It covers the move to an all-grant programme and the debt cancellation that preceded it.
- It is the middle term of a three-evaluation run, which makes the portfolio comparable across fifteen years.
Full Description
The IDB's independent evaluation office reviewed the Bank's country programme in Haiti for 2007 to 2011, the period containing the January 2010 earthquake, the cancellation of Haiti's outstanding debt to the Bank and the shift of the entire programme onto grant terms. The report traces how the strategy set before the earthquake survived it, what the reconstruction portfolio committed to, and what had been delivered by the end of the period.
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Evaluación del Programa de País
Haití
2007-2011
Banco Interamericano de Desarrollo
Septiembre 2011
Resumen
El terremoto de 2010 modificó sustancialmente la relación entre el Banco y Haití. Por una
parte, agudizó los enormes desafíos que caracterizan al país, y generó nuevas y apremiantes
necesidades en el corto plazo. Por la otra, produjo una respuesta inédita del Banco: el
compromiso de aprobar anualmente US$200 millones no reembolsables, durante los próximos
diez años. Esta nueva relación es una ventana de oportunidades abierta a intervenciones
de mayor aliento en materia de desarrollo y bajo un nuevo contexto operativo y estratégico.
El informe evalúa la estrategia del Banco en Haití durante el periodo 2007-2011. La estrategia
aprobada en 2007 apostó por la continuidad del incipiente proceso de estabilización del
periodo anterior (2004-2007). Pero la situación evolucionó de manera distinta, marcada
por consecutivos desastres naturales y amenazas externas a la estabilidad económica y
política, dejando en evidencia que la apuesta de continuidad resultaba poco coherente con
la fragilidad y la vulnerabilidad del país, y que no se disponía de medidas de mitigación
adecuadas. Ante la emergencia derivada del terremoto, la respuesta organizativa y
financiera del Banco fue rápida y oportuna, permitiéndole en un breve plazo recuperar su
operatividad, aprobar un amplio programa de operaciones y aumentar los desembolsos.
Por su parte, la respuesta estratégica resultó insuficiente para posicionar al BID ante los
enormes desafíos originados por el terremoto y el difícil proceso de reconstrucción del país.
La efectividad del programa se vio limitada por la dificultad de lograr los resultados previstos
en las operaciones. Los problemas de ejecución derivados de la fragilidad institucional
del Estado haitiano y de la falta de diseños adaptados a esta situación continuaron
restringiendo el logro de los objetivos de los proyectos. El bajo nivel de resultados fue
notorio en el caso de los programas de los sectores agrícola, agua potable, educación y
electricidad. La efectividad del programa de carreteras, el más ambicioso de la cartera,
se vio comprometida por restructuraciones sucesivas que excluyeron la intervención en
carreteras secundarias y por la falta de un sistema de mantenimiento que garantice la
sostenibilidad de las intervenciones. En el ámbito de los programas de gobernabilidad, el
objetivo de apoyo presupuestario fue privilegiado por encima del de construcción institucional.
OVE concluye que la futura estrategia del Banco en Haití incrementará su relevancia y eficacia en
la medida en que: 1) defina una estrategia consensuada con el país que sea realista, que promueva
la reconstrucción institucional del país y que se focalice en la superación de la pobreza; 2) supere
las fallas de coordinación entre las agencias donantes y promueva el liderazgo del GOH en la
coordinación de la ayuda al desarrollo; 3) incorpore en el diseño de cada operación análisis de
riesgos asociados a las vulnerabilidades institucionales, económicas y ambientales, y medidas de
mitigación apropiadas; y 4) intensifique los esfuerzos para asegurar el seguimiento y el reporte
de los programas incluyendo mejoras en la calidad de la información disponible en el país.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ...................................................................................................................... 1
I.
CONTEXTO Y DESAFÍOS DE DESARROLLO ..................................................................... 2
A.
B.
II.
POSICIONAMIENTO ESTRATÉGICO DEL BANCO EN HAITÍ (2007-2011) ........................ 11
A.
B.
C.
D.
III.
Fragilidad del Estado haitiano ........................................................................... 2
1.
Un proceso sostenido de deterioro social ................................................. 3
2.
Vulnerabilidad económica ........................................................................ 5
3.
Baja competitividad y limitados espacios de crecimiento........................ 6
4.
Vulnerabilidad ambiental ......................................................................... 8
5.
La situación posterior al T2010 ................................................................ 9
Dependencia y efectividad de la ayuda externa ............................................... 10
La EBH (2007-2011) ....................................................................................... 11
La respuesta al T2010 ...................................................................................... 12
1.
La respuesta organizativa ....................................................................... 12
2.
Actualización de la EBH ........................................................................ 13
3.
La respuesta operativa ............................................................................ 14
Relevancia financiera de la intervención (2007-2010) .................................... 15
El programa aprobado y previsto ..................................................................... 16
1.
Análisis de la cartera .............................................................................. 17
2.
Los desembolsos..................................................................................... 19
3.
Monitoreo y evaluación .......................................................................... 20
RELEVANCIA Y EFECTIVIDAD DE LA ACCIÓN DEL BANCO ........................................... 21
A.
B.
C.
Consolidar las bases del crecimiento económico ............................................ 22
1.
Sector Transporte ................................................................................... 22
2.
Sector Energía ........................................................................................ 25
3.
Sector Agricultura y Medio Ambiente ................................................... 26
4.
Sector Privado ........................................................................................ 27
Mejorar el acceso y la cobertura de los servicios básicos ............................... 29
1.
Sector APS y Residuos Sólidos Urbanos (RSU) .................................... 29
2.
Sector Educación .................................................................................... 31
Fortalecer la gobernabilidad y la capacidad institucional del GOH ................ 33
1.
Gobernabilidad económica ..................................................................... 33
2.
Gobernabilidad democrática................................................................... 35
IV. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ....................................................................... 35
A.
B.
V.
Conclusiones .................................................................................................... 35
Recomendaciones ............................................................................................ 39
BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................ 41
ANEXO A
ANEXOS
B.
C.
D.
E.
F.
G.
H.
I.
J.
K.
Fragilidad y ayuda externa en Haití
Macroeconomía
Gobernabilidad política y económica en Haití
Sector privado y maquila
Nota sectorial: Educación
Nota sectorial: Agua Potable y Saneamiento
Nota sectorial: Energía
Nota sectorial: Agricultura
Nota sectorial: Transporte
Programación y cartera activa 2007-2011
La presente evaluación fue dirigida por María Elena Corrales, bajo la dirección general de
Cheryl Gray. El equipo evaluador estuvo conformado por Mónica Almonacid, Lourdes
Álvarez, Verónica González, Alejandro Pardo, Juan Manuel Puerta y Nelson Ruiz.
ACRÓNIMOS
AEBH
APS
BID
CBERA
CBTPA
CEPAL
CII
COF
CPE
CPIA
DINEPA
DS
DSNCRP
EBH
EDH
EME
FAES
FER
FMI
FOE
FOMIN
FPCRF
GEF
GINI
GOH
HELP
HESAR
HGF
HIPC
HOPE
HRF
HRG
ICRG
ICRH
IDA
IHSI
IRAI
IVA
Actualización de la Estrategia del Banco en Haití 2007-2011
Agua Potable y Saneamiento
Banco Interamericano de Desarrollo
Caribbean Basin Economic Recovery Act
Caribbean Basin Trade Partnership Act
Comisión Económica para América Latina y el Caribe
Corporación Interamericana de Inversiones
Oficina de País
Country Program Evaluation
Country Policy And Institutional Assessment
Direction Nationale de l'Eau Potable et de l'Assainissement
Desechos Sólidos
Estrategia Nacional para el Crecimiento y la Reducción de la Pobreza
Estrategia del Banco con Haití
Electricité d’Haiti
Education Management Europe
Fonds d'Assistance Economique et Sociale
Fondo de Mantenimiento Vial
Fondo Monetario Internacional
Fondo para Operaciones Especiales
Fondo Multilateral de Inversiones
Fondo de Respuesta a la Crisis de los Precios de los Alimentos
Global Environmental Fund
Índice de Necesidades Insatisfechas
Gobierno de Haití
Haiti Economic Lift Program
Haiti Emergency Spending Allocation Request
Haiti Grant Facility
Economías pobres altamente endeudadas
Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement
Fondo para la Reconstrucción de Haití
Haiti Response Group
International Country Risk Guide
Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití
International Development Association
Instituto Haitiano de Estadística
IDA Resource Allocation Index
Impuesto sobre el Valor Agregado
KCP
LAPOP
MEF
MINUSTAH
MTPTC
NU
ODA
OECD
ONG
OVE
PADTH
PARDN
PBG
PBP
PCR
PDNA
PIB
PMR
PNUD
PPMR
RSU
T2010
UNICEF
USAID
BM
Productos de conocimiento y fortalecimiento de capacidad
Latin American Public Opinion Project
Ministerio de Economía y Finanzas
Mission des Nations Unies pour la Stabilisation en Haïti
Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Comunicación
Naciones Unidas
Ayuda Oficial al Desarrollo
Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo
Organización No Gubernamental
Oficina de Evaluación y Supervisión
Programa de Apoyo al Desarrollo del Sector Transporte en Haití
Plan de Acción para la Recuperación y Desarrollo Nacional
Programmatic Policy Based Grant
Préstamos Basados en Políticas
Project Completition Report
Post Disaster Needs Assessment
Producto Interno Bruto
Project Monitoring Report
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
Project Performance and Monitoring Report
Residuos Sólidos Urbanos
Terremoto de Haití (enero de 2010)
Fondo de Naciones Unidas para la Infancia
United States Agency for International Development
Banco Mundial
RESUMEN EJECUTIVO
La presente evaluación de la Estrategia del Banco en Haití (EBH 2007-2011) recorre un
periodo turbulento, marcado por la materialización de los principales riesgos que
desafían el desarrollo del país. El relativo proceso de estabilización ocurrido entre 2004 y
2007 fue sacudido por tres eventos con impactos mayores sobre la sociedad y la
economía haitianas. A fines de 2007 y durante 2008 se desarrolló una intensa crisis
política producto de los desequilibrios generados por los aumentos de los precios del
petróleo y de los alimentos. La temporada de huracanes de 2008 fue también
particularmente activa: el país fue azotado por cuatro huracanes de gran impacto que
causaron pérdidas económicas del orden del 15% del PIB. Finalmente, en enero de 2010,
en la zona más poblada del país y asiento del gobierno y de la actividad económica
(Puerto Príncipe y áreas circunvecinas), se produjo un terremoto de alta magnitud
(T2010). La crisis humanitaria que causó el T2010 se vio agravada por los efectos de la
estación de huracanes de ese año y la erupción de una epidemia de cólera a partir de
octubre.
El T2010 dejó al descubierto la enorme fragilidad y fragmentación del Estado haitiano,
los altos niveles de pobreza y exclusión, la dependencia de su economía de la ayuda
internacional y la profunda vulnerabilidad del país. También convocó lo mejor de la
solidaridad internacional. En la conferencia de donantes de marzo de 2010, liderada por
Naciones Unidas, las ofertas de financiamiento superaron los US$11 mil millones a largo
plazo, de los cuales US$5,3 mil millones se preveían para 2010-2011. Dentro de este
contexto, en ese mismo mes, la Asamblea de Gobernadores del Banco alcanzó el
compromiso de condonar la deuda del país existente para 2010 (US$479 millones) y
crear la Facilidad No Reembolsable para Haití (Haiti Grant Facility, HGF), que
permitiría aprobar hasta US$200 millones anuales de donación durante los próximos 10
años (2011/2020), supeditada al éxito de la Novena Reposición y a su ratificación anual.
A.
El posicionamiento estratégico del Banco
La EBH aprobada en 2007 apostó por la continuidad del incipiente proceso de
estabilización y recuperación del periodo anterior (2004-2007). Sin embargo, la
materialización de los riesgos identificados en la propia EBH modificó el escenario
dentro del cual se estaba dando la relación entre el Banco y el gobierno de Haití (GOH) e
hizo que una vez iniciado el periodo, la estrategia perdiera relevancia. En un muy breve
plazo, la situación del país evolucionó de manera distinta a la anticipada , marcada por
consecutivos desastres naturales y amenazas de origen externo a la estabilidad
económica y política, dejando en evidencia que la apuesta de continuidad resultaba poco
coherente con la fragilidad y la vulnerabilidad que caracterizan al país, y que no existían
suficientes medidas de mitigación frente a los riesgos que la misma EBH había
identificado.
Ante la emergencia derivada del T2010, la respuesta organizativa del Banco fue rápida y
oportuna, permitiéndole recuperar en un periodo breve la operatividad necesaria para
enfrentar las urgentes tareas que la situación demandaba. El fortalecimiento de la oficina
del Banco en Haití (COF) con personal técnico y administrativo especializado, así como
la creación del Haiti Response Group (HRG) resultaron una apuesta organizativa
i
relevante para mantener y coordinar la presencia del Banco en el país e impulsar la
aprobación de operaciones y sus desembolsos. Por el contrario, la respuesta estratégica
resultó menos relevante para posicionarse ante los enormes desafíos originados por el
terremoto y diseñar una estrategia del Banco para enfrentarlos. La actualización de la
EBH (AEBH), si bien oportuna, no incluyó una evaluación de los riesgos de la situación
posterior al terremoto sobre la cartera en ejecución ni elaboró una estrategia secuencial de
acción del BID frente a las tareas de emergencia, reconstrucción y desarrollo que
permitiera tomar decisiones informadas sobre el rol del Banco en cada una de ellas.
La respuesta financiera del Banco a la crisis post T2010 lo consolidó como un socio
relevante y de largo plazo en el proceso de recuperación y desarrollo de Haití. La
aprobación del Fondo de Donaciones para Haití (HGF, por sus siglas en inglés) no contó
con líneas de aplicación o estrategias definidas que permitieran posicionar al Banco
dentro de la compleja tarea de reconstrucción de Haití. Esta falencia resulta
particularmente preocupante en este caso, donde las necesidades son muchas y los costos
de oportunidad de la ayuda pueden no ser evidentes. Adicionalmente, la modalidad de
donaciones elimina factores que tradicionalmente han orientado las actuaciones del
Banco como son la voluntad del país expresada en fondos de contrapartida y/o el
compromiso de repago, abriendo un espacio de discrecionalidad que sólo puede ser
superado mediante un esfuerzo permanente de monitoreo de resultados y rendición de
cuentas asociados a los objetivos.
B.
El Programa y su ejecución
Durante el periodo de la evaluación, tanto el número de operaciones como el monto
aprobado y la captación de fondos de contrapartida se incrementaron sustancialmente,
con especial énfasis en el periodo posterior al T2010. El financiamiento de carreteras
representó el 30,9% de lo aprobado por el Banco (excluyendo cofinanciamiento) durante
2007-2009 y, en segundo lugar, se ubicaron los préstamos de apoyo presupuestario, que
contribuyeron con un 20,6% de lo aprobado. La preferencia por el financiamiento de
estos sectores se mantuvo presente durante 2010, cuando las carreteras representaron el
20% de lo aprobado y los Préstamos Basados en Políticas (PBP), el 18%. Esta situación
parece perpetuarse durante 2011, ya que se estima que el sector transporte representará un
38% del financiamiento al sector público. En materia de cofinanciamiento, el Banco
logró movilizar recursos importantes e incorporar US$0,49 de financiamiento externo por
cada dólar aprobado.
El BID aumentó durante todo el periodo y de manera sostenida los montos
desembolsados, impulsados por erogaciones importantes para el sector vial y los
préstamos de rápido desembolso (PBP, PBG), y mantuvo niveles muy bajos para el resto
de los sectores. Durante 2010 los desembolsos mostraron un crecimiento de casi el 30%
respecto al año anterior; nuevamente el sector transporte y las operaciones de apoyo
presupuestario son los que acaparan más del 60% del total. Si se excluyen los
desembolsos de emergencia realizados durante 2010, los cuales por su naturaleza son de
carácter extraordinario, los desembolsos para el resto de los sectores continuaron
deprimidos, situándose en US$6,7 millones para el sector agrícola, US$4,1 millones para
educación y US$4,3 millones para energía.
ii
C.
Resultados y efectividad de la acción del BID
La baja evaluabilidad de la estrategia y del programa, así como la falta de un proceso de
monitoreo y evaluación efectivo, impiden el seguimiento de los proyectos y dificultan la
rendición de cuentas de los impactos de la acción del Banco en el país. Existe una
generalizada falta de información por parte de los ejecutores de los programas, con una
baja frecuencia de presentación de informes de seguimiento, que además suelen tener
baja calidad y limitada información sobre la consecución de resultados. A ello se une la
deficiencia endémica de información actualizada en el país, que hace imposible el uso de
fuentes secundarias para intentar medir resultados. La evaluabilidad de la cartera es baja,
con un déficit en el número y la calidad de los indicadores incluidos y, en algunos casos,
con objetivos de desarrollo poco realistas frente al esfuerzo programado y optimistas,
tomando en consideración los severos problemas de ejecución que ofrecía la cartera.
Los problemas de ejecución continuaron presentando grandes limitaciones para el logro
de los objetivos de los proyectos derivadas tanto de la fragilidad institucional
característica del Estado haitiano como de la falta de diseños adaptados a esta situación.
En general, los proyectos presentaron retrasos y sobrecostos como consecuencia de la
necesidad de reestructuraciones frecuentes; baja calidad de los estudios de preinversión;
fallas en los diseños para atender las realidades sectoriales; debilidades institucionales y
dificultades de coordinación interagencial; e inconvenientes para llegar a una estrategia
de intervención consensuada entre el Banco y el GOH.
La efectividad de la acción del Banco para lograr los objetivos sectoriales de desarrollo
planteados se vio limitada por la falta de consecución de los productos previstos. El bajo
nivel de resultados logrados en relación con las ambiciosas estimaciones de diseño fue
notorio en el caso de los programas de los sectores agrícola, de agua potable, de
educación y de electricidad. Por su parte, el programa de carreteras logró niveles de
ejecución importantes pero su efectividad para atender el objetivo de mejorar el acceso a
áreas de potencial productivo se vio comprometida por la restructuración sucesiva de los
programas, donde de manera permanente se excluyó la intervención en carreteras rurales
y secundarias a favor de las primarias, y por los impactos de los desastres naturales
recurrentes y la falta de un sistema adecuado de mantenimiento que garantice la
sostenibilidad de las carreteras intervenidas. En el caso de las operaciones los de apoyo a
la gobernabilidad económica, privilegiaron el objetivo de apoyo presupuestario por
encima del de reformas y lograron pocos avances en relación con los logros del periodo
anterior.
Por último, la efectividad de las intervenciones del Banco para impulsar el desarrollo del
sector privado en Haití se correspondió con el enfoque de miniproyectos que finalmente
conformó la cartera en el sector. En efecto, si bien la EBH proponía intervenciones por
parte del departamento del sector privado (SCF) y de la CII, la acción del Banco estuvo
restringida a intervenciones del FOMIN, que por su naturaleza se adaptan mejor al
universo empresarial haitiano aunque de alcance limitado, y dejó de lado temas más
sistémicos de promoción y mejora del clima de negocios.
iii
D.
Conclusiones y Recomendaciones
El terremoto de 2010 modificó sustancialmente la relación entre el BID y Haití. Por una
parte, agudizó los desafíos presentes en el país, a la vez que produjo nuevas y
apremiantes necesidades en el corto plazo. Por la otra, generó una respuesta inédita del
Banco: un apoyo sustantivo en términos de recursos no reembolsables, así como el
compromiso de aprobaciones sostenidamente durante diez años. Esta respuesta le permite
al Banco abordar la relación con Haití bajo una dimensión temporal que facilita la
realización de intervenciones de mayor aliento en términos de desarrollo. En
correpondencia, esta ventana de oportunidades crea nuevos retos, como el de poner en
práctica incentivos que sustituyan los mecanismos de apropiación y consensos que
caracterizan a las operaciones de préstamo tradicionales; armonizar acertadamente el
objetivo de aumentar los desembolsos con el de construcción progresiva de las
capacidades locales, y aumentar la contribución de la acción del Banco sobre los índices
de pobreza del país. Simultáneamente, el incremento de fondos de ayuda y del número de
agentes externos actuando en el país renueva la necesidad de superar las fallas de
coordinación entre donantes en un entorno donde una multiplicidad de agentes de ayuda,
desde las pequeñas y numerosas ONG hasta grandes actores de la cooperación
internacional, toman decisiones con bajos niveles de integración.
Reconociendo el meritorio esfuerzo desplegado por el Banco durante la urgencia
derivada del T2010, y con el fin de profundizar la efectividad de la ayuda al desarrollo en
Haití, OVE recomienda:
Recomendación 1: Posicionamiento estratégico
Definir una estrategia de largo plazo (10 años) que cuente con el mayor consenso
con el GOH y la sociedad haitiana, incorporando los siguientes temas:
Definir objetivos de desarrollo afianzados en la situación específica de Haití, que
incorporen metas intermedias medibles y permitan el monitoreo y la rendición de
cuentas
Concentrar la acción del Banco en pocos sectores confiriendo prioridad a los que
tienen mayor impacto sobre la pobreza e inclusión social
Otorgar prioridad a los temas de fortalecimiento institucional, no sólo mediante
intervenciones sectoriales sino asegurándose que se integren en una visión
sistémica de apoyo a la gobernabilidad económica y democrática.
Incluir el desafío de corto plazo de la reconstrucción dentro de la estrategia de
desarrollo de largo plazo
Recomendación 2: Articulación de donantes
Dentro del marco de coordinación del GOH, fortalecer y hacer más efectiva la
articulación entre las agencias cooperantes y con los organismos nacionales. Para ello
se recomienda:
Proponer en el primer Programa de País una estrategia de apoyo y consolidación
de una instancia de coordinación efectiva de la ayuda externa en Haití
identificando el rol del BID en términos de financiamiento y aportes técnicos.
iv
Explicitar en cada una de las operaciones los compromisos realizados con los
otros agentes de cooperación internacional para el logro de los Objetivos de
Desarrollo (OD).
Recomendación 3: Enfoque preventivo de los riesgos
Reconocer la recurrencia de las situaciones de emergencia derivadas de las
vulnerabilidades institucionales, políticas y ambientales de Haití. Para ello se
recomienda:
Fortalecer el análisis de riesgo y sus impactos en cada una de las operaciones,
tanto a nivel de los diseños técnicos e institucionales como mediante la inclusión
de medidas de mitigación o reconversion apropiadas.
Recomendación 4: Ampliación de la base de información y conocimiento
Ampliar el capital de conocimiento del Banco anclando su intervención sobre un
diagnóstico robusto de la realidad haitiana. Para ello se recomienda:
Proponer en el primer Programa de País una estrategia para enfrentar los déficits
de información existentes que incluya el diagnóstico de la situación, los
requerimientos financieros, el cronograma de trabajo y los compromisos de los
donantes y del GOH.
v
INTRODUCCIÓN
La Evaluación de Programa de País (CPE) que se presenta a continuación busca recoger
la complejidad de la acción del Banco en Haití durante el periodo 2007-2011. Como
consecuencia del devastador sismo que asoló el país en enero de 2010, la ya frágil y
agobiante situación haitiana se hizo más urgente y los problemas estructurales se
agudizaron. Ello generó una respuesta solidaria de la comunidad internacional y reabrió
una ventana de oportunidades para la reconstrucción del país. La relación del Banco con
Haití también se modificó fundamentalmente y pasó a situarse en el centro de la actividad
de ayuda al desarrollo de la institución, generando nuevos y urgentes desafíos. En tal
sentido el presente CPE busca recoger las enseñanzas de la acción del BID durante el
periodo 2007-2011, el cual incluye la Estrategia del Banco con Haití (EBH) aprobada en
2007 y su actualización con posterioridad al terremoto (T2010).
OVE reconoce la dificultad de trabajar bajo condiciones institucionalmente frágiles y
políticamente precarias como las que han caracterizado a Haití. El esfuerzo realizado por
la Administración en consolidar un equipo de trabajo tanto en la sede como en la Oficina
de País (COF) da cuenta de la importancia de la relación. En este ámbito, el CPE ha sido
dirigido a la identificación de los enormes desafíos que tal relación presenta y a la
elaboración de un conjunto de posibles vías para su superación.
Con el fin de realizar la presente evaluación, OVE llevó a cabo una amplia consulta con
personal del Banco a cargo de las relaciones estratégicas y operativas con Haití tanto en
la sede como en el país, representantes del gobierno de Haití y responsables de
organizaciones internacionales socias del BID en la tarea de cooperación. Las
limitaciones derivadas de la falta de información cuantitativa ya de por sí enormes, se
hicieron aún mayores dada la pérdida de recursos humanos, sistemas y archivos de
información tras el T2010. Esta carencia informativa impidió en muchos casos apreciar el
impacto de los proyectos o incluso dimensionar acertadamente la efectividad del Banco
en relación con los objetivos de desarrollo previstos.
La evaluación consta de cuatro capítulos. El Capítulo I analiza los principales desafíos de
desarrollo de Haití y de la comunidad internacional como socia fundamental del país, así
como el impacto que sobre ellos tuvo la catástrofe de enero de 2010. El segundo evalúa el
posicionamiento estratégico del Banco a través de la evaluación de la EBH aprobada en
2007, así como su actualización posterior al T2010. Para ello revisa la respuesta
organizativa, estratégica y operacional del Banco durante 2010, la relevancia financiera
del Banco durante el periodo y la cartera finalmente aprobada hasta junio 2011. El tercero
analiza los resultados obtenidos en los programas finalizados en los sectores prioritarios
identificados en la actualización de la EBH. Por último, el Capítulo IV presenta las
conclusiones de la evaluación y elabora un conjunto de recomendaciones que esperamos
sean útiles para orientar al Banco en la difícil y urgente tarea de contribuir con la
reconstrucción de Haití.
Los documentos anexos al presente informe forman parte integral del mismo e incluyen
información detallada y un análisis ampliado para los diversos apartados de la
evaluación.
1
I.
CONTEXTO Y DESAFÍOS DE DESARROLLO
1.1
La presente evaluación recorre un periodo turbulento, marcado por la
materialización de los principales riesgos que desafían el desarrollo de Haití.
El relativo proceso de estabilización ocurrido entre 2004 y 2007, fue sacudido por
tres eventos con impactos mayores sobre la sociedad y la economía haitianas. A
fines de 2007 y durante 2008 se desarrolló una intensa crisis política producto de
los desequilibrios generados por los aumentos de los precios del petróleo y de los
alimentos. La temporada de huracanes de 2008 fue también particularmente
activa; el país fue azotado por cuatro huracanes de gran impacto que causaron
pérdidas económicas del orden del 15% del PIB.1 Finalmente, en enero de 2010,
en la zona más poblada del país y asiento del gobierno y de la actividad
económica (Puerto Príncipe y áreas circunvecinas), se produjo un terremoto de
alta intensidad (T2010). Los impactos de estos eventos, en especial del último,
fueron amplificados por la fragilidad del Estado haitiano, la pobreza endémica y
la baja calidad de la infraestructura.2 La crisis humanitaria que causó el T2010 se
vio agravada por los efectos de la estación de huracanes (Tomas, agosto de 2010)
y la erupción de una epidemia de cólera a partir de octubre de 2010.
1.2
El contexto dentro del cual se desarrolla la interacción del Banco y Haití
muestra características singulares y en muchos casos inéditas para el
accionar del BID. En primer lugar se trata del único país de la región
caracterizado como frágil y fallido en la literatura especializada, con los mayores
niveles de pobreza e inequidad de América Latina y el Caribe, y de vulnerabilidad
económica y ambiental. Segundo, derivado de la anterior situación, el Banco
actúa en un entorno donde confluyen una gran variedad y diversidad de agencias
y organizaciones de ayuda al desarrollo con muy bajos niveles de coordinación
por parte del Estado. Finalmente, la respuesta del BID ante la emergencia
derivada del T2010 (analizada en el siguiente capítulo) lo constituye en un actor
único en términos de los compromisos adquiridos con la recuperación y el
desarrollo de Haití, tanto en relación con los instrumentos como a su
involucramiento a largo plazo, situación que le demanda una respuesta singular en
términos del compromiso adquirido.
A.
Fragilidad del Estado haitiano
1.3
El Estado haitiano es demasiado pequeño, débil y poco efectivo para atender
las demandas básicas de la población. El sector público haitiano es más
reducido que el de países comparables con su nivel de renta y sus niveles de
salario son particularmente bajos.3 La sustitución de las funciones básicas del
Estado haitiano por parte de organizaciones no gubernamentales y agencias de
cooperación externa es amplia. Por una parte, la baja capacidad de respuesta a la
demanda de bienes públicos básicos propició la creación de un sector privado
supletorio bajo condiciones de alta fragmentación operativa y de baja calidad. En
el otro extremo, ha generado la sustitución de organismos nacionales por
internacionales, principalmente en el ámbito de la seguridad pública, la cual es
prestada a través de una fuerza de las NU, MINUSTAH). La debilidad del Estado
para coordinar, regular y supervisar tales ejecuciones, reafirma su condición de
2
fragilidad y fragmenta los esfuerzos y las estrategias de desarrollo realizados
(véase Anexo B).
1.4
La dificultad histórica para consolidar un Estado de gobernabilidad
democrática ha permanecido en el centro del proceso de deterioro económico
y social del país, y ha alimentado la condición de fragilidad.4 Los esfuerzos
realizados a partir de fines de la década de 1980 para promover la gobernabilidad
democrática en Haití han sido amenazados por fallas en el liderazgo interno y por
la intervención, no siempre acertada, de la comunidad internacional. Los procesos
electorales, tanto de presidentes como del poder legislativo, han sido en su gran
mayoría cuestionados5 y han demandado su intervención para resolver las
disputas suscitadas. En tales circunstancias, la participación de la comunidad
internacional valida y deslegitima simultáneamente el proceso electoral,6 y con
ello reduce la confianza y la responsabilidad de la población haitiana en su propio
proceso democrático. Adicionalmente, la prevalencia de los intereses de una élite
por encima del bien colectivo7 han limitado las posibilidades de consolidación del
Estado de derecho e impedido impulsar un proceso de crecimiento económico
inclusivo.
1.5
Durante el periodo 2005-2009 se lograron avances en la estabilización política
y en la gobernabilidad económica del país; sin embargo, fueron limitados en
materia de efectividad del Estado para atender las demandas de la población.
El posicionamiento de Haití en la lista de países frágiles mejoró levemente desde
2006 como producto de avances en la gobernabilidad económica8 y en el clima de
seguridad, verificándose mejoras en el manejo de las finanzas públicas, la política
fiscal y la transparencia en el sector público. Por el contrario, los indicadores
relativos a las políticas estructurales, la inclusión social y la eficiencia en la
gestión del sector público, mostraron cambios imperceptibles o inexistentes.
1.6
Un proceso sostenido de
deterioro social
Gráfico 1.1 PIB per cápita (1990-2010)
Haití es el país más pobre y desigual de
América Latina y el Caribe, y muestra
un deterioro sostenido de los
indicadores sociales a lo largo de más
de dos décadas. El PIB per cápita en
2009 alcanzó los US$646 (US$390
constantes de 2000),9 equivalente a poco
más de un décimo (11%) del promedio de
la región y a tan solo el 40% del siguiente
país más pobre (Nicaragua). Debido al
bajo desempeño de la economía entre
1990 y 2009, la brecha entre Haití y el
resto de la región se ha ampliado. El país
ha convergido progresivamente a los
niveles de renta de las economías más
pobres altamente endeudadas (HIPC)
3
GDP per capita (constant 2000 US$)
1.
1,400
1,200
1,000
800
600
400
200
0
HIPC-LAC (except Haiti), annual average
Haiti
Nota: HIPC-LAC incluye Bolivia, Guyana, Honduras y Nicaragua
Fuente: OVE a partir de datos de WB, 2011
(véase el Gráfico 1.1). Asimismo, con un índice de GINI estimado entre 60 y 65
puntos, se ubica como el país más desigual de una de las regiones más desiguales
del mundo. Más del 70% de la población subsiste con menos de US$2 al día, un
porcentaje que más que triplica la media regional (21%).
1.7
La pobreza está acentuada Gráfico 1.2. Índice normalizado de indicadores sociales
por
la
escasez,
la
Life expectancy
fragmentación y la baja
at birth. (Years).
calidad de los servicios
1.0
0.8
GINI
públicos, en particular los de
Adult literacy
Coefficient*
0.6
rate. (% aged 15
educación, salud, agua y
(last available
0.4
and above)
year).
saneamiento,
vivienda
e
0.2
0.0
infraestructura de acceso a
Total
Health
Combined gross
los mercados. Los indicadores
expenditure
enrolment ratio
sociales
para
Haití
se
(Private+Public,
in education.
%GDP)
(%)
encuentran en todos los casos
muy rezagados en relación con
GDP per capita.
Haiti
(PPP US$)
los que muestran los países más
Latin America and the Caribbean
pobres de América Latina y el
HIPC
Caribe (véase Gráfico 1.2).
Más grave aún, los servicios
HIPC in Latin America & Caribbean (Bolivia, Guyana,
Honduras, and Nicaragua)
públicos básicos, educación,
salud, agua y energía, son Fuente: OVE a partir de datos de NU (Índice de Desarrollo Humano) y BM
de Desarrollo). Datos para 2007 para todas las variables
mayoritariamente prestados (Indicadores
excepto Gasto Total en Salud (2009), coeficiente de GINI (último año
por pequeños operadores disponible).
privados u ONG, sin ningún
marco regulatorio que permita garantizar su calidad y sus precios. Según el último
censo escolar de 2007, el 92% de los centros de educación primaria y secundaria
eran privados, y de acuerdo a la última encuesta disponible (2006) menos de un
30% de los servicios de salud eran de naturaleza pública. Asimismo, el suministro
de agua en la ciudad de Puerto Príncipe se realiza en más de un 50% a través de
medianos y pequeños operadores privados (Recuadro 1.1). En general, la calidad
de los servicios prestados es muy amplia y la población más pobre o bien se
encuentra excluida de la prestación, o bien sólo puede acceder a servicios de baja
calidad10. Es singular en la región la dependencia de Haití del uso de biomasa
como fuente de energía (leña, carbón vegetal) y su consecuente impacto sobre la
deforestación del país (véase Anexo A, Cuadro A1.1).
4
Recuadro 1.1. La fragmentación de los servicios públicos: el caso del agua potable y la educación
La fragilidad institucional del gobierno haitiano limita la oferta pública de servicios y provoca una alta
fragmentación y la privatización de los servicios para poder suplir parte de la demanda. El caso de la
distribución del servicio de agua potable en Puerto Príncipe y la gestión del sistema educativo en el país son
dos ejemplos claros de fragmentación, caracterizados por una dispar calidad ante la ausencia de regulación
del sistema y por la exclusión de la población con menos recursos. Simultáneamente, la falta de subsidios y
de prestación pública de tales servicios implica que el financiamiento de los mismos es mayoritariamente
privado, generando un mercado altamente inestable y fragmentado.
En tales circunstancias, la oferta educativa se caracteriza por bajas tasas de matriculación y permanencia
escolar con importantes diferencias en términos de equidad entre quintiles de ingreso y entre zonas urbanas
y rurales, así como un alto porcentaje de estudiantes con sobre-edad en las salas de clase. El financiamiento
privado de los servicios educativos excluye a la población más pobre o la dirige hacia los servicios de menor
calidad.
Por su parte, el suministro de agua en Puerto Príncipe muestra condiciones similares. Los bajos niveles de
acceso y la deficiente calidad del agua entregada, especialmente en los barrios de población con menos
recursos, sostienen los malos índices de salud en el país. En general, el abastecimiento de agua es
insuficiente y proveniente de fuentes no controladas y con alto riesgo de contaminación. La fragmentación
del servicio de distribución del recurso, donde los actores privados e informales constituyen más del 50%
del circuito bajo un entorno desregulado, limita su control de calidad.
Fuente: Anexo F. Nota Sectorial Educación y Anexo G. Nota Sectorial APS
2.
Vulnerabilidad económica
1.8
Tanto el crecimiento económico del país como su equilibrio macroeconómico
dependen en buena medida de los flujos financieros de ayuda externa y de las
remesas11. Adicionalmente, en una economía tan abierta como la haitiana y
dependiente de las importaciones de alimentos y combustibles, los aumentos en
los precios internacionales de tales rubros repercuten fuertemente sobre el
equilibrio macroeconómico y tienen consecuencias importantes sobre la
estabilidad social y política.
1.9
La estabilidad macroeconómica de Haití depende de manera creciente de los
flujos externos de ayuda al desarrollo. Durante el periodo previo al T2010, se
logró la estabilización macroeconómica como resultado del aumento del apoyo
externo, la condonación de la deuda y, en menor medida, una ligera recuperación
de los niveles de recaudación interna. En efecto, los sucesivos programas del
Fondo Monetario Internacional (FMI) en conjunto con el BID, el Banco Mundial
y otros donantes, y la condonación de la deuda, contribuyeron a promover
reformas institucionales, estabilizar la situación macroeconómica, reforzar las
finanzas públicas, y reducir el peso de la deuda (pasando del 33% en 2004 al 16%
del PIB en 2009). A pesar de este esfuerzo, la participación de los ingresos
provenientes de la ayuda internacional en el total de ingresos del Estado haitiano
aumentó considerablemente. En el 2004 dicha participación era de 1,8%, mientras
que para 2009 se había elevado a 17,8%. Por su parte, el gasto en inversión está
financiado en su mayoría por recursos extranjeros y el déficit fiscal sería más
profundo sin los recursos recurrentes de apoyo presupuestario provenientes de
agencias internacionales (véase Anexo C).
5
1.10
Un crecimiento económico muy bajo y errático unido al acelerado aumento
de la población han generado un proceso de empobrecimiento sostenido
durante los últimos 20 años. El crecimiento económico en Haití durante las
últimas décadas ha estado determinado por el flujo de recursos provenientes de la
comunidad internacional y ha mostrado grandes fluctuaciones (véase Anexo A,
Gráfico A1.1). Haití tiene una de las densidades poblacionales más altas de la
región (364 hab./km2), combinada con altas tasas de fecundidad.12 En
consecuencia, entre 1986 y 2005 el PIB real per cápita se redujo a una tasa
promedio del 1,8% anual para totalizar una caída de 35 puntos. A partir de 2005,
se inició un periodo de crecimiento interrumpido por el T2010. Sin embargo, este
crecimiento económico es demasiado bajo (2,33%) en relación al crecimiento
poblacional (2,87%) y no permite revertir la reducción de los niveles de vida.13
1.11
La economía haitiana es también vulnerable a cambios en los precios
internacionales. La estabilización política lograda entre 2004 y 2007 se vio
interrumpida a finales de 2007 por el choque externo producido por el aumento de
los precios internacionales del petróleo y de los alimentos, frente a la fuerte
dependencia del país a las importaciones.14 Como consecuencia, se produjo un
aumento de los precios internos de los alimentos y del petróleo en un 50% y un
80% respectivamente, que desembocaron en fuertes protestas sociales y en una
crisis política que debilitó el liderazgo del gobierno para continuar con el
programa de reformas. En respuesta al incremento de los precios internacionales,
el GOH intensificó su política de subsidios y requirió un aumento del apoyo
externo para resolver la crisis fiscal. A esta presión inflacionaria externa se sumó
la aplicación de una política monetaria no adecuada que produjo un nuevo brote
inflacionario (véase Anexo C).
3.
Baja competitividad y limitados espacios de crecimiento
1.12
La economía haitiana es básicamente agrícola, informal y conformada por
microempresas, con muy bajos niveles de competitividad. El sector agrícola ha
sufrido una contracción anual durante los últimos años y su competitividad se ha
reducido más de un 40% durante los últimos dos decenios (véase Anexo A,
Gráfico A1.2) como producto del aumento de la población dependiente de la
explotación de pequeñas parcelas agrícolas y de la pérdida de fertilidad asociada a
los procesos de deterioro ambiental. Por su parte, el sector formal emplea
solamente a 110.000 personas de las 4,1 millones potencialmente activas,
mientras que el empleo informal representa entre el 90% y el 95% de la
economía. Las micro y pequeñas empresas informales se calculan entre 600 y 900
mil, sin un marco común de acción y pocas instancias de agrupación. No obstante
esto, la agricultura continúa representando un 27% del PIB y empleando a dos
terceras partes de los trabajadores.
1.13
El crecimiento de la industria manufacturera ha sido errático, marcado por
sucesivos intentos de desarrollo de la industria de maquila. Haití fue uno de
los primeros países del Caribe en desarrollar una industria maquilera durante los
años sesenta y setenta, y llegó a emplear a 60 mil trabajadores a principios de los
ochenta bajo un esquema basado en bajos salarios y beneficios impositivos. Sin
embargo, este esfuerzo sucumbió ante la crisis política del país y la industria
6
manufacturera sufrió una reducción significativa entre 1988 y 1993, la cual
culminó con el embargo de 1994. Hasta 2010, la industria continúa sin recuperar
la participación que tuvo en los ochenta, a pesar de las consecutivas facilidades
comerciales aprobadas por Estados Unidos con niveles crecientes de
concesionalidad (CBERA, CBTPA, HOPE, HOPE-II, HELP) (véase Recuadro
1.2).
1.14
El desarrollo del sector privado en Haití se encuentra limitado por un
conjunto complejo de restricciones interrelacionadas. El acceso al crédito para
el sector privado es difícil y alcanza tan sólo el 12% del PIB, una cifra menor a la
media latinoamericana (35%), de los países HIPC (16%) y de los países de renta
baja (23%). El acceso a la infraestructura es limitado. En particular, la provisión
de energía eléctrica es intermitente y costosa15; la dotación y condiciones de la
infraestructura vial es reducida e insuficiente16, y la disponibilidad de puertos y
aeropuertos, limitada. Para 2010, el índice “Doing Business” colocó a Haití en el
puesto 162 (de un total de 183 países), ubicándolo entre los países con un
ambiente menos favorable para realizar negocios,17 Una parte importante del
riesgo está relacionada con la inestabilidad política; según el índice de riesgo en
esta materia de la ICRG (2010), el país tiene un ranking de 135 de un total de 140
países. Finalmente, el proceso acelerado de apertura de la economía y los bajos
niveles de productividad dificultan la competencia interna, principalmente para
los productos agrícolas,18 agravado por el flujo recurrente de bienes donados.
7
Recuadro 1.2. Recurrencia y riesgos de la maquila como oportunidad de desarrollo (Anexo E)
Ante cada ventana de oportunidad el GOH y la comunidad internacional han insistido en el desarrollo de un sector
privado basado en la industria de ensamblaje textil (maquila) como motor del crecimiento. La discusión entre un
modelo de desarrollo volcado al exterior y otro con base en el desarrollo local se ha mantenido de manera recurrente
durante los últimos 30 años.
La maquila floreció en Haití durante los años setenta. El modelo alcanzó un gran éxito y la industria de la maquila
pasó de representar del 6% del valor agregado industrial al 25% para 1980. Se estima que en 1985, unas 200
empresas maquiladoras empleaban cerca de 60 mil personas, convirtiendo a Haití en el noveno proveedor de bienes
de maquila para el mercado norteamericano.
Sin embargo, la fuerte inestabilidad político-económica que sobrevino al fin del régimen duvalierista, afectó esta
industria. Se estima que entre 1986 y 1989 se redujo el número de empleos a tan solo 39.000. En comparación,
durante ese mismo periodo, la República Dominicana pasó de 35.000 a 80.000, empleos incrementando
sustancialmente su participación en el mercado textil estadounidense.
Luego del periodo de reforma truncada (1986-1987) y ante la llegada de Aristide al poder (1991) se propuso una
estrategia donde se privilegió el desarrollo de las inversiones privadas en la agricultura (mango, frutas tropicales,
café) e industria (maquila, etc.). Con el embargo de 1991-1994, la maquila alcanzó su mínima expresión y la
participación de Haití en el mercado textil estadounidense se redujo a tan solo unos US$40 millones (véase Gráfico
1.3). Por su parte el empleo en la industria se redujo a 5.000 empleados.
El retorno de Aristide en 1994 retomó el modelo de producción industrial exportador en desmedro del sector
primario. Para 2004, la industria había recuperado niveles de 32 mil empleados y se consideraba nuevamente una
opción de desarrollo para Haití. En ese marco, un estudio del BID encontraba que el desarrollo de la maquila en las
zonas fronterizas con la República Dominicana era un emprendimiento con potencial para la participación de los
privados. El desarrollo del parque industrial de Ouanaminthe surgió en este nuevo periodo, sin embargo la
4.
1.15
500
100%
450
80%
400
60%
350
40%
300
20%
250
0%
200
-20%
150
-40%
100
-60%
-80%
0
-100%
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
50
Tasa de Crecimiento
Exportaciones a EUA
Fuente: OTEXA y BEA, 2010
Vulnerabilidad ambiental
Las posibilidades de Haití para impulsar un proceso de crecimiento
económico que le permita superar los niveles de exclusión y financiar un
Estado eficiente son limitadas y se ven afectadas por la fragilidad ambiental
del país. En particular, las condiciones físicas y el impacto de los desastres
naturales limitan el desarrollo de la actividad agrícola, intensificada por el uso de
técnicas de producción poco adecuadas. Haití tiene dos tercios de su territorio
cubierto por pendientes de más del 20% y sólo un 20% del territorio es
considerado como una planicie. Según datos de USAID (2005), apenas 920 km2
8
Tasa de crecimiento (%)
Gráfico 1.3. Exportaciones textiles haitianas a Estados Unidos (1989-2010)
Millones de US$ (dólares de 2005)
expansión de la industria fue marginal y la
discusión sobre el aumento del salario mínimo
abrió una nueva fuente de vacilaciones para el
desarrollo de esta industria.
La historia de Haití permite identificar la
incertidumbre que caracteriza la maquila. A nivel
político, la falta de estabilidad en las estrategias
de los gobiernos denotan una falta de consenso
nacional. Por su parte, la temporalidad de los
convenios preferenciales con Estados Unidos
limitan los periodos de consolidación y el bajo
costo de la mano de obra que hace rentable este
tipo de industria, ha propiciado conflictos
sociales que aumentan su riesgo de desarrollo.
Finalmente, la evidencia disponible sugiere que
la maquila tiene limitados efectos en cuanto a la
reducción de pobreza.
(33%) de tierra está irrigada y sólo un 28% es arable. Sin embargo, casi el 80%
del territorio se utiliza para uso agrícola, al menos temporalmente, y sólo un
11,5% se utiliza para cosechas permanentes. La falta de instrumentos y programas
para la prevención y el manejo de desastres naturales, y la debilidad institucional
tanto a nivel técnico como financiero incrementan la fragilidad del país.
5.
La situación posterior al T2010
1.16
El impacto del T2010 en los niveles de vida de la población, sobre todo del
área de Puerto Príncipe, fue amplificado por la fragilidad del Estado
haitiano, la pobreza endémica y la baja calidad de la infraestructura 19.
Inicialmente, se estimó que unas 250 mil personas murieron y el 15% de la
población (1,5 millones de personas) se vio afectada. El impacto sobre la
infraestructura también fue significativo. Se estima que se perdieron 105 mil
viviendas, 1.300 escuelas y 50 hospitales. Asimismo, 1,3 millones de personas se
relocalizaron en campos de refugio, de las cuales cerca de un 50% aún continúa
en esas condiciones. Los costos asociados a la reconstrucción de la infraestructura
social, incluyendo viviendas, se estima que alcanzan a los US$11.500 millones.20
1.17
Por su parte, la fragilidad del estado haitiano se vio afectada por los enormes
impactos del T2010 sobre la infraestructura pública y la pérdida de liderazgo
del gobierno. El impacto del terremoto sobre la capacidad del Estado fue enorme.
En particular, la administración pública sufrió pérdidas considerables: el 17% de
su fuerza laboral murió en el terremoto y el Palacio de Gobierno, el Parlamento, la
Corte Suprema de Justicia y casi la totalidad de los edificios ministeriales fueron
destruidos o quedaron inutilizables. El terremoto también causó estragos sobre las
capacidades de la Policía Nacional Haitiana (Human Rights Watch, 2011) y la
infraestructura judicial. Finalmente, la inestabilidad política derivada del proceso
electoral adelantado a fines de 2010 atentó contra la legitimidad y eficiencia de
los liderazgos políticos y agravó la fragilidad institucional del país, haciendo más
complejo el proceso de reconstrucción.
1.18
El sector privado sufrió una fuerte descapitalización como consecuencia del
terremoto; sin embargo, la recuperación económica ha sido más rápida que
lo originalmente anticipado. El terremoto implicó pérdidas del orden de los
US$2,1 mil millones para el sector privado haitiano, las cuales se concentraron
mayoritariamente en las micro-pequeñas (28%) y medianas (45%) empresas. Gran
parte de las pérdidas de las pequeñas y medianas empresas se relacionan con los
stocks e inmuebles, por lo que requieren de financiación concesional a corto
plazo, mientras que las grandes empresas sufrieron la mayor parte de sus pérdidas
en maquinarias y edificios. Sin embargo, la reducción del PIB fue del 7%, menor
a la inicialmente estimada de 11%, y tanto los niveles de crédito al sector privado
como de producción industrial serecuperaron impulsados por el fuerte influjo de
recursos externos.
9
B.
Dependencia y efectividad de la ayuda externa
1.19
Durante las últimas dos décadas la
ayuda oficial neta para el desarrollo de
Haití ha sido comparativamente
modesta y errática, y ha fluctuado con
los ciclos políticos, impactando de
manera notoria en el crecimiento
económico del PIB. Si bien la ayuda
como porcentaje del PIB es importante, la
ayuda al desarrollo per cápita recibida por
Haití hasta muy recientemente fue
considerablemente menor a la recibida por
países en niveles de pobreza comparable21
(véase Anexo A, Gráfico A1.3). Además,
los montos fueron particularmente
volátiles en relación a otros países HIPC
de la región y se vieron afectados por los
ciclos políticos nacionales (véase el
Gráfico 1.4). 22
Gráfico 1.4. Volatilidad de la ayuda
internacional - HIPC
0.7
ODA(%GDP)
ODA(Per Capita)
0.6
0.5
0.4
0.3
0.2
0.1
0
Haiti
Nicaragua Honduras
Guyana
Bolivia
Fuente. Elaboración propia a partir de WB
Coeficiente de variación 1992-2008
1.20
La crisis humanitaria derivada del T2010 generó una respuesta internacional
masiva y aumentó considerablemente los flujos financieros de ayuda
recibida. Haití y la crisis haitiana se colocaron en el centro de la atención
mundial, creando una ventana de oportunidades única para relanzar la
recuperación del país. A fines de marzo de 2010 se realizó en Nueva York la
conferencia de donantes bajo los auspicios de ONU. En esa oportunidad se
presentó el Plan de Acción para la Recuperación y el Desarrollo Nacional
(PARDN) con un primer estimado de los daños causados por el terremoto que
ascendía a US$7,9 mil millones, equivalentes al 120% del PIB del país. Bajo el
eslogan de “building back better”, el PARDN buscó ser más ambicioso que la ya
enorme tarea de la reconstrucción y formuló un plan que incluyó además un
programa de desarrollo de largo plazo del país a 2030, elevando los
requerimientos de financiamiento a US$11,5 mil millones. Las ofertas de
financiamiento durante la conferencia de Nueva York superaron los US$11 mil
millones a largo plazo, de los cuales US$5,3 mil millones se preveían para el
periodo 2010-2011. Finalmente, la ayuda que se estima que ingresó al país
durante 2010, fue de US$2,9 mil millones, sin tener en cuenta la condonación de
la deuda.23
1.21
La evaluación de la efectividad de la ayuda en 2010 permite verificar
resultados mixtos, mejores en el caso de la ayuda humanitaria que en la de la
reconstrucción. Para febrero de 2011 se habían publicado diversos informes
sobre la evaluación de la efectividad de la ayuda recibida por Haití durante el
primer año posterior al T2010 (UN, 2011; Progressio, 2011; Oxfam, 2011; HRF,
2010; IHRC 2011). En general, las evaluaciones realizadas reconocen que la
respuesta internacional a la situación de emergencia humanitaria fue rápida y
masiva, permitió salvar vidas y brindar asistencia oportuna en un contexto de
10
destrucción urbana y emergencia humana sin precedentes. Por el contrario, la
ayuda internacional ha sido menos efectiva para abordar las tareas de
reconstrucción de la infraestructura y de recuperación del aparato económico. La
recolección y disposición de escombros ha sido lenta; la recuperación y
reconstrucción de viviendas aún no se ha iniciado; la administración pública, el
parlamento y la justicia siguen operando en espacios temporales; la mayoría de
los niños han regresado a la escuela pero en espacios temporales; y si bien la
población que vive en los campos de refugio ha disminuido en casi un 50%, ha
sido producto del desalojo forzoso y ha regresado en muchos casos a espacios
inseguros (véase Anexo A, Recuadro A1.1).
II.
POSICIONAMIENTO ESTRATÉGICO DEL BANCO EN HAITÍ (2007-2011)
2.1
La Estrategia del Banco en Haití para el periodo considerado muestra dos
singularidades en términos de su evaluación. En primer lugar, es una
continuación de la llamada Estrategia de Transición 2005-2006, que a su vez se
apoyaba en la Estrategia de Acercamiento de 2003, cuando se reanudó la
asistencia al desarrollo en el país. Segundo, el T2010 generó cambios importantes
en la relación estratégica, que condujeron a la aprobación, en junio de 2010, de
una actualización para adaptar la actuación del Banco a la situación derivada del
terremoto y al nuevo rol financiero del BID en Haití. A continuación se evalúan la
relevancia estratégica y financiera de la intervención, así como el programa de
operaciones finalmente aprobado durante el periodo.
A.
La EBH (2007-2011)
2.2
La EBH fue una apuesta a la continuidad del periodo anterior; sin embargo,
la materialización de los riesgos identificados en la misma estrategia modificó
el escenario dentro del cual se estaba ejecutando e hizo que perdiera
relevancia como elemento ordenador de la actuación del Banco en el país. La
EBH aprobada en 2007 identificó como riesgos las dificultades asociadas a la
fragilidad política, la continuidad del proceso de reformas y de la inestabilidad
macroeconómica, y los riesgos de desastres naturales asociados a la
vulnerabilidad ambiental. En muy breve plazo, la situación del país evolucionó
marcada por consecutivos desastres naturales y amenazas de origen externo a la
estabilidad económica y política. A pocos meses de su aprobación, la apuesta de
continuidad resultó poco coherente con la fragilidad y la vulnerabilidad que
caracterizan el país, e hicieron evidente la carencia de medidas de mitigación en la
EBH. Los efectos devastadores de la temporada de huracanes de 2008, y
finalmente la crisis humanitaria y la destrucción producto del T2010 llevaron a la
redefinición de la situación y a la necesidad de replantearse las relaciones entre el
Banco y Haití.
2.3
La relevancia de la programación resultó condicionada por lo limitado de los
recursos de financiamiento puestos a disposición del país frente a la
propuesta estratégica y la magnitud de los problemas existentes. Ante tal
limitación (US$50 millones anuales), el programa propuesto en la EBH se
decantó por la continuación del programa de carreteras y los propósitos de
eficiencia y transparencia de la gestión pública, que concentraron casi la totalidad
11
de la cartera programada (véase Anexo A, Cuadro A2.1). En el resto de los
sectores, la programación se limitó a la ejecución de la cartera ya aprobada,
suplementada por operaciones de cooperación técnica o FOMIN, insuficientes
para atender los objetivos de desarrollo pautados. La falta de espacio financiero
para incidir sobre los otros sectores, impidió que se diera respuesta operativa a los
desafíos identificados en la propia EBH.24
B.
La respuesta al T2010
2.4
El Banco tuvo una respuesta inmediata e integral a la emergencia creada por
el terremoto en Haití. El año 2010 estuvo marcado por una actividad intensa
tanto en el plano organizativo, como financiero y programático, que determinó un
cambio en las relaciones entre el Banco y Haití. El Banco logró en breve tiempo
recuperar su capacidad de respuesta operativa y dotarse de los equipos necesarios
para avanzar en el diseño y la ejecución de sus operaciones. Por su parte, la
respuesta dada en la Asamblea de Gobernadores de marzo de 2010 recogió el
compromiso de los países miembros del BID de apoyar financieramente y a largo
plazo la recuperación.
1.
La respuesta organizativa
2.5
La respuesta organizativa fue rápida y oportuna, permitiéndole al Banco
recuperar en un plazo breve la operatividad necesaria para enfrentar las
urgentes tareas que la situación demandaba. En un plazo relativamente corto,
la COF estaba funcionando con todo el personal instalado de regreso en Puerto
Príncipe y disponía de un espacio para la recepción de las misiones así como de
servicios de hospedaje, seguridad y transporte necesarios (OAG, 2011). A lo largo
de 2010, se continuó fortaleciendo la Representación en Haití, reforzándola con
nuevo personal a fin de atender el aumento del flujo de operaciones y demandas.
Inmediatamente después del T2010 se creó un grupo ad-hoc de Respuesta
Inmediata, el cual pasado un mes, produjo un primer informe con el análisis del
estado de las operaciones en la cartera activa en el año y con recomendaciones
para acelerar los desembolsos y reorientar algunos recursos aprobados.25
Posteriormente, el Banco se dotó de una estructura organizativa más estable con
la creación del Haiti Response Group (HRG) con un horizonte de tres años.26
2.6
El HRG ha resultado una apuesta organizativa relevante para dinamizar la
presencia del Banco en Haití,y en conjunto con la COF, coordinar las
relaciones con el GOH, la comunidades internacional y los diferentes socios
dentro y fuera del Banco. Para fines de 2010 el equipo del Banco que trabajaba
para el programa de Haití llegaba a 40 personas y se esperaba contratar seis
personas adicionales durante los próximos meses. Casi todo este equipo se
encuentra actualmente en la COF y está integrado por especialistas sectoriales
(20), y encargados de compras y contrataciones, y administración de la cartera
(17).27 Indiscutiblemente, el aumento de recursos humanos ha permitido impulsar
las acciones operativas del Banco ,si bien en condiciones bastante precarias en
materia de infraestructura y dotación de servicios.
12
2.
Actualización de la EBH
2.7
El BID aprobó una actualización de la EBH en la cual consolida su línea
sectorial de actuación en Haití e incorpora la variable de focalización
regional. La actualización de la Estrategia (AEBH), aprobada en julio de 2010,
seleccionó seis áreas de trabajo en las cuales el BID focalizará sus actividades: (i)
educación; (ii) agua y saneamiento; (iii) transporte; (iv) energía; (v) agricultura; y
(vi) desarrollo del sector privado. Adicionalmente, se introdujo una aproximación
regional a la intervención según la cual la acción del Banco se focalizará en la
zona norte del país y en el valle de Artibonite28 . Con excepción del enfoque
geográfico y la exclusión del área de gobernabilidad, los sectores seleccionados
en la AEBH consolidan la línea tradicional de actuación del Banco en Haití. En
efecto, los seis sectores señalados representaban el 62% del valor de la cartera del
Banco durante el período 2007-2009 y el 95% de los programas aprobados en
2009.
2.8
Teniendo en cuenta el reconocimiento de la condición de fragilidad del
Estado haitiano, su vulnerabilidad macroeconómica y fiscal, y la relevancia
de fortalecer la gobernabilidad del sector público frente a los considerables
desafíos de la recuperación, la decisión de sustituir los programas de apoyo a
la gobernabilidad no se encuentra suficientemente justificada. La AEBH
reconoce en su sección de “sistemas nacionales” que el fortalecimiento de la
capacidad del gobierno para ejecutar proyectos, reglamentar y liderar el debate de
políticas es esencial para el éxito de las inversiones previstas. Para apoyar esta
área, la AEBH establece la utilización de instrumentos que sustituyan los
programas de reforma de política tradicionales por otros orientados a reforzar las
capacidades institucionales en los sectores donde participa activamente el Banco.
Sin embargo, estos últimos programas, si bien son importantes tienen un alcance
limitado y su éxito depende de que logren implantarse mejoras en ámbitos de la
gobernabilidad económica y política del paíssin los cuales resulta imposible el
éxito y sostenibilidad de cualquier programa de intervención sectorial.
2.9
La AEBH no se posiciona frente a los enormes desafíos de corto plazo
originados por el terremoto y resulta poco relevante frente a los mismos. En
particular, la AEBH no contiene un diagnóstico de los retos y riesgos de la
situación posterior al terremoto que permita elaborar una estrategia secuencial de
acción del Banco frente a las tareas diferenciadas de emergencia, reconstrucción y
desarrollo. En tales circunstancias, la AEBH resulta limitada para identificar los
cambios sobre la estrategia aprobada en 2007 y los ajustes requeridos por la
cartera bajo ejecución, y para jerarquizar los objetivos de desarrollo frente a la
situación de emergencia post T2010. En tal sentido, queda por resolver en la
práctica el difícil tema de concertación entre las tareas de corto plazo asociadas a
la reconstrucción del país y las de su desarrollo, de más largo plazo, el cual
constituye un mandato expreso de Directorio en el momento de la creación del
HRG (GN-2563, marzo 2010)29.
2.10
La información sectorial complementaria presentada por la Administración
a solicitud del Directorio, define una estrategia de intervención de largo
plazo, que trasciende el período original de la EBH (2007-2011). Si bien la
13
AEBH pretende cubrir el periodo de un año restante hasta la aprobación de la
nueva estrategia, en realidad la información complementaria resulta en la práctica
un programa de intervención de largo plazo, en el cual se adquieren compromisos
que trascienden el periodo de la EBH actual. Tales decisiones no contaron con un
diagnóstico sobre los desafíos del país y los criterios que llevaron a tal selección
no aparecen explícitos, más allá de indicar que “se tomó en cuenta la cartera
vigente, la experiencia sectorial previa y los ámbitos de ventaja comparativa” del
Banco. Esta aseveración contrasta con los importantes desafíos que ya presentaba
la cartera y, sobre todo, deja de lado el análisis de la situación de emergencia y
reconstrucción de corto plazo (véase Anexo A, Cuadro A2.2).
3.
2.11
La respuesta operativa
La respuesta operativa del Banco post T2010 fue amplia e intensa. Durante
el año 2010 el HRG en conjunto con la COF en Haití lideraron un activo
programa de respuesta operativa en el cual participaron las divisiones
técnicas sectoriales del Banco. El T2010 llevó a abordar las necesidades
existentes con un relacionamiento más estrecho del Banco con las autoridades y
los otros donantes, que incluyó el trabajo conjunto en el diseño de respuestas
inmediatas, y también la planificación de mediano plazo en diversos sectores de
actividad (en educación, agricultura y en el norte del país, por ejemplo). Ello
permitió alcanzar cifras record en materia de aprobaciones y desembolsos y
posicionar al Banco como un socio de primer orden en el país. El Recuadro 2.1
presenta una síntesis de la labor realizada30.
14
Recuadro 2.1. La respuesta operativa del BID
Durante el año 2010 el Banco realizó una intensa actividad operativa tanto en el diseño de nuevas operaciones y
modelos de intervención en el país, como en materia de aprobaciones y desembolsos. Los principales logros de esta
actividad fueron:
1. Se aprobó un monto record de US$251 millones en nueve operaciones de inversión y un PBL
2. Se logró captar US$64,2 millones de otros donantes para cofinancia las operaciones y programas del BID
3. Se aprobaron quince cooperaciones técnicas por un total de US$5,6 millones
4. EL FOMIN aprobó un total de once operaciones de apoyo al desarrollo del sector privado más una línea global
(HESAR) que permitió atender las necesidades de emergencia de dieciocho de sus beneficiarios.
5. El monto total desembolsado durante el año 2010 alcanzó también niveles record para el país, llegando a
US$201,8 millones.
A nivel sectorial y con el fin de atender la situación de emergencia y avanzar en el diseño de nuevas estrategias de
intervención, el Banco ejecutó una activa agenda de apoyo y asistencia técnica dentro de la cual se resalta:
1. Educación:
a. Apoyar el diseño de un plan para la reconfiguración del Sector de Educación que permita lograr la
universalización y gratuidad de la enseñanza
b. Apoyar el programa de regreso a clases a través de la construcción y dotación de 57 escuelas temporales, la
compra de 100.000 kits escolares y soporte financiero a 1.188 escuelas no públicas por un total de US$3,0
millones.
2. Agua y saneamiento:
a. Entrega de agua potable (500 mil m3) y dotación de Aquatabs, jabón y cloro para la población afectada por el
terremoto.
3. Energía:
a. Instalación de 192 transformadores a fin de rehabilitar el servicio
b. Preparación en conjunto con el BM y USAID, de un White Paper para el GOH contentivo de la estrategia de
desarrollo para el sector eléctrico
4. Desarrollo del Sector privado:
a. Diseño de un plan general de acción (Haití Productivo) consistente de cuatro sub-programas: i)Fondo de
inversión social, ii)Servicios de apoyo al desarrollo de negocios, iii)Facilidad de quasi-equity, y iv)Apoyo
para entrenamiento profesional.
b. Apoyo a la promoción de un polo industrial de desarrollo en la Región Norte
5. Salud:
a. Programa de apoyo al combate del cólera
b. Campaña de vacunación
Fuente. HRG, Haití Quarterly Report. 2010 Summary (GN-2610). 28 febrero, 2011.
C.
Relevancia financiera de la intervención (2007-2010)
2.12
La contribución financiera del Banco se realizó con base en recursos no
reembolsables, cuyo monto anual fue en aumento a medida que se
materializaban las diversas crisis que marcaron el periodo y que se
profundizaban los acuerdos con el FMI. Inicialmente, los montos programados
en la EBH (2007) fueron modestos, tomando en consideración la capacidad de
absorción del país, así como la disponibilidad de recursos concesionales del
Banco (FOE). De acuerdo con la programación establecida en la EBH para los
años 2007-2009 se dispondría de US$50 millones por año en recursos financieros
no reembolsables. Luego de 2009, se esperaba que la mejora de la economía
haitiana le permitiera comenzar a absorber préstamos aunque se estipulaba un
mínimo de fondos no reembolsables de US$40 millones. Sin embargo, a finales
de 2008, ante el impacto de los huracanes y el aumento de los precios
internacionales, los gobernadores decidieron ampliar el monto de ayuda no
15
reembolsable para 2009 a US$100 millones. Nuevamente, frente a la fragilidad de
la situación macroeconómica, el monto de ayuda programada se elevó para 2010 a
US$120 millones. Tales aumentos incrementaron sustancialmente los montos de
financiamiento y consolidaron la posición de liderazgo del Banco en el esquema
de ayuda al desarrollo en el país.
2.13 El alivio de la deuda, la conversión de préstamos existentes en donaciones y
la creación del HGF con un horizonte de 10 años, coloca al Banco como la
organización de ayuda internacional con mayor nivel de contribución y la
única que ofrece garantías de apoyo a largo plazo.. Durante la 51ª Reunión de
Gobernadores del BID en marzo de 2010 se alcanzó el compromiso de conceder
de inmediato US$262 millones en financiamiento no reembolsable, condonar la
deuda existente para ese año (US$479 millones) y crear la Facilidad No
Reembolsable para Haití (Haiti Grant Facility, HGF), que permitiría aprobar hasta
US$200 millones anuales durante los próximos 10 años (2011-2020). La
aprobación de esta providencia de fondos, que se realizó con cargo a
transferencias del capital ordinario del Banco, quedó sujeta a la aprobación de los
fondos de la Novena Reposición y a su ratificación anual en la Asamblea de
Gobernadores.
2.14
La aprobación de esta providencia no contó con estrategias o guías de
actuación específicas que orientaran las acciones del Banco dentro de la
compleja tarea de reconstrucción de Haití. Esta falencia resulta particularmente
preocupante en el caso de Haití, donde las necesidades son muchas y los costos de
oportunidad de la ayuda pueden no ser evidentes. Adicionalmente, la modalidad
de donaciones eliminó factores que tradicionalmente han orientado las
actuaciones del Banco, como son la voluntad del país expresada en fondos de
contrapartida y/o el compromiso de repago, abriendo un espacio de
discrecionalidad que sólo puede ser superado mediante un esfuerzo permanente de
monitoreo de resultados y de rendición de cuentas asociados a los objetivos.
2.15
En término de los flujos desembolsados, la relevancia del Banco aumentó a lo
largo del periodo. En efecto, los fondos de financiamiento provenientes del
Banco a partir de 2004 y hasta 2007 se elevaron hasta alcanzar unos US$300
millones, lo que representó alrededor del 30% de las necesidades de
endeudamiento durante el periodo y un 15% de los ingresos internos del gobierno.
Esta tendencia se profundizó durante el periodo siguiente. Para 2010, los
desembolsos alcanzaron un 30% de los ingresos internos, cifra más o menos
similar a los ingresos que recibe el Estado en concepto de impuestos aduaneros.
D.
El programa aprobado y previsto
2.16
Durante el periodo de la evaluación, tanto el número de operaciones como el
monto aprobado se incrementó sustancialmente, con especial énfasis en el
periodo posterior al T2010. Durante 2007-2011 el Banco aprobó 31 operaciones,
por un monto de US$380 millones para las cuales logró movilizar recursos de
cofinanciamiento por US$256,3 millones. De ellas 18 fueron préstamos de
inversión, algunos asociados a cofinanciamiento y cuatro PBP31. Adicionalmente
la cartera fue muy activa en operaciones de cooperación técnica y FOMIN que
16
totalizaron 46 por US$21,4 millones y 27 operaciones por US$29,0 millones,
respectivamente. Para el año 2010 se logró elevar las aprobaciones hasta un
monto similar al realizado durante los tres años anteriores en conjunto,
alcanzando una cifra récord de más de US$274 millones de recursos del BID más
US$92,9 millones de cofinanciamiento, lo cual significó un aumento del 15%
sobre el total movilizado durante el periodo 2007-2009 (véase el Cuadro 2.1).
Hasta junio 2011, se aprobaron 3 cooperaciones técnicas, 3 proyectos FOMIN y 3
programas de cofinanciamiento: asimismo, se aprobó el incremento de
presupuesto para el programa HA-X1007 (cofinancimiento), por un valor de
US$11,6 millones (para más información sobre el programa, véase el Anexo K).32
Cuadro 2.1. Aprobaciones en Haití, 2007-2011 (junio). Montos en millones de US$.
2.17
2007
2008
2009
2010
2011
Total
Proyectos GRF
37,5
37,5
97,0
201,0
0,0
373,0
Asistencia técnica
2,1
5,5
6,9
5,9
1,0
21,4
FOMIN
0,1
0,9
5,6
16,8
5,6
29,0
PBP/PBG
12,5
12,5
25,0
50,0
0,0
100,0
Total
52,2
56,4
134,5
273,7
6,6
523,4
Cofinanciación
Fuente: OVE, 2011
16,5
86,8
26,4
92,8
33,8
256,3
A lo largo de todo el periodo, el Banco logró captar recursos crecientes de
otros donantes para cofinanciar sus programas y proyectos en el país. Del
total de la cartera aprobada entre 2007 y 2009, un 34,8% provino de fuentes
externas de financiamiento: Fondo Canadiense para la Cooperación Internacional
(79,9% del total), Fondo Español para Programas de Agua Potable y Saneamiento
(US$20 millones), GEF (US$3,6 millones) y Fondo de Respuesta a la Crisis de
los Precios de los Alimentos (FPCRF, US$3 millones). Estas cifras representaron
un sustancial aumento respecto a años anteriores, ya que el BID consiguió
apalancar aproximadamente US$0,43 por cada dólar del total de la cartera
aprobada.33 Esta participación del cofinanciamiento volvió a repetirse en las
operaciones aprobadas durante 2010, con un 26% sobre el total aprobado,
manteniéndose la contribución de los fondos canadienses y españoles en casi el
80% del cofinanciamiento total. Asimismo, hasta junio 2011 se ha conseguido
apalancar $33,8 millones, que representa el 83,9% del monto total aprobado hasta
la fecha (US$40,3 millones).
1.
2.18
Tipología
Análisis de la cartera
La cartera mantuvo un énfasis importante en proyectos de largo plazo y en
particular en el financiamiento de carreteras. Durante el período 2007-2009
las operaciones aprobadas se centraron, tanto en número como en monto, en el
objetivo de consolidar las bases del crecimiento económico, con más del 65% del
total aprobado (más de la mitad para el sector transporte). Por su parte, los
préstamos de apoyo presupuestario representaron el 13,5% de la cartera aprobada,
incluyendo los recursos de cofinanciamiento. Durante 2010, la mitad de las
aprobaciones se dirigieron a financiar proyectos de desarrollo a largo plazo34
(47% del total), de nuevo con enfoque en infraestructura: 21% en carreteras, 17%
17
en agua potable y saneamiento (APS) (véase el Anexo A, Cuadro A2.3). Para
2011, se habían aprobado hasta junio 9 operaciones por US$40,3 millones más un
incremento de fondos para el programa HA-X1007 por US$11,6 millones. Un
61,3% del monto total aprobado está dirigido al sector educativo y un 22,5% al
sector carreteras.
2.19
A diferencia de otros donantes, las actividades dirigidas a la reconstrucción
del área afectada por el terremoto recibieron una atención
comparativamente menor. El 33% de los recursos aprobados durante 2010
(US$120,9 millones) fueron proyectos orientados a atender los impactos directos
derivados del T2010, principalmente dirigidos a la reconstrucción de la
infraestructura educativa (HA-L1049) y a la construcción de viviendas para la
población desplazada (HA-L1048). En comparación, las aprobaciones del Banco
Mundial fueron menores de las del BID, aunque centradas en la reconstrucción:
durante 2010 se aprobaron casi US$153 millones, dónde sólo un 14,35% se
orientó a financiar proyectos de desarrollo de mediano y largo plazo, y el 85% de
los recursos fueron dirigidos para la reconstrucción. Para el año 2011, el BID
aprobó una operación para reconstrucción de hoteles (HA-T1143) por un valor de
US$300 mil, así como diversas operaciones para apoyar la reconfiguración del
sector educativo (véase Anexo B y Anexo K).
2.20
A pesar de no haberlas incluido en la AEBH, las aprobaciones durante 2010
debieron abrir espacio para atender parcialmente las necesidades derivadas
de la crisis humanitaria, consolidadas alrededor del apoyo presupuestario. La
ayuda a la situación de emergencia ascendió a US$73,9 millones (20% del total
aprobado en 2010), de los cuales un 68% (US$50 millones) correspondieron a
apoyo presupuestario (HA-L1034) y un 3% a FOMIN (concentrando 18 de las 24
operaciones de emergencia aprobadas). El resto de la actividad de apoyo a la
emergencia reconoció las dificultades propias del Banco para apoyar tales
actividades; sin embargo, impulsado por la crisis derivada de la epidemia del
cólera, ensayó la ejecución del programa HA-L1062 de respuesta a esa
emergencia coordinado a través del Ministerio de Salud Pública y UNICEF como
agencia implementadora de las intervenciones de emergencia, organización que
ya estaba llevando a cabo acciones para atender la epidemia en el país.
2.21
Los productos analíticos aprobados durante el período de la EBH han sido
escasos y se relacionaron principalmente con la preparación de eventos y
aspectos de la estrategia y el portfolio del país. En efecto, de los 12 productos
no financieros aprobados durante el período 2007-2010, 6 fueron para la
preparación de conferencias, foros y reuniones anuales (HA-P1074, HA-P1045,
HA-P1046, HA-N1018, HA-N1016 y HA-N1017); 3 estuvieron relacionados con
la programación de la estrategia de país y la revisión del portfolio (HA-P1017,
HA-P1042 y HA-P1043); la CT PRODEV HA-T1053 se focalizó en el apoyo
para la planificación, programación y monitoreo con base en resultados y sólo 2
productos (HA-P1054 y HA-P1041) fueron estudios en profundidad sobre
aspectos macroeconómicos. Para el período 2010-2011 no se aprobó ningún KCP,
si bien está prevista la aprobación de varios para la próxima estrategia (por
ejemplo, en el sector agrícola). A pesar de ello OVE reconoce que los
18
especialistas del Banco han tenido una participación relevante en la elaboración
de planes y estrategias (por ejemplo, el Plan Nacional de Educación, el White
Paper, entre otros) y en la asistencia técnica directa al GOH.
2.22
La cartera prevista para el año 2011, si bien más diversificada que en años
anteriores, continúa focalizándose en programas del sector carreteras. A
diciembre 2010, según los datos del Banco, se preveía la aprobación para 2011 de
32 operaciones por un monto de casi US$357 millones (no reembolsable), más
US$100 millones aproximadamente del sector privado (capital ordinario). El 38%
del pipeline de apoyo al sector público se focalizaba en transporte (US$135,83
millones), seguido por el sector eléctrico y el educativo con un 14% cada uno, y el
agrícola con el 12%.
2.
2.23
Los desembolsos
El Banco ha aumentado durante todo el periodo y de manera sostenida los
montos desembolsados, principalmente impulsados por erogaciones
importantes para el sector carreteras y por préstamos de rápido desembolso
(PBP, PBG). Durante el primer período de la EBH (2007-2009) los aportes al
sector transporte, caracterizados generalmente por altos montos asociados a pagos
de grandes contratistas, acapararon más del 26% del total desembolsado (US$106
millones) y los correspondientes a los programas de Reforma y Modernización
del Estado, 21% del total (US$86 millones). Durante el año 2010 los desembolsos
mostraron un crecimiento de casi el 30% respecto del año anterior. Nuevamente el
sector transporte (US$63,4 millones) y las operaciones de apoyo presupuestario
(58,4 millones) fueron las que acapararon más del 60% del total (véase el Gráfico
2.1). Entre enero y junio 2011, los desembolsos han alcanzado US$105,4
millones, correspondientes un 31,2% al sector transporte, un 16,5% al sector
educación, un 13,3% al sector agua potable y saneamiento, un 11,9% al sector
salud, y menos de un 10% correspondiente a los sectores de vivienda, desarrollo
del sector privado, agricultura, capacidad institucional y energía.
19
Gráfico 2.1. Desembolsos en Haití por sectores, 2007-2010
Monto desembolsado (US$)
250000000
TR
200000000
RM
OS
150000000
ED
100000000
DU
CR
50000000
AG
Otros
0
2007
2008
2009
2010
Referencias: TR Transporte, RM Reforma y Modernización del Estado (PBL,
PBG), OS Saneamiento, ED Educación, DU Desarrollo Urbano y Vivienda, CR
Crédito y Preinversión multisectorial, AG Agricultura y medio rural.
Fuente: OVE, 2011
2.24
En relación con el resto de los sectores de actuación, los montos promedio
anuales desembolsados continuaron siendo bajos y se mantuvieron con pocas
variaciones a lo largo del periodo. La media de desembolsos anuales durante el
período 2007-2010 fue inferior a la estimada en la fase de elaboración de los
proyectos, y se situó en US$10,5 millones para el sector agricultura, US$12,3
millones para educación, US$9,2 millones para APS y US$2,5 millones para el
sector Energía. Si se excluyen los desembolsos realizados durante 2010
orientados a atender los impactos del T2010 (emergencia), los cuales por su
naturaleza fueron de carácter extraordinario, el promedio histórico de los
desembolsos es todavía menor: US$7,4 millones para educación, US$1,8 millones
para el sector energético y US$5,8 millones para el sector APS (véase el Anexo
A, Cuadro A2.4). Tales montos resultan insuficientes en vista de los desafíos de
desarrollo del país.
3.
2.25
Monitoreo y evaluación
Los cambios en los instrumentos y las metodologías de seguimiento de las
operaciones han generado una ruptura en el proceso de monitoreo que
dificulta la evaluación robusta de la cartera. El antiguo sistema de monitoreo y
evaluación de los proyectos (PPMR) se interrumpió en junio de 2009 (la mayoría,
con datos a diciembre de 2008) por cambios en la metodología (aplicable a todas
las operaciones del Banco) y no se dispuso de información de monitoreo hasta
abril de 2010, cuando se presentaron los nuevos informes de monitoreo (PMR,
por sus siglas en inglés). La comparación entre ambos instrumentos revela
algunas deficiencias que impiden un seguimiento adecuado de los programas.35
La mayoría de los PMR analizados presentan indicadores, tanto de resultado
como de producto, diferentes a los utilizados en el último PPMR36 y en los
documentos de proyecto; OVE no ha podido obtener una justificación de tales
20
cambios. Finalmente, algunos indicadores comunes en el PPMR y el PMR
difieren en las metas establecidas al final del proyecto. 37 A partir de octubre de
2010 se implantó un sistema de evaluación trimestral por parte de la
Representación, con reuniones de seguimiento junto con las unidades de
ejecución para mejorar el sistema de monitoreo y evaluación.
2.26
Las fallas en el proceso de monitoreo y evaluación, unido a una falta de
información de fuentes oficiales o secundarias, impiden mantener el
seguimiento de los proyectos y la rendición de cuentas de los impactos de la
acción del Banco en el país. En efecto, si bien tras el T2010 la Representación en
Haití se fortaleció con más personal especialista en los sectores prioritarios que
debieran mejorar la capacidad para el monitoreo de las operaciones, existe una
falta de información por parte de los ejecutores de los programas, dada por una
baja frecuencia de presentación de informes de seguimiento, o por informes sin
información relevante o sólo con información de desembolsos, pero no de
consecución de resultados. Ello se une a una deficiencia endémica de información
actualizada en el país que se agravó como consecuencia del T2010 y que hace
imposible el uso de fuentes secundarias. Es así como OVE no logró evidencia que
permita validar la información incluida en el informe presentado en 2010 ante la
Asamblea de Gobernadores “Panorama de la efectividad en el Desarrollo”, la cual
resulta inconsistente con la información disponible en los PPMR, los PMR y los
informes de seguimiento de los proyectos.
III.
RELEVANCIA Y EFECTIVIDAD DE LA ACCIÓN DEL BANCO38
3.1
Del total de la cartera de inversión activa durante el periodo de la presente
evaluación (41 operaciones) concluyeron o se desembolsó más del 90% del
monto aprobado, nueve operaciones de inversión además de siete PBP. Del
total de operaciones de inversión concluidas, tres se refieren al sector carreteras,
tres a acceso a servicios básicos y una a apoyo al sector agrícola. Bajo el objetivo
de gobernabilidad finalizaron siete operaciones de PBP y dos de inversión, por un
monto de más de US$182,5 millones (véase Anexo A, Cuadro A3.1).
3.2
La efectividad de la acción del Banco para lograr los objetivos de desarrollo
planteados en Haití se vio limitada por factores atinentes a los programas y
por dificultades asociadas a la fragilidad institucional del GOH, agravada
por las consecuencias del T2010. En general la cartera en ejecución se encuentra
sometida a procesos de reestructuración frecuentes, retrasos y sobrecostos
generados por la dificultad de coordinación interagencias y por las debilidades
institucionales propias del país. Los desastres naturales recurrentes y en particular
el T2010 aumentaron las dificultades para abordar las situaciones específicas de
Haití y profundizaron los problemas de ejecución. En tales condiciones, la
dificultad para lograr los productos previstos impactó la efectividad en el logro de
los objetivos de desarrollo acordados.
3.3
El presente capítulo presenta la evaluación de la acción del Banco en los sectores
identificados como prioritarios en la AEBH. Los proyectos analizados fueron
aprobados en el marco de la EBH e incluso en algunos casos, en el periodo
21
anterior a 2007. En cada caso, atendiendo a los objetivos establecidos en la EBH
se realizael análisis de la relevancia de las decisiones sectoriales, se identifican los
retos de la ejecución y, en caso de haberse concluido los proyectos, se evalúa la
efectividad de los resultados obtenidos. Finalmente, se incluye la estrategia a
futuro del Banco en función tanto de lo establecido en la AEBH y sus Anexos
como de los proyectos aprobados hasta junio 2011 y se identifican posibles
riesgos derivados del análisis de contexto realizado y de la experiencia recabada.
A.
Consolidar las bases del crecimiento económico
3.4
En su relación estratégica con Haití durante el periodo de la EBH, el BID se
propuso atender este objetivo a través de tres áreas. La primera “apoyar la
mejora de la infraestructura básica de apoyo a la producción”, en particular la
infraestructura de transporte y la de generación eléctrica. La segunda, “aumentar
la producción y la exportación de los principales productos agropecuarios y
artesanales que se producen en las zonas rurales” mediante programas dirigidos
a superar limitaciones que impiden el desarrollo del sector agrícola,
específicamente infraestructura, financiamiento y trabas a la exportación.
Finalmente, el Banco se propuso “mejorar el clima de negocios en el país e
identificar oportunidades de trabajo con el sector privado y los mecanismos
necesarios para concretarlas”, para lo cual se planteó apoyar la mejorar del clima
de negocios y la imagen del país, e incrementar el uso de las ventanas de apoyo al
sector privado a través de SCF, FOMIN y CII.
1.
Sector Transporte39
3.5
El Banco ha estado trabajando en el sector carreteras de Haití de manera
continua durante los últimos veinte años sin que haya sido hasta ahora
posible verificar avances sostenidos en la conectividad del país (véase el
Anexo J).40 Es así como la red de carreteras del país ha sufrido una degradación
progresiva y entre 1991 y 2004 se perdieron 1.378 km de rutas terciarias. Como
consecuencia de ello, el porcentaje de la población rural con acceso a un sistema
de transporte formal se ha mantenido en niveles bajos, estimados en un 28%
(Banco Mundial, 2008), atentando las posibilidades de conectividad y reduciendo
el acceso a los mercados agrícolas. La efectividad del programa de carreteras se
ha visto limitada por aspectos asociados tanto a las vulnerabilidades del país como
a las características propias del sector. Por un lado, los impactos de los desastres
naturales y la falta de un sistema adecuado de mantenimiento reducen la calidad
de las rutas rehabilitadas. En efecto, la temporada de huracanes de 2008 y el
T2010 causaron impactos en la infraestructura vial por un valor de más de
US$438,5 millones, intensificados por la falta de mantenimiento (puentes,
drenaje, calidad del pavimento), y la debilidad institucional y financiera del
Fondo de Mantenimiento Vial (FER) 41 y del Ministerio de Obras Públicas,
Transporte y Comunicación (MTPTC). Por el otro, los sobrecostos verificados en
las intervenciones provocaron la restructuración sucesiva de los programas,
excluyendo. la intervención en las carreteras rurales y secundarias..
3.6
Durante el periodo 2007-2010 se ha verificado un aumento importante de los
desembolsos aunado a un exitoso esfuerzo para dinamizar fondos adicionales
22
de otros donantes. Se apreció un aumento notorio de los desembolsos en el
sector transporte, con un promedio de US$60 millones desembolsados durante
2009 y 2010, respectivamente, frente a los apenas US$25 millones desembolsados
anualmente durante 2007 y 2008, y menos de US$15 millones durante los años
2005 y 2006. Este aumento ha estado asociado a un esfuerzo sostenido para
impulsar la ejecución y superar las fallas derivadas del mercado de contratistas
facilitado por la concentración de la cartera en vías primarias, los contratos de
ejecución de obras de mayores montos con grandes empresas de construcción, y a
la flexibilización de las medidas de contratación y adquisición aprobadas en 2005
(GN-2217-7)42.
3.7
Los sobrecostos en la rehabilitación de las redes han sido generalizados y han
estado determinados por debilidades en la preinversión,la ausencia de un
mercado local de empresas contratistas y el aumento de los precios del
petróleo bajo el periodo de evaluación. Es el caso de la carretera primaria Les
Cayes – Jérémie, donde se verificó un aumento del 91% de los costos originales
estimados y en el caso de las redes secundaria y terciaria, casi se triplicó el
estimado original (275%). A pesar de la recurrencia del aumento, los programas
diseñados durante el periodo continuaron subestimándolos e hicieron necesaria la
aprobación de fondos suplementarios para complementar la ejecución. En el
centro de esta situación se encuentra la fragilidad del mercado local de
contratistas y los riesgos percibidos por las empresas externas para trabajar en el
país. Si bien la EBH proponía “explorar mecanismos innovadores para fortalecer
la capacidad de las firmas locales y para atraer firmas extranjeras” como
lección aprendida de estrategias pasadas, el Banco inició una reestructuración en
la modalidad de contratación apoyándose en empresas internacionales, la cual ha
sido exitosa como vehículo de ejecución pero necesita ser integrada a un esfuerzo
de fortalecimiento y desarrollo de empresas locales.
3.8
La efectividad de los programas se ha visto reducida tanto por la vía de la
disminución de las metas originalmente planteadas como por la de la
eliminación de rutas secundarias y terciarias para priorizar la red vial
principal. En efecto, durante el periodo estuvieron activos cuatro programas,
aprobados por un total de US$331,5 millones con el fin de atender 386 km de la
red primaria, y 1.050 km de la red secundaria y terciaria. A diciembre de 2010,
todos los proyectos aprobados habían sido reestructurados para modificar las
metas y en todos se le confirió prioridad a la red primaria sobre la secundaria. En
total, las reestructuraciones convirtieron los 1.050 km de rutas secundarias y
terciarias inicialmente previstos en 358 km, de los cuales solamente se han
intervenido 201 km hasta diciembre de 2010 (véase el Cuadro 3.1).
23
Cuadro 3.1. Resultados de los programas del sector transporte
VÍAS PRIMARIAS (en km)
Meta
Realizado
Meta
reformus a dic. de
inicial
lada
2010
(PPMR)
Proyecto
Aprobado
(en
millones
de US$)
Desembolsos
a dic. de
2010 (en
millones de
US$ )
HA0075
54
49,8
0
116
51
HA0087
HA-L1019
HA-L1024
HA-L1028
HA-L1027
HA-X1007
HA-L1046
Total
77.3
74,1
170
103
171,21
59,5
138
29
331,5
12,2
195,6
70
386
SECUNDARIAS/TERCIARIAS (en km)
Meta
inicial
Meta
reformulada
(PPMR)
Realizados
a dic. 2010
72,5
200 (sec )
300 (terc )
300
100 (sec )
150 (terc)
23
75
122
0
71
35
250
85
4
70
360
65
223,5
0
1,050
0
358
0
201
1
Corresponden a US$71,2 millones del cofinanciamiento HA-X1007 y a US$25 millones para cada una de
las cuatro fases del proyecto
Fuente: Documentos de proyecto y km realizados por MTPTC, 2011
3.9
La sostenibilidad de la calidad de las redes se encuentra afectada por la falta
de recursos financieros para su mantenimiento. Los proyectos aprobados
durante la Estrategia incluyeron componentes específicos para apoyar el
mantenimiento vial; sin embargo las reformulaciones disminuyeron los recursos
asociados a este apoyo poniendo en riesgo las inversiones realizadas. Por su parte,
los programas aprobados anteriormente delegaban al gobierno haitiano el
mantenimiento de la red (HA0087), u ofrecían asistencias técnicas a las
comunidades para su participación en trabajos de conservación de la vía rural
(HA0075).43 El Programa de Rehabilitación de Infraestructura Vial para la
Integración del Territorio incluyó un componente de apoyo al mantenimiento
(asistencia técnica, fortalecimiento institucional y financiamiento) valorado en
US$14,9 millones. Sin embargo, la última fase aprobada en 2010 (HA-L1027)
disminuyó en más del 58% el presupuesto para este componente, llevándolo a
US$6,19 millones, de los cuales el 25% se dedicó a la compra de equipos de
oficinas.
3.10
El apoyo institucional ha sido insuficiente para desarrollar las capacidades
nacionales de gestión y mantenimiento de la red vial. Del monto total aprobado
durante el período 2007-2010 en los proyectos del sector carreteras (US$331,8
millones), sólo US$16,35 millones (un 4,9% del total) se focalizaron
originalmente en temas de fortalecimiento institucional. Tras las diversas
reestructuraciones de las operaciones, el monto final dedicado a aspectos
institucionales fue de US$7,28 millones (2,2% del total aprobado) de los cuales
casi un 50% se dirigió a estudios de impacto ambiental y de preinversión. Por su
parte, el FER, inicialmente creado producto del apoyo y la recomendación del
Banco como mecanismo de gestión y financiamiento del mantenimiento de
carreteras, se encuentra fuera del radar de atención del BID y no dispone ni del
poder operacional ni de la capacidad técnica y financiera para poder hacer frente a
los retos del mantenimiento de la red vial haitiana.
3.11
La estrategia a futuro del Banco en el sector se alinea con el Programa de
Apoyo al Desarrollo del Sector Transporte en Haití (PADTH) previsto para
24
2011-2015, en el cual se verifica que los recursos para mantenimiento y
fortalecimiento institucional continúan siendo insuficientes. Las dos
operaciones aprobadas durante 2010 (HA-L1027 y HA-L1046) constituyen
suplementos para la conclusión del PADTH I y el inicio del II. En total el PADTH
II (2011-2015) prevé inversiones por un monto de US$400 millones financiadas
con fondos del Banco y cofinanciadas a través del Fondo Fiduciario de diferentes
donantes. De los US$400 millones, un poco más de US$105 millones se dirige al
área rural, un 3% se reserva al mantenimiento de carreteras y un 0,75% al
fortalecimiento institucional. El monto estimado para mantenimiento se encuentra
dentro del limite recomendado por la literatura para asegurar el mantenimiento
durante un año del programa de inversiones propuesto. Sin embargo, no queda
claro cómo se realizaría el mantenimiento de la red ya rehabilitada ni la
sostenibilidad de dicha acción. Por su parte, el monto dirigido a fortalecimiento
institucional resulta considerablemente menor al estimado en proyectos anteriores
cuando se elevó a cerca de un 5% del total aprobado y no está en línea con el
esfuerzo de construcción institucional que demanda el sector.
2.
Sector Energía44
3.12
Hasta el momento no ha sido posible generar los incentivos necesarios para
involucrar efectivamente a Electricité d’Haiti (EDH) en el logro de los
objetivos de los programas. Los avances en las operaciones del Banco son
escasos y los problemas de EDH para la apropiación de los proyectos es una de
las principales causas identificadas. El Programa de Rehabilitación de la Red de
Distribución de Electricidad de Puerto Príncipe (HA-L1014) tenía como fin
“contribuir a sostener la continuidad y calidad de los servicios de electricidad a
la población de la zona metropolitana de Puerto Príncipe, y sentar las bases para
el restablecimiento técnico, administrativo y financiero de la EDH en el mediano
y largo plazo”.45 Sin embargo, el proyecto en ejecución desde 2006 ha
desembolsado menos de un 25%. Los otros dos programas (HA-L1032, 2008 y
HA-L1035, 2010) presentan menos de un 5% de desembolso. Los problemas
identificados como limitaciones en la ejecución son diversos y pueden ser
resumidos en la recurrente resistencia de parte de EDH para la contratación y la
realización de los productos programados, incluyendo dificultades para garantizar
la transparencia de los procesos de selección y adjudicación de los contratos, y los
sobrecostos de las diversas actividades que han disminuido las metas
originalmente previstas. Adicionalmente, el Banco aprobó una nueva operación
(HA-L1035) suplementaria del Programa de Rehabilitación de la Red de
Distribución de Electricidad de Puerto Príncipe, sin modificar objetivos,
indicadores ni componentes del Programa original, a pesar de las dificultades de
ejecución detectadas (para más información de este sector, véase el Anexo H).
3.13
Tras el T2010 los agentes de cooperación externa y el GOH han estado
avanzando en una estrategia concertada para desarrollar políticas y acciones
para la mejora del sector energético. Para dar respuesta a los problemas
identificados en la ejecución de los programas sectoriales, el Banco cambió su
estrategia para conferirle prioridad a la reestructuración institucional del sector. El
gobierno de Haití, junto con el BID, el Banco Mundial y USAID, elaboró durante
25
2010 el documento White Paper a fin de definir las políticas, las estrategias y las
acciones comunes para enfrentar los problemas del sector energético en el país a
corto, mediano y largo plazo. En febrero de 2011 se firmó un convenio marco de
colaboración entre el BID, el gobierno de Haití y el gobierno de Estados Unidos
para impulsar la modernización del sector energético.46 En este contexto, los
problemas derivados de la compleja economía política del sector demandarán
además llegar a acuerdos con el sector privado haitiano, que constituye
simultáneamente el principal beneficiario de los contratos con EDH y el receptor
del impacto negativo derivado de la baja cobertura y la baja calidad del servicio
eléctrico.
3.
Sector Agricultura y Medio Ambiente
3.14
El BID no ha logrado actuar de manera integral e intersectorial para atender
los desafíos de diversa naturaleza que limitan el desarrollo del sector
agrícola. Al respecto, la EBH se planteó coordinar “estrechamente los proyectos
de carreteras e infraestructura en zonas rurales y el fomento de la producción
agropecuaria”; sin embargo la atención a los déficits de energía en el área rural
no han formado parte de las líneas de actuación del Banco en el país, y en
relación con la infraestructura vial, si bien los proyectos originales incluyeron el
tema de la vialidad rural, su posterior derivación produjo la exclusión del
financiamiento de tales actividades (véase el Anexo I).
3.15
La cartera de apoyo al sector agrícola ha sido en general difícil de ejecutar, y
presentó retrasos y reformulaciones frecuentes. El promedio de desembolsos
durante el periodo 2007-2010 no ha logrado sobrepasar los US$11millones y se
destaca la disminución en el monto desembolsado para el año 2010 (US$6,7
millones)47. La complejidad del diseño de los programas,48 la falta de estudios de
preinversión, las dificultades para encontrar empresas consultoras interesadas en
trabajar en Haití y las debilidades institucionales verificadas han llevado a la
necesidad de hacer reformulaciones y reestructuraciones sucesivas (y a la
cancelación de componentes que han originado retrasos y aumento de costos49. En
particular los problemas de competencia y debilidad institucional, así como las
fallas de coordinación (HA0016, HA-L1009 y HA-L1003) no han podido
superarse y han limitado la ejecución de los programas y la consecución de metas.
3.16
Uno de los proyectos ha desembolsado más del 95% del monto total
aprobado, con limitada consecución de resultados. El Programa de
Intensificación Rural (HA0016) fue aprobado en 2003 con el objetivo de
“incrementar el ingreso de los agricultores haitianos en el valle de Artibonite a
través de un proceso de intensificación agrícola, que mejora la eficiencia y la
sostenibilidad de los sistemas de irrigación”. Tras ocho años en ejecución y
prácticamente desembolsado de forma total, la consecución de los objetivos de
desarrollo es poco probable y la implementación, insatisfactoria. De los 29
indicadores de resultados y productos definidos 6 han sido completados (8,5 km
de sistema de drenaje, 35.000 agricultores organizados en grupos de usuarios de
agua, la rehabilitación de un puente, del desagüe de Salé, y de 4 km de ruta, así
como la ampliación de 23 km del canal de Artibonite para irrigar 5.000 ha
adicionales), mientras que 6 indicadores muestran posibilidades de lograr la meta
26
(más del 50% de la meta lograda). Dos de los componentes (11 y 12) fueron
cancelados tras realizarse los estudios de factibilidad, y el resto de indicadores no
presentan data. Los especialistas no disponen de información sobre si la no
existencia de data corresponde a que no se han reportado los resultados
conseguidos o si bien no se han logrado resultados hasta la fecha para estos
indicadores. Si bien los primeros resultados en la mejora de la productividad del
arroz fueron positivos, con la duplicación de la producción y la reducción de
costes, estos proyectos fueron piloto, focalizados en apenas unos pocos
agricultores y, según el propio documento, no escalables por los altos costes
asociados y la falta de capacitación técnica de los beneficiarios.
3.17
Los programas FOMIN en el sector agroproductivo han sido relevantes y se
han integrado en los programas de inversión proyectados por el Banco.
FOMIN ha seguido apoyando los sectores del café (HA-M1004, HA-M1012, HAM1022, por casi US$1 millón), del mango (HA-H1034, con más de US$3
millones) y de diversas frutas tropicales (HA-M1016, HA-S1006, por US$850
mil), rubros que forman parte de las 12 cadenas rurales seleccionadas por el
Ministerio de Agricultura y concernidas por el proyecto HA-L1003. Los objetivos
y productos de estos proyectos FOMINES están alineados sobre los del Programa
de Desarrollo de Cadenas Productivas Rurales (HA-L1003). El programa FOMIN
de Apoyo a la Competitividad del Café Haitiano (HA-M1004) finalizó durante el
período de la EBH,50 con sólo la mitad de las metas del programa cumplidas
debido a problemas de diseño51 y a la baja capacidad técnica y financiera del
ejecutor. A pesar de ello, se reconoce que se mejoró el proceso de clasificación
del café y la efectividad de los laboratorios para realizar el control de calidad del
producto.
3.18
La AEBH (2010) mantiene el énfasis en el sector agrícola, en línea con el Plan
Nacional de Inversión en Agricultura 2011-2018 (PNIA) del GOH. De
acuerdo con el PNIA, el bajo acceso a crédito, mercado y tecnología; la
inseguridad en la tenencia de tierra; la vulnerabilidad ambiental; y la debilidad
institucional, pública y privada, siguen siendo los principales riesgos que se dan
en el sector. El programa previsto por el Banco a futuro atiende parcialmente
estos objetivos e incorpora contribuir a la seguridad alimentaria, mejorar los
servicios agrícolas y la infraestructura rural (titulación de tierras, irrigación y
servicios agrícolas) y promover el apoyo directo a agricultores (segunda fase del
programa de cuencas y mitigación de desastres naturales). Sin embargo, no
explicita cómo se atenderán algunos otros temas clave del sector, como el de
infraestructura rural vial y energética, acceso a mercados, competencia con el
mercado externo y fortalecimiento institucional.
4.
3.19
Sector Privado
La estrategia del Banco confiere un rol prioritario al desarrollo del sector
privado en Haití como vehículo para la generación de actividad económica y
empleo. En este contexto, la EBH planteó contribuir con el país para “mejorar el
clima de negocios, desarrollar la institucionalidad necesaria para el diseño e
implementación de políticas públicas (…), trabajar más sistemáticamente para
promover y encontrar socios privados potenciales (…) y fomentar el desarrollo
27
de las microfinanzas como mecanismo para canalizar crédito al sector privado”.
Tanto en el CPE anterior como en la propia estrategia se reconoce que el nivel de
apoyo del Banco fue bajo, con excepción del prestado por FOMIN y que era
importante que “las ventanillas del Grupo BID para el sector privado exploren
diferentes mecanismos para incrementar su participación en el país y desarrollen
una estrategia conjunta para el apoyo directo al sector privado. El Banco debe
también explorar mecanismos innovadores para fortalecer la capacidad de las
firmas locales y para atraer firmas extranjeras”.
3.20 Los resultados logrados y su impacto sobre la dinamización del sector privado
en Haití se corresponden con el enfoque de pequeños proyectos que
finalmente conformó la cartera en el sector. La cartera que finalmente se ejecutó
en el sector privado estuvo en buena medida conformada por proyectos del
FOMIN. Durante el periodo 2007-2010, IIC aprobó dos operaciones pequeñas
(Carifresh por US$300.000 y DKDR por US$360.000)52 mientras que el FOMIN
aprobó 40 operaciones dirigidas a atender principalmente los sectores de
microfinanzas, textil y de agricultura. De éstas, 16 fueron parte del programa
HESAR para atender la emergencia de los beneficiarios del FOMIN por las
consecuencias del T2010. Si bien las intervenciones del FOMIN probaron la
posibilidad de establecer asociaciones estratégicas con el sector privado, la
selección de las intervenciones que realizó el fondo no estuvo necesariamente
orientada a su escalamiento. Los buenos resultados que de manera preliminar53 se
observan en los proyectos, están asociados a la correspondencia existente entre el
tamaño de la mayoría de las empresas en Haití y la focalización del FOMIN en
micro y pequeñas empresas.
3.21 Para atender el objetivo de mejorar el clima de negocios, la programación y el
programa de trabajo del BID con el país se centraron en la ejecución de
cooperaciones técnicas. La EBH planteó dentro de su programación la realización
de seis cooperaciones técnicas dirigidas a la promoción de negocios en Haití, y al
desarrollo de asociaciones público-privadas y de las microfinanzas. Efectivamente,
durante 2009 se ejecutó una de estas cooperaciones técnicas (HA-T1065) que
financió la ejecución del Foro de Inversión 2009 con la participación de 700
empresarios, generó planes de negocios por más de US$5 millones y permitió
avanzar en el proyecto del Parque Industrial del Norte. Adicionalmente, durante
2010 INT ha promovido dos nuevas operaciones dirigidas a mejorar el clima para
la inversión privada. La Rueda de Consulta (HA-T1065) constituyó un foro con el
sector privado haitiano y la comunidad internacional con el fin de coordinar los
esfuerzos de inversión privada en las tareas de reconstrucción del país. La segunda,
aun bajo ejecución (HA-T1089) tiene como objetivo promover el Clima de
Negocios específicamente dirigida a fortalecer el sistema de registro de empresas y
el de otorgamiento de permisos de construcción.
3.22 La actualización de la EBH, y la programación que de ella se ha derivado,
mantiene el énfasis en el impulso al sector privado y se propone superar las
limitaciones de alcance que la intervención del BID ha tenido hasta ahora. La
cartera bajo aprobación y desarrollo incluye programas específicos y de mayor
tamaño para el crecimiento del sector privado, así como la intervención de SCF y
28
CII. En el caso del FOMIN, la agenda busca lograr el escalamiento de sus
intervenciones y su encadenamiento con las operaciones del Banco a fin de
ampliar el impacto. La programación del Banco plantea focalizarse en la zona
norte del país y está centrada en el impulso de un proceso de desarrollo regional
(Polo Norte) alrededor de la industria manufacturera de ensamblaje (maquila),
sostenida en ventajas comerciales otorgadas por Estados Unidos. En esta
oportunidad el programa se complementa con una serie de contribuciones
financieras y no financieras para el desarrollo de proveedores locales de servicios,
buscando maximizar el derrame económico de la inversión y los apoyos
complementarios de índole social. La larga experiencia en Haití indica que el
desarrollo de la industria de la maquila enfrenta retos importantes derivados de la
condición de fragilidad del Estado haitiano y sus vulnerabilidades políticas y
económicas, y podría tener poco impacto sobre la pobreza. El éxito de un
programa de esta naturaleza como dinamizador del desarrollo del país dependerá
fundamentalmente de los programas complementarios que se ejecuten a fin de
disminuir los seculares riesgos políticos, institucionales y sociales que afectan el
desarrollo de la maquila en el país.
3.23
FOMIN configuró una presencia relevante asociada a procesos de expansión
de las microfinanzas en Haití. El Banco ha apoyado procesos de mejora de la
capacidad de administración de crédito en zonas urbanas (HA-M1003, HAS1010, TC0206035, entre otros), así como los intentos más recientes de expansión
de la cartera en zonas rurales (HA-M1002, HA-S1005, HA-S1008, HA-S1009,
entre otros), que fueron efectivos para la ampliación del crédito. Tres de las cuatro
instituciones microfinancieras apoyadas mostraron una marcada expansión de su
cartera de préstamos activos durante el periodo de evaluación, incluyendo su
expansión del número de sucursales en zonas rurales.54 El apoyo del FOMIN no
focalizó sus intervenciones a fin de atender la maximización de su impacto, a
pesar de la heterogeneidad empresarial que caracteriza al sector de las
microempresas (para un análisis más extenso, véase el Anexo E).55
B.
Mejorar el acceso y la cobertura de los servicios básicos
3.24
La estrategia social del Banco en Haití durante el periodo de la evaluación se
centró en mejorar el acceso y la calidad de los servicios de agua potable y
saneamiento (APS), incluyendo la disposición de desechos sólidos; y en
mejorar el acceso, la calidad y la gobernabilidad de los servicios de
educación. El programa incluido en la EBH fue limitado en relación al número de
operaciones realizadas y los montos desembolsados para lograr los objetivos
pautados, y no contó con un diagnóstico exhaustivo de estos sectores que
atendiera la fragmentación de los servicios y la exclusión social que de ella se
deriva.
1.
3.25
Sector APS y Residuos Sólidos Urbanos (RSU)56
La cartera del sector APS ha avanzado con lentitud y los desembolsos
promedio se limitaron a US$7,7 millones anuales durante el período de
evaluación (véase el Anexo G). En esta etapa no se finalizó ninguna operación de
inversión. El Programa de Reforma del sector APS (HA0014), aprobado en 1998,
29
es el que tiene mayor desembolso (82%). Respecto de las cooperaciones técnicas,
se aprobaron y finalizaron durante el período tres operaciones por un valor de
US$1,6 millones, dirigidas a la preparación de otros programas de inversión.
3.26
El programa de reforma del sector APS (HA0014) sufrió múltiples ajustes y
reestructuraciones desde el momento de su aprobación. Inicialmente se trataba
de un programa para “mejorar y sostener el servicio de agua potable en el país y
de establecer el marco institucional para el desarrollo gradual del servicio de
APS”, con un componente dirigido a la reforma del sector, otro para la inversión
en sistemas urbanos y rurales, y un tercero para la participación del sector
privado. Finalmente, tras varias reformulaciones, pasó a ser un programa de
apoyo a ciudades intermedias (Saint-Marc, Les Cayes, Jacmel, Port-de-Paix y
Ouanaminthe). Los fondos remanentes del programa (US$18,5 millones de los
US$54 millones aprobados inicialmente) fueron reestructurados en 2010 y de
ellos US$5 millones se dirigieron a atender la urgencia sanitaria derivada del
terremoto.
3.27
Los resultados obtenidos para el componente de apoyo a ciudades
intermedias dan cuenta de algunos avances. Según el PMR de Junio 2011,
hasta el momento se reporta la consecución parcial de metas en la ciudad de Saint
Marc (78% de recuperación de costos del servicio de APS – meta del 80% - y
10.520 habitantes en Saint Marc con APS - 12.000 previstos), si bien la falta de
consistencia entre indicadores y componentes en los diferentes informes de
monitoreo del programa dificultan su evaluación. Tras la aprobación de la
segunda fase del programa (HA-L1039, US$19 millones) y el cofinanciamiento
del Fondo Español del Agua (HA-X1013, US$20 millones), se espera aumentar el
acceso a los servicios de agua potable y saneamiento en seis ciudades intermedias
(Saint Marc, Port de Paix, Les Cayes, Jacmel, Ouanaminthe y Cap-Haitien), y
reforzar el área de saneamiento.
3.28
En materia de desechos sólidos, el Banco propuso como objetivo “mejorar la
gestión de la recolección y manejo de desechos sólidos”, pero los montos
aprobados son limitados. Hasta el año 2010 el Banco no ha definido los
objetivos de mejora en gestión de residuos sólidos urbanos. Así, hasta junio 2011
se han aprobado tres cooperaciones técnicas relacionadas con la gestión de
residuos: los estudios de factibilidad para el segundo relleno sanitario de Puerto
Príncipe (HA-T1060), por US$300 mil que se ha desembolsado casi en su
totalidad; y los recientes Plan Estratégico para la gestión de los residuos sólidos
en cuatro ciudades intermedias (HA-T1119), por US$250 mil, y el Máster Plan
para la Rehabilitación y Gestión de Truitier (HA-T1136), por US$360 mil,
aprobados en 2010..
3.29
La respuesta del Banco a la emergencia sanitaria posterior al terremoto
resultó relevante y oportuna; sin embargo las acciones sobrevenidas como
resultado de la emergencia podrían poner en riesgo los avances en la
implantación del nuevo marco institucional. En total US$5 millones del
programa HA0014, se sumaron a los esfuerzos del programa HA-L1062 del sector
salud para suministrarle agua a la población afectada y materiales para la lucha
contra el cólera. Asimismo, el Fondo de Cooperación Española otorgó US$5
30
millones adicionales, que DINEPA está ejecutando. La necesidad de dar
respuestas rápidas a la urgencia derivada del terremoto ha convertido a la
DINEPA en operador mientras se consuma el fortalecimiento de las CTE (Centro
Técnico de Explotación) y las OREPAs, poniendo en riesgo el proceso de
transformación impulsado por la Ley Marco aprobada en 2009 y relentizando la
consolidación de la función de regulación en un sistema fragmentado (véase el
Anexo A, Recuadro A3.1).
2.
Sector Educación
3.30
El BID orientó su estrategia 2007 (EBH) en el sector educación al “aumento
de la cobertura a una educación y formación de calidad a través de i) mejorar
la gobernabilidad, ii) mejorar el acceso en todos los niveles a la educación, iii)
mejorar la calidad tanto de la educación pública como la no pública, y iv)
promover las asociaciones público-privadas” (véase el Anexo F). La relevancia
de la acción fue limitada con una propuesta programática centrada en la eficiencia
del sector y sesgada hacia la provisión pública del servicio, a pesar del papel
preponderante del sector no-público. La regulación de los mercados privados de
provisión del servicio, la certificación de la calidad, la resolución de las fallas de
información que hacen todavía inviables políticas responsablemente gestionadas
de mejora del sistema, educativo han recibido una escasa inversión a pesar de
incluirse en la agenda de reforma históricamente. El Banco ejecutó durante este
período dos proyectos que habían sido aprobados durante el periodo previo a la
EBH (HA0017 y HA0038), cooperaciones técnicas de apoyo a dichas operaciones
y dirigidas a financiar programas piloto de innovación educativa (Una
computadora por niño, Remesas).
3.31
La efectividad del Programa de Educación Básica HA0038 (1998, US$19,4
millones) fue limitada debido a retrasos derivados del contexto político, la
necesidad de su reestructuración, los sobrecostos y las restricciones
presupuestarias. Después de 12 años en ejecución, a enero de 2011, el HA0038
había desembolsado el 98% de los recursos aprobados, con limitaciones en la
consecución de sus metas. El Programa se elaboró en el marco del Plan Nacional
Decenal de Educación y Formación (PNEF, 1997) como una intervención integral
del sistema educativo, a fin de lograr su transformación y la universalización de
los servicios. La crisis política posterior y las diferencias entre la comunidad
internacional y el GOH, llevaron a la paralización de la intervención y al retiro del
Banco Mundial en 1998, inicialmente en el programa, lo que obligó a la
reformulación y la reducción de metas previo al reinicio de las operaciones en
2004, por la cual se eliminaron 27 de los 50 indicadores iniciales y se vieron
afectados todos los componentes. Los logros y el impacto del programa fueron
reducidos debido a los aumentos de costos en las contrataciones y la falta de
sostenibilidad financiera de las estructuras creadas. Según la última información
disponible (PPMR2009 y PMR2010), si bien se han cumplido las metas
reformuladas en capacitación y entrega de kits escolares, el número de aulas
finalmente rehabilitadas alcanzó el 50% de la meta reformulada y al 16% de las
950 inicialmente aprobadas. Adicionalmente, el proyecto no avanzó en el logro de
las metas de impacto en la capacidad de dirección y gestión del Ministerio de
31
Educación y no se desarrollaron los sistemas de información que permitirían
verificar su impacto sobre el acceso y la calidad de la educación.57
3.32
Por su parte, las limitaciones en el diseño del Programa de Educación
Vocacional (HA0017) impidieron la ejecución satisfactoria de las actividades
propuestas y redujeron el impacto del programa en el sistema de formación
haitiano. Aprobado en 2005 por US$22 millones y desembolsado un 76% a fecha
de este informe, el objetivo general del programa era el de “mejorar la
empleabilidad de los jóvenes haitianos en situación de marginalidad profesional”
a través de tres componentes: un programa de capacitación basado en la demanda,
el mejoramiento de la calidad de la oferta de formación y mejoras institucionales.
El proyecto fue apuntalado por varios estudios realizados con apoyo de
cooperaciones técnicas y cofinanciamiento de la Unión Europea.58 De acuerdo a
la evaluación realizada por EME en 2010,59 el impacto del proyecto se vio
afectado por problemas de diseño. En particular la hipótesis que sustentó el diseño
de un proyecto de formación basado en la demanda no resultó válida en el caso
haitiano, dada la inexistencia de un mercado de empleo dinámico y de un
potencial de prestatarios de servicios de capacitación suficiente.60 En términos de
resultados, el proyecto no ha logrado hasta el momento las metas propuestas ni
cuenta con información que permita evaluar su impacto sobre la empleabilidad de
los jóvenes formados.61
3.33
Ante la emergencia, el Banco reaccionó rápidamente, convirtiendo un
proyecto sin desembolsar en el sector educativo en un proyecto de
emergencia que ayudó a reiniciar el ciclo escolar después del terremoto. Para
atender la emergencia derivada de la destrucción de la infraestructura escolar se
reformuló el programa de Apoyo a la Reconstrucción de Infraestructura
Educativa62 (HA-L1040, 2009), originalmente aprobado para atender la
rehabilitación de las escuelas dañadas durante la estación de huracanes de 2008.
El proyecto se ejecutó oportuna y totalmente. En términos de resultados, para
agosto del 2011, FAES había entregado 50 estructuras provisorias,63 así como el
mobiliario y los paquetes escolares que garantizarían su funcionamiento64 que, de
acuerdo a su informe de seguimiento, benefician a unos 65 mil niños de los 2
millones de niños que se habrían quedado sin acceso a la educación tras el
terremoto (UNICEF, 2010). El costo promedio de estas estructuras fue de US$150
mil.65 El proyecto tiene prevista una evaluación final que, al momento de esta
evaluación, no estaba disponible.
3.34
La actualización estratégica posterior al T2010 confiere énfasis a la
reconfiguración del sistema educativo haitiano a fin de lograr la
universalización en el acceso a una educación de calidad. Para ello el BID
aprobó el programa Reconfiguración del Sector Educativo en Haití (US$50
millones), que representa la primera intervención de una serie de cinco
operaciones anuales que conforman el programa a largo plazo del Banco en el
sector. También se aprobó la CT en apoyo a la Comisión Presidencial para la
Educación, que resultó un elemento clave para el posicionamiento del Banco
después del terremoto, colaborando en la elaboración del plan operacional y en la
creación de un consenso para su implementación entre las agencias
32
internacionales participantes en el plan tras el T2010. El Plan Operacional del
GOH es exhaustivo y ambicioso, e identifica los problemas del sector en todos los
niveles. El costo total estimado para la reconfiguración educativa es de US$4,5
mil millones. El éxito de un programa tan ambicioso como el previsto enfrenta
grandes limitaciones dentro de las cuales se encuentran las demandas de la
reconstrucción de la infraestructura afectada por el T2010, que absorbe buena
parte del capital institucional y financiero del sector; los altos niveles de la
inversión requerida y el riesgo de sostenibilidad de la misma. En tales
circunstancias resulta indispensable contar con una jerarquización estratégica de
las acciones a corto y largo plazo, que permita avanzar a medida que se dispone
de los recursos financieros.
C.
Fortalecer la gobernabilidad y la capacidad institucional del GOH
3.35
La acción del Banco pautada en la EBH en relación con esta área se focalizó
principalmente sobre el objetivo de “fortalecimiento de la gobernabilidad
económica” mientras que el de “fortalecimiento del desarrollo local y de la
institucionalidad democrática” se intentó cubrir a través de programas
provenientes de la estrategia anterior (véase el Anexo D). En efecto, respecto
del primer objetivo, durante el período de la EBH el Banco aprobó cuatro
PBP/PBG orientados a mejorar la gobernabilidad económica, mientras que para
fortalecer el desarrollo local continuó con la ejecución de los Programas de
Desarrollo Local (HA0079, 2003, US$65 millones, 100% desembolsado) y
Rehabilitación Urbana (HA-L1002, 2005, US$50 millones, 78% desembolsado),
sin ninguna aprobación adicional.
1.
Gobernabilidad económica
3.36
La acción del Banco se enmarcó dentro del programa de apoyo a la
gobernabilidad económica que en conjunto con el FMI y el Banco Mundial se
venía realizando desde 2004. Este programa contó con tres etapas
fundamentales. La primera, dentro del marco de los programas de apoyo del FMI
(Staff Monitored Program), cuando se negociaron tres préstamos (HA0092, 2003
y HA-L1001, 2005). La segunda, surgida dentro de la Iniciativa para los Países
Pobres Altamente Endeudados (HIPC) del FMI, también con tres operaciones
negociadas como donaciones (HA-L1017, HA-L1023 y HA-L1029). Finalmente,
el programa surgido bajo la emergencia posterior al T2010, como respuesta a los
requerimientos fiscales (HA-L1034).
3.37
Los programas ejecutados durante la etapa pre-EBH (2004-2007) avanzaron
la agenda de reforma de política logrando mejoras significativas en la
gobernabilidad económica. Un análisis de las condicionalidades de los PBP
realizados de acuerdo con la metodología desarrollada por la oficina de
evaluación del FMI (IEO-IMF) revela que durante esta primera etapa las
condicionalidades incluidas en los préstamos compaginaron una mayor
profundidad estructural con una alta tasa de cumplimiento. Los programas fueron
exitosos en lograr reformas relacionadas con aspectos básicos y en el desarrollo
de instrumentos y sistemas necesarios para alcanzarlas y dieron lugar a reformas
relevantes tales como el establecimiento del presupuesto, la reducción de las
33
cuentas corrientes y los gastos discrecionales no asignados, y la aprobación de un
nuevo código de aduanas. Además durante esta etapa, el programa de inversión
(HA0082) financió productos, instrumentos y sistemas requeridos para el
cumplimiento de las condicionalidades.
3.38
A partir de 2007 y en adelante el proceso fue prácticamente opuesto: la
profundidad de las medidas fue menor y los desembolsos se autorizaron por
condiciones ya cumplidas, de acuerdo con la praxis de los programáticos del
Banco, tendencia que se acentuó en el programa posterior al terremoto. Si
bien las operaciones aprobadas (HA-L1023, HA-L1029, HA-L1034, HA-L1017)
fueron orientadas a completar y continuar los esfuerzos de reforma emprendidos a
través de programas anteriores, la falta de secuencialidad en las condicionalidades
y la urgencia derivada de la emergencia que caracterizó el periodo, hicieron
perder dinamismo al proceso de reformas. Esta tendencia se consolidó durante la
renegociación, en abril de 2008, de las condiciones del HA-L1034, en la cual se
resolvió duplicar el monto original del préstamo de Sostenibilidad Fiscal con
condicionalidades ya previamente cumplidas y con el apoyo presupuestal
otorgado posteriormente al terremoto el cual, como resulta lógico, se realizó sin
condicionalidades
3.39
La cartera ejecutada no dio una respuesta suficiente a las necesidades de
fortalecimiento institucional del país en materia de gobernabilidad. Los
programas de fortalecimiento institucional y las cooperaciones técnicas asociadas
a estos préstamos financiaron fundamentalmente la compra de equipamiento en
sistemas, sin profundizar en las necesidades de capacitación de las entidades
correspondientes. Algunas de las actividades en relación con los procesos de
planificación y organización se quedaron en las etapas iniciales de auditorías y
estudios, por lo que no hubo una posterior implementación de los resultados. Los
impactos del T2010 sobre la administración pública haitiana, la pérdida de su
infraestructura y funcionariado fue un elemento adicional que atentó contra el
dinamismo del proceso de reformas.
3.40
En general, las condicionalidades que estuvieron directamente a cargo del
MEF tuvieron un mayor grado de profundidad estructural que las que
recaían sobre ministerios sectoriales, lo que denota dificultades para que este
ministerio incentive procesos de reforma real fuera de su ámbito directo de
competencia.66 El MEF ha tenido históricamente inconvenientes en utilizar las
condicionalidades como mecanismo de apalancamiento de las reformas en otras
entidades y ministerios de línea. Para facilitar su cumplimiento, las reformas
solicitadas a otras entidades y ministerios fueron de menor profundidad
estructural, referidos a la elaboración de planes o propuestas de acción sin énfasis
en su implantación.
3.41
Las tentativas de coordinación interagencial no fueron suficientemente
eficaces para poder recuperar el poder de negociación que se verificó en la
primera etapa de las reformas. El liderazgo técnico del FMI en el diálogo de
reforma de políticas fue notorio desde la etapa 1, cuando las diversas agencias de
cooperación, incluyendo el Banco, lograron mantener un concierto en materia de
condicionalidades y desembolsos. Sin embargo, durante el periodo 2007-2010 de
34
la presente evaluación, se dio con mayor frecuencia la duplicación de
desembolsos por condicionalidades idénticas y las exigencias para el
cumplimiento parecen haber sido menores. La matriz única de condicionalidades
a partir de 2009 ha implicado mayor orden en los procesos de las diversas
cooperaciones técnicas, pero el financiamiento de condiciones ya cumplidas y la
urgencia derivada de las crisis han reducido la efectividad del instrumento en el
proceso sostenido de reformas e incrementado su utilización como instrumento
para apoyo presupuestario.
2.
3.42
Gobernabilidad democrática
La actividad del BID en materia de gobernabilidad democrática resultó
bastante limitada. En efecto, esta área de intervención se planteó tres objetivos
estratégicos: i) fortalecimiento del desarrollo local, ii) fortalecimiento del
Parlamento y iii) creación de un registro civil, para lo cual se programaron tres
cooperaciones técnicas de apoyo al parlamento de Haití y la conclusión de
programas de desarrollo local. Para el fortalecimiento del Parlamento, la CT
prevista fue cancelada antes de ser aprobada. Respecto al objetivo de
fortalecimiento del desarrollo local, se aprobó una CT para la realización del
diagnóstico vigente, finalizada en 2008; y una segunda CT, aprobada en 2009,
reformulada tras el T2010 y en proceso de definición. Asimismo, los dos
programas aprobados con anterioridad a la EBH en materia de desarrollo local,
estuvieron fundamentalmente dirigidos a atender necesidades de servicios sociales
básicos de la población más pobre, con poca incidencia sobre el desarrollo de las
capacidades locales de gobernabilidad. En efecto, tanto el Programa de Desarrollo
Local (HA0079)67 como el de Rehabilitación Urbana (HA-L1002) tuvieron por
objetivo “mejorar la calidad de vida y la capacidad de generación de ingresos de
los segmentos más pobres y vulnerables de la población”, con poco impacto
sobre el desarrollo de capacidades de los gobiernos locales68. Finalmente, el
Banco no apoyó la solicitud del GoH para el apoyo en el área de registro civil.
IV.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
A.
Conclusiones
4.1
La fragilidad y fragmentación del Estado haitiano, los altos niveles de
pobreza y exclusión, la dependencia de su economía de la ayuda
internacional y la profunda vulnerabilidad ambiental del país conforman un
ambiente de actuación complejo y con características singulares, no presentes
en otros países de la región. Los esfuerzos realizados a partir de fines de la
década de 1980 para promover la gobernabilidad democrática en Haití han sido
amenazados por fallas en el liderazgo interno y por la intervención, no siempre
acertada, de la comunidad internacional. A pesar del esfuerzo desplegado, Haití es
el único país de América Latina y el Caribe cuyo Estado es caracterizado como
frágil y fallido en la literatura especializada. Un crecimiento económico muy bajo
y errático, unido al aumento vigoroso de su población, configuran un proceso de
empobrecimiento sostenido durante los últimos 20 años que ha agravado el
avanzado deterioro ambiental del país. Los niveles de vulnerabilidad en términos
35
económicos y su dependencia de la ayuda externa son inéditos en la región.
Finalmente, los enormes impactos del T2010 no han hecho más que profundizar
los enormes y urgentes desafíos que debe enfrentar.
4.2
La recuperación de Haití dependerá en buena medida de la amplitud y la
efectividad de la ayuda suministrada por las agencias internacionales bajo la
coordinación efectiva del GOH, para lo cual deberán superarse las
limitaciones identificadas durante la primera etapa posterior al T2010. La
ayuda oficial neta per cápita para el desarrollo durante las últimas dos décadas ha
sido comparativamente modesta y errática, fluctuando con los ciclos políticos. La
efectividad de esta ayuda ha sido cuestionada y la comunidad internacional se ha
reconocido corresponsable de la falta de impactos positivos sobre el desarrollo del
país. A pesar de ello, hoy más que nunca, la recuperación de Haití depende
fuertemente de la amplitud y la efectividad de la ayuda internacional. Si bien el
rol principal es del Estado haitiano, los retos para la comunidad internacional son
importantes. La experiencia durante el primer año post T2010 permite concluir
que para mejorar la efectividad de dicha ayuda es fundamental: primero,
fortalecer la capacidad de liderazgo del GOH y los niveles de coordinación entre
las dependencias gubernamentales; segundo, consensuar estrategias realistas de
intervención que tomen en consideración las sinergias y la relación secuencial
entre las necesidades de la reconstrucción a corto plazo y las de desarrollo de
mayor aliento; tercero, superar las fallas de coordinación entre donantes en un
entorno donde una multiplicidad de agentes de ayuda, desde las pequeñas y
numerosas ONG hasta los grandes actores de la cooperación internacional, toman
decisiones con bajos niveles de integración; y finalmente, asegurar que los fondos
de ayuda lleguen de acuerdo con la programación prevista, reduciendo su
volatilidad.
4.3
La relación del BID con Haití, ya de por sí relevante, ha pasado a convertirse
en un elemento central del programa de acción del Banco y constituye un
reto fundamental para medir su efectividad en la ayuda al desarrollo. En su
posición de donante estratégico, el BID asume alta corresponsabilidad en la
ejecutoria del país, en un entorno singular dentro del espectro regional. La
providencia de fondos concesionales anuales durante los próximos diez años abre
nuevas oportunidades para plantear una estrategia con el país de largo plazo que
permita avanzar progresivamente en la superación de los urgentes problemas del
país. Simultáneamente, la modalidad de donaciones elimina factores que
tradicionalmente orientan las actuaciones del Banco y aseguran la apropiación
oficial de los proyectos, abriendo un espacio de discrecionalidad que sólo podrá
ser superado mediante un esfuerzo permanente de búsqueda de consenso,
monitoreo de resultados y rendición de cuentas asociados a los objetivos
acordados.
4.4
El posicionamiento estratégico del BID en Haití durante el periodo de la
evaluación ha estado signado por la materialización de los riesgos
identificados en la propia estrategia (2007-2011), los cuales no lograron ser
mitigados. La estrategia aprobada en 2007 fue reflejo de una apuesta por la
continuidad del incipiente periodo de recuperación que la antecedió (2005-2006) e
36
identificó como riesgos las dificultades asociadas a la fragilidad política, la
inestabilidad macroeconómica y los riesgos de desastres naturales asociados a la
vulnerabilidad ambiental del país. En muy breve plazo, los riesgos anunciados se
materializaron. La situación del país evolucionó de manera distinta a la anticipada
en la EBH, marcada por consecutivos desastres naturales y amenazas de origen
externo a la estabilidad económica y política, dejando en evidencia que la apuesta
de continuidad resultaba poco coherente con la fragilidad y la vulnerabilidad que
caracterizan al país, y la inexistencia de suficientes medidas de mitigación frente a
los riesgos identificados.
4.5
La respuesta del BID al T2010 fue oportuna y relevante en términos
operativos y financieros, y resultó menos adecuada en términos estratégicos.
El Banco realizó un compromiso financiero inédito en su historia al condonar la
deuda pendiente con Haití y al aprobar una asignación anual de recursos no
reembolsables por US$200 millones por los próximos diez años. Asimismo,
acompañó este compromiso financiero con un compromiso operativo: se creó una
gerencia especializada en Haití (HRG) a la vez que se reforzó la COF. La
respuesta estratégica por el contrario, resultó menos contundente. La actualización
de la estrategia, si bien oportuna, no contó con un diagnóstico que permitiera
validar las opciones de largo plazo seleccionadas. En particular, la eliminación del
apoyo del Banco en el área de gobernabilidad económica, sustituyéndolo por
apoyos institucionales sectoriales, no parece sustentada en la realidad haitiana y
podría atentar contra la sostenibilidad de las reformas institucionales sectoriales
que se proponen. Finalmente, la AEBH no incluyó una evaluación de los riesgos
de la situación posterior al terremoto sobre la cartera en ejecución ni elaboró una
estrategia secuencial de acción del BID frente a las tareas diferenciadas de
emergencia, reconstrucción y desarrollo que permitiera tomar decisiones
informadas sobre su rol en cada una de ellas.
4.6
A lo largo del período aumentaron tanto los montos aprobados como los
desembolsados, y el Banco fue exitoso en movilizar recursos de otras fuentes
para cofinanciar sus programas. Los desembolsos del BID durante el periodo
2007-2010 casi se duplicaron, impulsados por tres elementos: los desembolsos de
los préstamos de apoyo presupuestario, el aumento de los programas de carreteras
asociados a contratos con grandes contratistas y, finalmente, las erogaciones
derivadas de la emergencia post-T2010. El Banco resultó también un socio
eficiente en movilizar recursos de cofinanciamiento que elevaron la contribución
externa desde los US$0,15 por dólar aprobado, que caracterizó el periodo anterior,
hasta aproximadamente US$0,43.
4.7
Con excepción de los programas en carreteras, en el resto de los sectores los
programas de inversión continuaron mostrando bajos niveles de desembolso.
En efecto, si se excluyen los montos de emergencia, el promedio histórico de
desembolsos fue de US$7,4 millones para el sector educación, US$5,8 millones
para agua, US$5 millones para agricultura y, escasamente US$2,5 millones para
el sector de electricidad.
37
4.8
Los problemas de ejecución continuaron restringiendo el logro de los
objetivos de los proyectos, derivados tanto de la fragilidad institucional
característica del Estado haitianocomo de la falta de diseños adaptados a esta
situación. En general, los proyectos presentaron retrasos y sobrecostos como
consecuencia de la necesidad de reestructuraciones frecuentes, la baja calidad de
los estudios de preinversión, las fallas en los diseños para atender las realidades
sectoriales, las debilidades institucionales y las dificultades de coordinación
interagencial, y las dificultadas para llegar a una estrategia de intervención
consensuada entre el Banco y el GOH. Las recurrentes situaciones de emergencia
que caracterizaron el periodo agravaron aún más la debilidad institucional de los
organismos de ejecución y demandan de un esfuerzo adicional por parte del
personal del Banco responsable por el seguimiento de las operaciones.
4.9
La efectividad de la acción del Banco para lograr los objetivos sectoriales de
desarrollo planteados se vio limitada por la falta de consecución de los
productos previstos. El bajo nivel de resultados logrados, en relación con las
ambiciosas estimaciones de diseño, fue notorio en el caso de los programas de los
sectores agrícola, agua potable, educación y electricidad. Por su parte, la
efectividad del programa de carreteras para atender el objetivo de mejorar el
acceso a áreas de potencial productivo se vio comprometida por la restructuración
sucesiva de los programas, donde de manera permanente se excluyó la
intervención en carreteras rurales y secundarias a favor de las primarias, y por los
impactos de los desastres naturales recurrentes y la falta de un sistema adecuado
de mantenimiento que garantice la sostenibilidad de las carreteras intervenidas.
En su apoyo al desarrollo del sector privado, la efectividad de las intervenciones
se correspondió con el enfoque de miniproyectos FOMIN que finalmente
conformó la cartera.
4.10
La evaluación permite identificar potencialidades para abordar
adecuadamente dos de las restricciones identificadas como las principales
limitantes para avanzar en la agenda de desarrollo del país. En efecto, la
posibilidad de planificar con una visión de largo plazo permite posicionarse sobre
dos procesos fundamentales. Primero, el de construcción institucional, no sólo a
nivel sectorial sino en el marco de las funciones del Estado que sostienen la
gobernabilidad. En este sentido, las reformas no deben reducirse al
fortalecimiento de capacidades técnicas o de la infraestructura, sino que deberían
integrarse en un proceso más amplio de superación de la fragilidad del Estado.
Segundo, la construcción de capacidades nacionales públicas y privadas es un
proceso lento que podría beneficiarse de compromisos de largo plazo. Programas
de apoyo de tal naturaleza permitirían aumentar el efecto derrame de las
intervenciones y apuntalar su sostenibilidad. En ambos casos el esfuerzo conjunto
de la cooperación internacional se muestra relevante.
4.11
La evaluación indica que la complejidad y la fragilidad haitiana dificultan la
conformación de soluciones que simultáneamente permitan la construcción
progresiva de capacidades locales y el rápido desembolso de las operaciones.
El programa a futuro del Banco en Haití enfrenta enormes retos asociados a la
necesidad de lograr desembolsos por montos muy superiores a los que
38
históricamente han caracterizado la relación entre el Banco y Haití. Si bien es
posible avanzar con mayor rapidez en los proyectos de inversión en construcción
o rehabilitación de infraestructura mediante modalidades contractuales
apropiadas, ello resulta más complejo cuando se trata de promover cambios
organizativos e institucionales o cuando se busca el desarrollo de competencias
locales. La búsqueda de modelos de intervención que incorporen ambos objetivos
a veces contradictorios, resulta de particular relevancia en el caso de Haití, donde
la sostenibilidad de las intervenciones e inversiones se encuentra asociada a la
posibilidad de construir instituciones y capacidades locales.
4.12
La atención a los agudos problemas de pobreza que muestra Haití debe ser
un objetivo explicito de todas las operaciones e intervenciones del Banco y un
elemento ordenador para el diseño de las mismas. El análisis realizado por
OVE deja al descubierto la dificultad que hasta ahora ha existido para abordar con
éxito el objetivo de superación de la pobreza en Haití. Dado que los fondos de la
cooperación internacional representan la principal fuente de ingresos del país
resulta necesario aumentar el esfuerzo para maximizar el impacto de los mismos
sobre los niveles de pobreza no sólo a través de la selección adecuada de las
intervenciones sino también de su focalización facilitando el aumento de la
participación de empresas y mano de obra haitiana durante la ejecución de los
proyectos y el mantenimiento de las obras.
4.13
Finalmente, la evaluación permite concluir que una futura estrategia con
Haití incrementará su relevancia y eficacia en la medida en que: i) incorpore
en el diseño de cada operación los desafíos y los riesgos asociados a las
vulnerabilidades institucionales, económicas y ambientales; ii) considere los retos
a la apropiación nacional que imponen el uso de financiamiento no reembolsable,
iii) promueva una coordinación fehaciente con los otros donantes, habida cuenta
de la multiplicidad de actores y la interdependencia mutua en el logro de
resultados, iv) renueve los esfuerzos para asegurar el seguimiento y el reporte de
los programas y, v) tome en consideración que el logro de los objetivos de largo
plazo está inexorablemente vinculado a la reconstrucción en el corto plazo.
B.
Recomendaciones
4.14
Reconociendo el meritorio esfuerzo desplegado por el BID durante la urgencia
derivada del T2010 y con el fin de profundizar la efectividad de la ayuda al
desarrollo en Haití, OVE recomienda:
Recomendación 1: Posicionamiento estratégico
Definir una estrategia de largo plazo (10 años) que cuente con el mayor consenso
con el GOH y la sociedad haitiana, incorporando los siguientes temas:
Definir objetivos de desarrollo afianzados en la situación específica de Haití, que
incorporen metas intermedias medibles y permitan el monitoreo y la rendición de
cuentas
Concentrar la acción del Banco en pocos sectores confiriendo prioridad a los que
tienen mayor impacto sobre la pobreza e inclusión social
39
Otorgar prioridad a los temas de fortalecimiento institucional, no sólo mediante
intervenciones sectoriales sino asegurándose que se integren en una visión
sistémica de apoyo a la gobernabilidad económica y democrática.
Incluir el desafío de corto plazo de la reconstrucción dentro de la estrategia de
desarrollo de largo plazo
Recomendación 2: Articulación de donantes
Dentro del marco de coordinación del GOH, fortalecer y hacer más efectiva la
articulación entre las agencias cooperantes y con los organismos nacionales. Para ello
se recomienda:
Proponer en el primer Programa de País una estrategia de apoyo y consolidación
de una instancia de coordinación efectiva de la ayuda externa en Haití
identificando el rol del BID en términos de financiamiento y aportes técnicos.
Explicitar en cada una de las operaciones los compromisos realizados con los
otros agentes de cooperación internacional para el logro de los Objetivos de
Desarrollo (OD).
Recomendación 3: Enfoque preventivo de los riesgos
Reconocer la recurrencia de las situaciones de emergencia derivadas de las
vulnerabilidades institucionales, políticas y ambientales de Haití. Para ello se
recomienda:
Fortalecer el análisis de riesgo y sus impactos en cada una de las operaciones,
tanto a nivel de los diseños técnicos e institucionales como mediante la inclusión
de medidas de mitigación o reconversion apropiadas.
Recomendación 4: Ampliación de la base de información y conocimiento
Ampliar el capital de conocimiento del Banco anclando su intervención sobre un
diagnóstico robusto de la realidad haitiana. Para ello se recomienda:
Proponer en el primer Programa de País una estrategia para enfrentar los déficits
de información existentes que incluya el diagnóstico de la situación, los
requerimientos financieros, el cronograma de trabajo y los compromisos de los
donantes y del GOH.
40
V.
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http://www.rand.org/pubs/monographs/2010/RAND_MG1039.pdf. Fecha de acceso:
8/8/2011.
Transparency International (2010). Data on corruption perception index for Haiti. Berlin,
TI.
Verner, D. (2008). Making Poor Haitians Count. Washington, DC, Banco Mundial.
Disponible en: http://go.worldbank.org/H9D1RVZVQ0. Fecha de acceso: 8/8/2011.
43
Anexo A
Página 1 of 8
Capítulo I
Cuadro A1.1. Provisión de servicios básicos
Servicios públicos
1
% población con acceso a agua mejorada
% población con conexión domiciliaria
para agua
% de cobertura de saneamiento2
% de conexiones de alcantarillado
% biomasa sobre el total de energía
consumida
% productos derivados del petróleo sobre
el total de energía consumida
Consumo de energía eléctrica per cápita
(kWh)
Índice de acceso rural
Ratio de finalización de educación
primaria
Mortalidad infantil (por 1.000 nacimientos
vivos)
Haití
ALC
HIPC
63
93
58
12
84
ND
17
0
79
ND
27
ND
71
2
76
28
79
12
23
1.956
ND
28
72
ND
29*
ND
ND
57
19
84
1
Porcentaje de la población que utiliza fuentes de suministro de agua potable mejoradas, que incluyen:
conexión de los hogares, fuente de agua pública, pozo, pozo excavado cubierto, fuente protegida,
recolección de agua de lluvia.
2
Porcentaje de la población que utiliza instalaciones de saneamiento mejoradas, que incluyen: conexión al
alcantarillado, conexión a un sistema séptico, letrina de sifón, letrina de pozo simple, letrina de pozo
mejorada con ventilación
ALC: América Latina y Caribe
* Datos para 1990
ND: No disponible
Fuente: BM, JMP, WHO/UNICEF 2008.
Gráfico A1.1. Crecimiento de PIB y AOD recibida, 1990-2010
Anexo A
Página 2 of 8
Gráfico A1.2. Productividad agrícola (PIB agrícola por trabajador), 1990-2009
650
550
500
450
Fuente: WDI y cálculos propios en base a IHSI, Haití
Gráfico A1.3. Ayuda Oficial al Desarrollo en Haití, 2000-2008
Fuente: Elaboración propia a partir de Banco Mundial, 2010.
2009
2008
2007
2006
2005
2004
2003
2002
2001
2000
1999
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
350
1991
400
1990
US$ del 2000
600
Anexo A
Página 3 of 8
Recuadro A1.1. Los retos de la ayuda internacional posterior al T2010
La recuperación de Haití depende fuertemente de la amplitud y la efectividad de la ayuda internacional. La revisión de
las evaluaciones realizadas sobre la calidad de la ayuda entregada durante 2010, así como la experiencia internacional
en respuesta a desastres similares al ocurrido en 2010, permiten identificar un conjunto de elementos que explican
buena parte de las dificultades encontradas para impulsar un proceso de recuperación más rápido y efectivo en el país
durante ese año:
Calidad del liderazgo del Estado. La efectividad de la respuesta al terremoto se vio afectada por los impactos
del T2010 sobre un aparato público ya de por sí débil. Adicionalmente, la incertidumbre derivada de un proceso
electoral lento y cuestionado atentó contra el liderazgo del GOH.
Consenso sobre una estrategia para la reconstrucción. El Plan Nacional de Reconstrucción de Haití no
establece prioridades y estrategias claras que permitan dirigir las decisiones de la multiplicidad de actores que
intervienen en el proceso de recuperación atendiendo a indicadores, metas y objetivos compartidos. Fue
altamente relevante y oportuno el esfuerzo realizado para lograr en tan corto plazo una evaluación de las pérdidas
derivadas del evento y elaborar un plan que sirviera de base para la discusión sobre el rol y la cooperación
internacional. Sin embargo, para cumplir con los plazos en condiciones tan desfavorables como las existentes en
las semanas siguientes al terremoto, fue necesario sacrificar el tiempo dedicado a la construcción de consensos.
Coordinación internacional. Hasta ahora los esfuerzos de coordinación de la ayuda y, sobre todo, de las
estrategias de intervención de los múltiples agentes internacionales (multilaterales, bilaterales y ONG) y
nacionales se ha visto limitada por la dificultad para lanzar y fortalecer los mecanismos de coordinación
decididos en marzo de 2010: el Fondo para la Reconstrucción de Haití (HRF) y la Comisión Interina para la
Reconstrucción de Haití (ICRH).
Disponibilidad y aplicación de los fondos. Para enero de 2011 se verificaban proyectos urgentes de
reconstrucción sin financiamiento por más de US$1,3 mil millones. En particular, se reconoce que los fondos que
comenzaron a materializarse son insuficientes para las necesidades más urgentes y están asignados de una forma
que no reflejan las necesidades de Haití. Para ser más efectivos, los fondos tienen que ser dirigidos a las
necesidades más urgentes.
Capítulo II
Cuadro A2.1. Programa operativo propuesto – Inversiones (2007-2009)
# Proyecto
Nombre
Año 2007
PBG Programático Fortalecimiento de la Gestión de los
HA-L1017
Recursos Públicos I
HA-L1019 Programa de Rehabilitación de Rutas Productivas
HA-L1021 Suplemento Programa de Intensificación Agrícola HA0016
Año 2008
PBG Programático Fortalecimiento de la Gestión de los
HA-L1023
Recursos Públicos II
HA-L1024 Programa de Rehabilitación de Rutas Productivas II
HA-L1032 Rehabilitación de la Central Hidroeléctrica Peligre
Año 2009
HA-L1029 PBG Programático de Gobernabilidad Económica I
HA-L1028 Programa de Rehabilitación de Rutas Productivas III
HA0033
Programa Nacional de Gestión de Cuencas
Fuente: OVE, 2011
Monto
(US$ M)
12,5
25,0
12,5
12,5
25,0
12,5
12,5
25,0
12,5
Anexo A
Página 4 of 8
Cuadro A2.2. Estrategias de intervención propuestas en la AEBH
Sectores
Objetivos
Educación
Crear un sistema de educación que
brinde acceso a todos los niños, bajo
un modelo de escuelas de
financiamiento público y
administración privada.
Agua y
Saneamiento
Mejorar el acceso a los servicios de
APS y fortalecer la capacidad
institucional.
Mejorar la gestión de la recolección
y el manejo de desechos sólidos
(DS).
Transporte
Apoyar el establecimiento de las
bases para la recuperación de la
economía, mejorando la
accesibilidad y la integración, y
reduciendo los costos de transporte.
Energía
Mejorar la institucionalidad, la
cobertura y la calidad del servicio
eléctrico, a fin de proveer
condiciones para un servicio más
competitivo, transparente y
accesible.
Agricultura
Establecer las condiciones
económicas y ambientales
necesarias para estimular
sosteniblemente el sector agrícola en
Haití, a fin de contribuir a la
seguridad alimentaria del país.
Sector
Privado
Establecer mecanismo financieros
diseñados, dirigidos a las grandes
necesidades de los proyectos
privados a pequeña escala.
Programa
El costo total estimado del programa es
de US$4.500 millones. El BID se
compromete con US$250 millones en
donación durante cinco años y
apalancar un monto equivalente de otros
donantes.
El programa en APS se presenta como
una continuación del que se encuentra
bajo ejecución. En materia de desechos
sólidos el Banco preparará una
operación en dos fases. La primera
(2010) busca mejorar la disposición de
los escombros y la segunda, ampliar la
capacidad y la gestión del centro de
disposición de Truitier.
El programa del Banco se basa en el
PADTH2 e incluye rehabilitación y
ampliación de la red primaria y
secundaria, así como carreteras rurales.
El Banco propone un programa de
inversión de cuatro años, en
coordinación con el BM y USAID,
basado en el White Paper con el fin de
mejorar la institucionalidad y la gestión
del sector, y rehabilitar y expandir el
sistema, incorporando fuentes
renovables.
Mantener un diálogo político cercano
con el sector para promover la inversión
privada y la eficiencia en el gasto
público agrícola.
Incrementar y mejorar la cobertura de
servicios agrícolas y las inversiones.
Promover el apoyo a productores para la
adopción de tecnologías productivas
sostenibles (ej. agroforestería, cultivos
perennes), reducir la erosión de suelo y
la vulnerabilidad al cambio climático.
Fondo Parciales de Garantía de Crédito
para apoyar la provisión de nuevos
préstamos
Programa de Servicios de Desarrollo de
Negocios
Fondo de Inversión Social (Yunus)
ND: No disponible
Fuente: OVE a partir de la AEBH y sus anexos, 2010.
US$ MM
(estimado)
250
APS 50
DS 50
450
75
165
ND
Anexo A
Página 5 of 8
Cuadro A2.3. Operaciones programadas y aprobadas, 2007-2009
Año de aprobación
Operación
Nombre
Programado
Programados y Aprobados
PBG Programático Fortalecimiento
HA-L1017 de la Gestión de los Recursos
2007
Públicos I
Programa de Rehabilitación de Rutas
HA-L1019
2007
Productivas (1)
Suplemento Programa de
HA-L1021
2007
Intensificación Agrícola HA0016
PBG Programático Fortalecimiento
HA-L1023 de la Gestión de los Recursos
2008
Públicos II (2)
Programa de Rehabilitación de Rutas
HA-L1024
2008
Productivas II (3)
Rehabilitación de la Central
HA-L1032
2008
Hidroeléctrica Peligre
PBG Programático de
HA-L1029
2009
Gobernabilidad Económica I (4)
Programa de Rehabilitación de Rutas
HA-L1028
2009
Productivas III (5)
Programa Nacional de Gestión de
HA0033
2009
Cuencas (6)
Subtotal Programados y Aprobados
No Programados y Aprobados
Cofinanc. Adicional – Programa de
HA-X1005 Rehabilitación de Infraestructura
Económica CANADA
II Cofinanciamiento Adicional
Programa Rehabilitación
HA-X1008
Infraestructura Económica
CANADA
Rehabilitación de Infraestructura
HA-X1007 Vial para la Integración del
Territorio
Preparación de Proyecto GEF HAHA-X1009
X1002 GEF
Agua y Saneamiento para las
HA-L1039
Ciudades Intermedias (II)
Mejoramiento de la Supervivencia
HA-L1042 Infantil y Apoyo a las Redes de
Protección Social
Agua y Saneamiento para Ciudades
HA-X1013
Intermedias (II)
Apoyo a la Reconstrucción de la
HA-L1040
Infraestructura Educativa
Manejo Sostenible de Cuencas
HA-X1002
Prioritarias GEF
Subtotal No Programados y Aprobados
Programados y No Aprobados
Aprobado
Monto aprobado (US$ M)
Original
Actual
programado
aprobado
% desem.
2007
12,5
12,5
100
2007
25,0
25,0
87,2
2007
12,5
12,5
40,7
2008
12,5
12,5
100
2008
25,0
25,0
87,2
2008
12,5
12,5
4,6
2009
12,5
25,0
100
2009
25,0
25,0
0
2009
12,5
30,0
0,3
150,0
167,5
-
2007
-
16,5
50,9
2008
-
15,4
6,7
2008
-
71,2
29,6
2008
-
0,2
85,1
2009
-
19,0
0
2009
-
2,5
0
2009
-
20,0
0
2009
-
20,5
44,3
2009
-
3,4
0
-
160,9
0
Subtotal Programados y No Aprobados
(1) Aprobado como HA-L1019 Rehabilitación de Infraestructura Vial para la Integración del Territorio; (2) Aprobado
como HA-L1023 Fortalecimiento de la Gestión Financiera II; (3) Aprobado como HA-L1024 Rehabilitación de
Infraestructura Vial para la Integración del Territorio; (4) Aprobado como HA-L1029 Sostenibilidad Fiscal I; (5)
Aprobado como HA-L1028 Rehabilitación de Infraestructura Vial para la Integración del Territorio; (6) Aprobado
como HA-L1041 Programa de Mitigación de Desastres Naturales en Cuencas Prioritarias I
Fuente: OVE, 2011.
Anexo A
Página 6 of 8
Cuadro A2.4. Desembolsos por sectores, 2007-2010
2010
Sector
2007
2008
2009
AG
11.383.204,15
10.870.799,65
CE
42.000,00
CM
Media 20072009
Media 20072010 total
Media 20072010 total sin
emergencia
Total
Total sin
emergencia
13.138.920,46
6.672.383,70
6.672.383,70
11.797.641,42
10.516.326,99
10.516.326,99
94.000,00
108.277,86
349.996,75
349.996,75
81.425,95
148.568,65
148.568,65
73.524,53
122.518,70
63.956,77
4.046.511,66
1.627.871,66
86.666,67
1.076.627,92
471.967,92
CR
18.131.313,62
11.793.681,85
11.726.010,36
19.499.260,85
11.244.609,43
13.883.668,61
15.287.566,67
13.223.903,82
CT
-
-
-
-
-
-
-
DU
6.426.290,94
10.502.091,21
11.614.034,86
4.812.907,60
-
9.514.139,00
8.338.831,15
7.135.604,25
ED
6.208.154,05
9.925.023,39
9.509.170,38
23.686.709,72
4.067.608,25
8.547.449,27
12.332.264,39
7.427.489,02
EN
25.000,00
982.933,79
2.005.314,66
6.874.744,14
4.286.298,01
1.004.416,15
2.471.998,15
1.824.886,62
IS
15.745.730,99
18.369.420,38
6.724.558,97
-
-
13.613.236,78
10.209.927,59
10.209.927,59
ME
236.095,75
393.950,81
464.530,99
-
-
364.859,18
273.644,39
273.644,39
OS
7.856.775,44
7.072.604,03
8.166.516,64
13.653.042,08
57.189,83
7.698.632,04
9.187.234,55
5.788.271,49
OT
-
-
-
-
-
-
-
-
PA
888.422,28
1.624.639,73
1.778.365.58
-
-
1.430.475,86
1.072.856,90
1.072.856,90
PS
-
-
83.027,00
-
-
27.675,67
20.756,75
20.756,75
RM
24.981.862,57
33.896.650,97
27.553.634,88
58.424.726,78
5.415.834,85
28.810.716,14
36.214.218,80
22.961.995,82
SA
4.359.665,89
4.889.342,04
5.641.655,54
1.126.732,46
-
4.963.554,49
4.004.348,98
3.722.665,87
TR
24.831.846,69
23.88.632,02
57.948.028,83
63.840.624,38
63.840.624,38
35.554.502,51
42.626.032,98
42.626.032,98
TU
-
24.830,50
71.571,20
54.793,60
54.793,60
32.133,90
37.798,83
37.798,83
TOTAL
121.189.886,90
134.446.119,07
156.597.574,98
203.042.433,72
97.617.210,46
Sectores: AG Agricultura, CE Comercio Exterior, CM Desarrollo de mercados financieros y de capital, CR
Crédito y preinversión multisectorial, CT Ciencia y Tecnología, DU Desarrollo Urbano y Vivienda, ED
Educación, EN Energía, IS Inversión Social, ME Microempresas, OS Saneamiento, OT Otros, PA Medio
Ambiente y Desastres Naturales, PS Desarrollo del Sector Privado, RM Reforma y Modernización del
Estado, SA Salud, TR Transporte, TU Turismo.
Fuente: Elaboración propia.
Anexo A
Página 7 of 8
Capítulo III
GOBERNABILIDAD
Gobernabilidad económica
Salud
Educación
ACCESO A SERVICIOS
BÁSICOS
Agricultura y
medio ambiente
Transporte
CRECIMIENTO ECONÓMICO
Obj.
Sector
Cuadro A3.1. Operaciones finalizadas durante el periodo 2007-20101
Tipo
Año
Monto original
aprobado (US$)
%desem.
Caminos Rurales y Secundarios
Inversión
1997
54.000.000,00
98,1%
HA0087
Programa de Rehabilitación de Infraestructura
de Transporte
Inversión
2005
50.000.000,00
96,2%
HA0087
Programa de Rehabilitación de Infraestructura
de Transporte
Inversión
2005
50.000.000,00
98,9%
HA0016
Intensificación Agrícola
Inversión
2003
41.940.000,00
92,4%
HA0038
Programa Educación Básica
Inversión
1998
24.386.000,00
95,5%
HA-L1040
Apoyo a la Reconstrucción de la Infraestructura
Educativa
Inversión
2009
20.500.000,00
100,0%
HA0045
Organización y Racionalización Sector Salud
Inversión
1998
22.500.000,00
96,3%
HA0082
Fortalecimiento de las Instituciones de
Gobernabilidad Económica
Inversión
2005
5.000.000,00
100,0%
HA0092
Reforma de las Finanzas Públicas
PBL
2003
25.000.000,00
100,0%
HA-L1001
Reforma Fiscal y Gobernabilidad
PBL
2005
25.000.000,00
100,0%
PBL
2006
25.000.000,00
98,0%
PBL
2008
12.500.000,00
100,0%
Operación
Nombre
HA0075
HA-L1023
Programa de Apoyo a la Reforma del Sector
Financiero
Fortalecimiento de la Gestión Financiera II
HA-L1029
Sostenibilidad Fiscal I
PBL
2009
25.000.000,00
100,0%
HA-L1034
Sostenibilidad Fiscal II
Fortalecimiento de la Gestión de los Recursos
Públicos
PBL
2010
50.000.000,00
100,0%
PBL
2007
12.500.000,00
100,0%
Inversión
2003
65.000.000,00
100,0%
HA-L1008
Gobernabilid
ad política
HA-L1017
1
HA0079
Programa de Desarrollo Local
No incluye cooperación técnica ni FOMIN
Fuente: elaboración propia
Anexo A
Página 8 of 8
Recuadro A3.1. Agua y Saneamiento. Un largo e inconcluso proceso de transformación institucional
En 1996 el Gobierno de Haití inició el proceso de reforma para reestructurar el sector de APS, con el principal
objetivo de separar las funciones reguladoras y las de provisión del servicio, y de mejorar sosteniblemente los
servicios de agua potable y saneamiento. Hasta ese momento, las entidades reguladoras y operadoras del sector
eran la Centrale Autonome Métropolitaine d’Eau Potable (CAMEP), responsable del área metropolitana de
Puerto Príncipe, y la Service National d’Eau Potable (SNEP), responsable para el resto del país, ambas bajo el
Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Comunicación (MTPTC). La Ley Marco de la Reforma del Sector de
Agua Potable y Saneamiento, aprobada en marzo de 2009, establece una nueva arquitectura institucional para el
sector, al centro de la cual se encuentra la Direction National d’Eau Potable et Assainissement (DINEPA), como
entidad reguladora del servicio de APS en todo el país y responsable de administrar la transformación del sector
y asegurar la transición de la CAMEP y el SNEP hacia una estructura operativa descentralizada, para lo cual
crea cuatro oficinas regionales de agua potable y saneamiento, las Offices Régionaux d’Eau Potable et
d’Assainissement (OREPA).
Ante las deficiencias operativas seculares de la CAMEP, los recursos para atender la emergencia derivada del
T2010 fueron canalizados a través de DINEPA. A finales de 2010, CAMEP y SNEP se liquidaron y transfirieron
sus funciones operativas, incluyendo todo su personal, a DINEPA. En tal sentido, ésta consolidó su rol de
operador sectorial y captó recursos por más de US$300 millones. De hecho el último préstamo aprobado por el
Banco (HA-L1044) y sus fondos de cofinanciamiento serán ejecutados por este organismo.
En tales condiciones, DINEPA mantiene el papel de regulador y operador de los servicios en una situación
altamente demandante y urgente, que pone a riesgo sus funciones de regulador y amenaza la continuidad de todo
el proceso de transformación de los SAPS. El largo proceso de reforma del sector iniciado en los noventa, y su
transformación todavía incompleta, enfrenta así amenazas importantes.
Fuente: Anexo G
Notas finales
1
Los huracanes Fay, Gustav, Hanna e Ike golpearon sucesivamente a Haití entre agosto y septiembre de
2008. Se estima que las pérdidas económicas causadas por los huracanes alcanzaron los US$900 millones.
CEPAL, “Rapport d'évaluation des besoins après désastre. Cyclones Fay. Gustav, Hanna et Ike”,
Noviembre, 2008.
2
Según M. Edmond Mulet, representante especial de NU en Haití, “una de las razones por las que más de
222.000 personas hayan muerto el 12 de enero de 2010 en Haití no es sólo la magnitud del terremoto, sino
también de los decenios de inestabilidad política crónica que han convertido a los haitianos en un pueblo
vulnerable frente a catástrofes naturales, incluso siendo éstas relativamente menores” (NU. 2011).
3
El empleo público representa el 2,8% del empleo total frente al 6,5-9% en los países en desarrollo, o el
17% de los países de la OECD. Incluso en términos de población, Haití sólo emplea al 0,6% de la
población en el sector público, en comparación con el 2,3% de los países de renta baja. A pesar de ser
reducido, los salarios del sector público representan una proporción elevada de los gastos (40%), así como
de los ingresos (46%) totales. Es decir, si bien la administración pública de Haití es hoy pequeña, absorbe
una parte considerable de los recursos del Estado. Además de su limitado tamaño, los salarios del sector
público no son competitivos, especialmente en las posiciones más calificadas.
4
Haití se situó en 2009 en el puesto 60 de los 77 países que reciben ayuda IDA (de menor a mayor
fragilidad) y ha sido considerado como frágil, atendiendo a la evaluación institucional del país que arroja
un CPIA por debajo de 3 puntos (2,72). Por su parte, de acuerdo con la calificación que realiza
conjuntamente Foreign Policy y Fund for Peace, Haití es considerado un estado fallido, situándose en el
número 11 de los 20 Estados identificados como en situación crítica (de mayor a menor fragilidad).
5
Según International Crisis Group (2010), desde el 1987 Haití ha realizado trece elecciones, las cuales en
su mayoría han estado afectadas por irregularidades, fraude o acusaciones de fraude, violencia e
inestabilidad posterior. Las elecciones de 2010 no fueron la excepción, ya que generaron inestabilidad y
violencia, debido a las percepciones de fraude y la controversia entre cuáles son los candidatos que deben
llegar a la segunda vuelta. Uno de los problemas identificados es que el Concejo Electoral Permanente,
encargado de organizar las elecciones, no ha logrado mantener independencia política, debido al
involucramiento del Ejecutivo en el nombramiento de los sus miembros. La legitimidad del Concejo como
árbitro confiable para gestionar con transparencia los procesos electorales ha sido frecuentemente
cuestionada. Por su parte, si bien la participación electoral en Haití para votaciones presidenciales en 1990,
2000 y 2006 ha estado en promedios cercanos a los de América Latina y el Caribe (50% a 60%), las
votaciones para el parlamento han tenido muy baja participación relativa. En 2006 la participación fue
cercana al 30% mientras que para 2009 bajó a 11% (IDEA, 2010). Para las últimas elecciones
presidenciales la abstención durante la primera vuelta fue cercana al 80% mientras que en la segunda se
elevó por encima del 75% y fue necesario un importante esfuerzo de persuasión y presión de la comunidad
internacional para que finalmente se llegara a acuerdos sobre los resultados finales.
6
En los sucesivos procesos electorales, la comunidad internacional ha debido intervenir para propiciar
acuerdos que finalmente conduzcan a resultados electorales definitivos. En tal caso ha validado la elección
de autoridades públicas bajo condiciones electorales altamente criticadas, deslegitimando el proceso de
elección democrático.
7
Los niveles de corrupción en Haití son endémicos, y se enclava dentro de los países percibidos como más
corruptos en América Latina y el Caribe. Según Transparencia Internacional (2010), para 2009 Haití tiene
la posición nro. 7 entre los países percibidos con mayor corrupción del mund,o superado sólo por países
como Somalia, Afganistán e Irak. El índice de percepción de corrupción para Haití se mantuvo a lo largo de
todo el periodo por debajo de 2 en una escala donde 10 se refiere a altos niveles de transparencia y 0 a
países donde la corrupción es muy elevada. La región de América Latina mostró un nivel cercano a 3,5, con
una leve mejora, y los países del Caribe mejoraron la percepción a niveles cercanos a 5.
8
El diagnóstico CPIA asigna puntaje a los países frente a un conjunto de 16 criterios agrupados en cuatro
grupos: (a) gestión económica, (b) políticas estructurales; (c) políticas de inclusión social y equidad, y (d)
del sector público gestión y las instituciones. Las calificaciones de la CPIA son un determinante clave de
que el país se incluya en la IDA. Los países se consideran Estados frágiles si su CPIA está por debajo de
3.0 o no hay datos disponibles. Por otra parte, el Índice IRAI (IDA Resource Allocation Index) pasó de
2,77 en 2006 a 2,86 en 2007-2008 y nuevamente se elevó hasta 2,88 durante 2009, manteniéndose por
debajo del valor de 3 que se considera que califica al país como frágil. El IRAI del Banco Mundial se basa
en los resultados del diagnóstico anual CPIA que cubre los países que son IDA elegibles. Los criterios se
centran en el equilibrio de la captura de los factores clave que estimulan el crecimiento y la reducción de la
pobreza. De las cuatro áreas evaluadas en el IRAI, los mayores niveles de fragilidad del Estado haitiano se
refieren a la carencia de políticas de equidad e inclusión social y a la debilidad institucional y de gestión
pública.
9
El PIB per cápita en Haiti para 2009 recalculado atendiendo al poder de compra en el país, se elevaría a
US$1.151.
10
La encuesta realizada por LAPOP en 2010, señala que tan sólo el 41% de la población accede a agua por
medio de tuberías, mientras que el resto se abastece por agua de carro tanques, pozos, ríos, lluvia u otras
fuentes. Asimismo, un bajo 49% de los hogares reportan estar conectados a la red eléctrica y en promedio
informan tener solamente 7,21 horas de provisión diaria.
11
Las remesas y la ayuda internacional representan aproximadamente un tercio del PIB haitiano, esta cifra
se ha mantenido constante desde 2003 aunque ha cambiado la composición. A partir de 2003, los flujos de
ayuda internacional han reemplazado progresivamente a las remesas. Hacia 2008, las remesas
representaban un 21% del PIB mientras que la ODA representaba otro 14%.
12
En promedio, una mujer haitiana tiene 3,5 partos, muy por encima de los 2,5 partos que tiene una mujer
latinoamericana. La esperanza de vida al nacer se sitúa en 61 años, por debajo de la media regional de 73
años y sólo ligeramente por encima de la media de los HIPC (53 años) y los países de renta baja (57 años).
13
La tasa de crecimiento se calculó anualizando el porcentaje de crecimiento entre los censos de 1971, 1982,
2003 y las proyecciones demográficas de CEPAL para 2009.
14
En 2007 Haití tenía una tarifa media ponderada de 2,96%, la segunda más baja de la región después de
Chile. Si bien su apertura comercial no es alta comparada con países similares de la región, se destaca la
alta proporción de importaciones, especialmente alimenticias. Casi un 22% de las importaciones totales
están constituidas por alimentos, particularmente arroz. En contraste con esta alta participación, América
Latina y el Caribe registraba un 8% de importaciones alimentarias, los países HIPC un 14% y los países de
renta baja, un 16%.
15
Según los datos publicados por el MEF, EDH y el MTPTC, para agosto del 2010 la provisión eléctrica en
Puerto Príncipe era de 15 horas diarias, provisión menor para las áreas rurales. Según Nathan Associates
(2009), la red nacional de electricidad es poco confiable y en algunos casos la electricidad no está
disponible. Esta provisión limitada no permite tener las condiciones ideales para realizar un desarrollo del
sector privado.
16
Del total de red vial, sólo un 18,5% son carreteras pavimentadas y de estas, casi la mitad no está en
condiciones aceptables para su uso. En relación a las carreteras terciarias, apenas un 5% estaban en buenas
condiciones, según el inventario realizado en 2004.
17
En Haití comenzar un negocio toma 195 días, lo cual es considerablemente más alto que el promedio
para América Latina y el Caribe (61,1 días) y los países de bajos ingresos (46,2 días). Asimismo, el tiempo
para registrar la compra de propiedad toma cuatro veces más que los países de bajos ingresos y seis veces
más que en la región.
18
Casi un 22% de importaciones totales constituyen alimentos, particularmente arroz. En comparación, esta
alta participación de los alimentos en las importaciones contrasta con la experiencia de América Latina
(8%) o incluso con países más comparables como HIPC (14%) o los de bajos ingresos de acuerdo al Banco
Mundial (16%).
19
. “Although the earthquake was the cause of the disaster, Haiti’s long history of poor government was
largely responsible for the extent of the devastation and the society’s almost complete dependence on help
from abroad to deal with the consequences. The earthquake thus demonstrated not only the weaknesses of
Haiti’s physical infrastructure but also the more fundamental weaknesses of its institutions. The massive
loss of life and infrastructure was, in great part, due to poor quality construction materials and methods,
enabled by lack of oversight and accountability” (RAND Corporation, 2010).
20
Evaluación de Necesidades Post Terremoto, PDNA, preparada por el Gobierno de Haití en marzo de
2010.
21
De los cinco países HIPC de la región, Haití fue el tercero con mayor ayuda oficial al desarrollo como
porcentaje del PIB entre 1992 y 2008. Esta alcanzó el 11,4% del PIB para el periodo, por debajo de
Nicaragua (19%) y Guyana (17%) y por encima de Honduras (7%) y Bolivia (8%). Sin embargo, cuando se
mira la relación de la ayuda en términos per cápita, Haití resulta particularmente desfavorecido: en el
mismo periodo tan solo alcanza una ayuda per cápita de US$44, casi la mitad que Honduras o Bolivia y un
cuarto de lo que recibió Guyana o Nicaragua. Esta diferencia se explica por la caída del PIB nominal de
Haití, así como a su rápido crecimiento poblacional.
22
Por ejemplo, en el marco del embargo al régimen militar de Raoul Cédras, la ayuda recibida por Haití
descendió hasta tan sólo US$15 per cápita en 1992-94. Con la restauración de Aristide en el poder, ésta se
quintuplicó hasta alcanzar los US$85 en el bienio 1995-1996. Sin embargo, a partir de aquí la ayuda
internacional comenzó nuevamente a disminuir producto de los desacuerdos políticos con los principales
donantes y la erosión del Estado de derecho en Haití. Durante la segunda presidencia de Aristide, la ayuda
alcanzó mínimos similares al periodo Cédras (US$20 per cápita) y es sólo a partir de su salida en 2004
cuando comenzó a incrementarse, alcanzando US$70 per cápita promedio en el período 2005-2009.
23
Debe resaltarse que las cifras de ayuda que se citan en estos párrafos corresponden a lo que se denomina
Ayuda Oficial al Desarrollo (ODA). La ODA incluye donaciones así como préstamos considerados
concesionales de acuerdo a la metodología del FMI. La concesionalidad se calcula como el elemento de
donación, es decir, la diferencia porcentual entre el valor nominal del préstamo y el valor actual de los
pagos futuros. Cuanto más baja es la tasa de interés aplicada al préstamo, mayor resulta la diferencia entre
el valor nominal y el valor actual del flujo de repagos y, en consecuencia, mayor concesionalidad. Para ser
considerado concesional el FMI requiere un componente de donación de al menos 35%. Los 11.700
millones de ayuda comprometida equivalen a casi 180% del PIB de 2010, la cual distribuida en los años
2010-2020 llega a 15% anual.
24
En concreto, un 75% del monto programado se concentra en el objetivo de crecimiento económico (50%
en transporte, 16,7% en agricultura y 8,3% en energía) y un 25% en gobernabilidad (16,7% en
gobernabilidad política y un 8,3% en gobernabilidad económica). No se programa ningún préstamo
relacionado con el objetivo estratégico de mejorar el acceso y la cobertura de los servicios básicos para el
período 2007-2009, si bien dentro del inventario de posibles préstamos para 2010-2011 se preveían (sin
monto asociado) un proyecto de agua potable y saneamiento y un programa de educación.
25
Examen de la Cartera de 2010 (2010) Ajustes para Responder al Terremoto ocurrido en Haití. Grupo
Especial para Haití. BID. 12 febrero. Las principales conclusiones y recomendaciones del documento son:
i) dada la importancia de la cartera, la mayor parte del financiamiento del BID para recuperación de
emergencia provendrá de financiamiento nuevo; y ii) el ajuste o la reorientación de proyectos existentes
para hacer frente a la situación actual se centrará en el establecimiento de las condiciones (en materia de
caminos, agua, electricidad, infraestructura básica, gobernanza básica) que hagan posible la prestación de
servicios humanos esenciales.
26
El HRC es responsible de definir la Estrategia del Banco en el país con su programa operacional por
sectores, programando la asistencia técnica, supervisando el calendario para la preparación de proyectos y
su ejecución, y manteniendo las relaciones del Banco con otros miembros de la comunidad internacional,
como el IHRC y el HRF.
27
La creación del Haiti Response Group (GN-2563) incluyó un aumento de 16 Headcount de personal
dedicado exclusivamente a Haití, a ser distribuido en un Front Office en la Sede y especialistas en la
Representación. Este Headcount se fue completado a medida que se identificaban las necesidades
puntuales. Se comenzó a llenar en el segundo trimestre de 2010 y para fin del segundo semestre de 2011
habrá 13 staff involucrados. Adicionalmente en 2010 se reforzó el staff de la Representación con un young
profesional, especialistas sectoriales y especialistas en procurement. El aumento de los recursos humanos
dedicados a Haití contribuyó a lograr cifras récord de aprobaciones (US$251 millones) y desembolsos
(US$177 millones) en 2010, que esperan ser superadas nuevamente en 2011 (US$286 millones y US$200
millones respectivamente). Información suministrada a OVE por HRG, mayo de 2011.
28
Ver Anexo B: Fragilidad y Ayuda Externa en relación con la relevancia y las limitaciones del PARND.
29
En el documento GN-2563 aprobado por el Directorio del Banco en marzo, 2010, se establece que “el
Banco será responsable de brindar al Gobierno de Haití prácticas óptimas internacionales, asesoramiento
estratégico y un constante diálogo de políticas, a fin de asegurarse de que el programa de reconstrucción
satisfaga objetivos de desarrollo a mediano y largo plazos y se ordene secuencialmente y coordine en
manera adecuada.”. Igualmente se indica en el numeral 2.3 que “ el Grupo Especial para Haití dará lugar a
la creación de equipos temporales (…que) velarán por que la respuesta del Banco a la emergencia de Haití
esté debidamente enfocada y sea ágil.”
30
Las actividades incluidas en el recuadro se refieren a las principales acciones de emergencia realizadas,
mientras que los productos derivados de las operaciones regulares en curso se incluyen en el análisis
presentado en el Capitulo 3 del presente informe.
31
El análisis de la cartera se realiza sobre montos actuales aprobados para operaciones de más de
US$150.000.
32
Tras la condonación de la deuda en 2010, desde el punto de vista financiero, los préstamos (loans)
aprobados antes del T2010 pasaron a ser donaciones (grants) provenientes de la Facilidad No
Reembolsable. En este proceso, en septiembre de 2010 el Banco para cada proyecto cerró el préstamo con
el monto desembolsado hasta el momento y abrió una nueva operación de modalidad grant con el monto
remanente. Así, un préstamo aprobado y no finalizado a septiembre de 2010 tiene dos operaciones
asociadas: el préstamo original con el 100% desembolsado y una “nueva” operación grant a partir de
septiembre de 2010 por el monto que restaba por desembolsar; la suma de los montos de ambas
operaciones equivale al monto aprobado original del proyecto.
33
Para el sector de infraestructura, el monto apalancado aumentó a US$1,37 por dólar aprobado, entre los
años 2007-2009. Según la EBH 2007-2011, “con relación a la coordinación con otros donantes, se
buscará activamente acuerdos y sinergias en los sectores de liderazgo del Banco, especialmente en
términos de co-financiamiento. En los años recientes se consiguió co-financiar aproximadamente 15
centavos por cada dólar de la cartera activa de infraestructura y educación”.
34
Los proyectos aprobados por el Banco fueron clasificados según su aplicación a actividades de:
emergencia/crisis humanitaria derivada del terremoto, reconstrucción de la infraestructura y capacidades
destruidas por el evento, y programas de desarrollo de mediano o largo plazo.
35
Es el caso del programa HA0014 Reforma del Sector Agua Potable y Saneamiento, donde el componente
“Apoyo a la gestión del nuevo servicio de APS” no aparece en el PMR. Sin embargo, aparece un nuevo
componente relacionado con la ayuda a la emergencia, definido como “Intervenciones de emergencia post
seísmo”. También aparece un componente nuevo en el PMR del programa HA-L1009 Proyecto de
Intensificación Agrícola Ennery-Quinte (Patrimonio protegido). El Programa HA-L1039 Agua y
Saneamiento para Ciudades Intermedias presenta cinco componentes en el PPMR: (i) saneamiento; (ii)
cobertura en agua potable; (iii) apoyo a la reforma del sector; (iv) administración del proyecto y apoyo a la
unidad ejecutora; y (v) erradicación de la Géo-Helminthes (STH). El PMR indica siete componentes: (i)
saneamiento; (ii) cobertura en agua potable; (iii) erradicación de la Géo-Helminthes (STH) y cuatro más
que agrupa bajo un mismo nombre, Refuerzo institucional y administración.
36
Dentro de las inconsistencias encontradas se pueden citar:
i) HA0014. Respecto el segundo objetivo de desarrollo, “Definir una estrategia de intervención en el
sector para la región metropolitana”, no aparecen cuatro de los cinco indicadores propuestos por el
documento de préstamo (presentes en el PPMR de junio de 2009) y aparece un nuevo indicador
relacionado con los trabajos de emergencia realizados con parte de los fondos del proyecto. En el PMR
también aparece un nuevo indicador de resultados en relación a las poblaciones con necesidades
urgentes de acceso rápido a servicios de APS, cuyo indicador se relaciona con el número de
intervenciones, pero no con el número de personas atendidas, por lo que no se puede evaluar su impacto
en la población.
ii. HA-L1039. El documento de préstamo y el último PPMR definen indicadores de resultado
relacionados con cada componente, con un total de 11 indicadores, mientras que el PMR sólo define 2
indicadores. Igualmente, el documento de préstamo presenta 17 indicadores de producto y el PMR sólo
11.
iii. HA-L1007. Respecto a los indicadores de producto, el PMR describe únicamente un indicador
relacionado con DINEPA para el componente institucional (el documento de préstamo presentaba
cuatro, relacionados con SNEP). Asimismo, también señala un nuevo indicador y modifica otro (de
“Número de sistemas de agua potable construidos” a “Familias con acceso a agua potable vía un sistema
nuevo o rehabilitado”).
iv. HA-L1019. Respecto a los indicadores de resultados, el PMR define cuatro indicadores, mientras
que el último PPMR, señala además de estos el indicador “Empleos creados por año durante los cuatro
años de ejecución del proyecto”. Para el tercer componente, el PMR presenta dos indicadores sobre el
número de km de rutas estudiados (primarias y secundarias) y el PMR sólo presenta un indicador sobre
el número de estudios que se realizan.
v. HA-L1009. Todos los indicadores de producto relacionados con los tres componentes del programa
en el PMR difieren de los descritos en la matriz de resultados original y en el último PPMR.
37
Por ejemplo, respecto de los indicadores de producto, el PMR del programa HA-L1019 no tiene en
cuenta todos los cambios efectuados en las metas especificados en documentos anteriores y en el último
PPMR. Así, el indicador “Km de rutas secundarias y terciarias rehabilitadas” tiene como meta 250 km,
cuando ya se ha realizado la reestructuración del programa (2010) para disminuir la meta a 85 km (véase el
documento de préstamo HA-L1027). En este mismo programa, algunas metas son diferentes sin que exista
ninguna explicación de dicha modificación (por ejemplo, para el número de microempresas para
mantenimiento creadas, la meta pasa de 12 en el último PPMR a 36 en el PMR de 2011.
38
Todas las citas textuales de este capítulo han sido tomadas del documento GN-2465-4, del 20 de julio de
2010.
39
En su compromiso con el sector transporte el Banco se propuso consolidar mejoras importantes en la
conectividad del país que permitan el acceso a áreas de potencial productivo, a fin de aumentar la
competitividad internacional del país (EBH, §4.7). Durante el período de análisis se aprobaron dos
programas de inversión, uno de ellos (HA-L1046 Programa de Apoyo al Desarrollo del Sector Transporte,
por US$29 millones, en 2010) para cumplir con los objetivos de operaciones aprobadas anteriormente a la
EBH (HA0075, HA0087) y que no alcanzaron las metas previstas, previamente modificadas, por problemas
de aumento de costos de las inversiones. El segundo, Programa de Rehabilitación de la Infraestructura de
Transporte, corresponde a cuatro operaciones aprobadas por US$25 millones cada una (HA-L1019, 2007;
HA-L1024, 2008; HA-L1028, 2009; HA-L1027, 2010) y al cofinanciamiento canadiense (HA-X1007) por
US$71,2 millones, con el objetivo de mejorar la calidad de la infraestructura vial en los departamentos del
Sudoeste, mediante la rehabilitación y el mejoramiento de una porción importante de la red principal de
carreteras, incluyendo sus puentes, así como obras de rehabilitación en las redes secundaria y rural, y obras
de pavimentación urbana con adoquines en los centros poblados de la zona .
40
Además de los programas de carreteras, el Banco realiza obras menores de infraestructura vial a través de
otros proyectos multisectoriales. Es el caso del HA0093 Programa de Rehabilitación de Infraestructura
Económica Básica, aprobado en 2003. Con más del 78% desembolsado, el programa prevé obras de
rehabilitación de tamaño mediano (entre US$200 mil y US$1,5 millones), como la rehabilitación del puerto
de Saint Marc, la rehabilitación de 6 km de la RN6, la construcción de puentes y rutas urbanas en Jacmel
(3.72 km), etc. El último informe de monitoreo (abril de 2011) no detalla las obras realizadas y presenta
como único indicador de producto para el componente I de Obras el “número de obras realizadas”, lo cuál
no permite hacer un seguimiento adecuado a los objetivos del programa. Los principales riesgos que
declara el informe son la debilidad de las instituciones y los ministerios que han de hacerse cargo de las
infraestructuras rehabilitadas, así como a las limitaciones financieras y técnicas de las empresas locales
para la realización de las obras.
41
Reunión con el Director de FER. PAP Haití, Febrero 2011.
42
Estas medidas incluyen la modificación de montos límites para ciertos métodos de adquisición, la
consolidación de las licitaciones públicas, la ampliación de la delegación de autoridad en la toma de
decisiones, entre otras.
43
En el caso del Programa HA0075, el fortalecimiento incluye asistencia técnica al MTPTC para la
ejecución del programa, a las comunidades locales para la gestión de la red terciaria y a empresas privadas
y comunidades para su participación en los trabajos de rehabilitación y mantenimiento vial.
44
En su relación con el país el Banco se propuso lograr consenso y apoyo efectivo de Electricité d’Haiti
(EDH) para avanzar en un proceso de mejora sostenida de la industria eléctrica. El programa bajo ejecución
acompañó este objetivo, a través de proyectos para la rehabilitación del sistema de distribución en Puerto
Príncipe (HA-L1014 y HA-L1035) y de la central hidroeléctrica de Péligre (HA-L1032). La mayoría de las
cooperaciones técnicas aprobadas durante el período se relacionan con estudios de pre-inversión para la
preparación de estos proyectos. En total, casi US$33 millones en relación al sistema en Puerto Príncipe y
US$12,6 millones en relación a Péligre. Además, se aprobaron en 2010 dos proyectos de emergencia para
pequeñas unidades de generación solar.
45
El Programa tenía como fin contribuir a sostener la continuidad y la calidad de los servicios de
electricidad a la población de la zona metropolitana de Puerto Príncipe, y sentar las bases para el
restablecimiento técnico, administrativo y financiero de EDH en el mediano y largo plazo.
46
Una de las limitaciones actuales para la implementación de esta estrategia es la estructura institucional
del Departamento de Energía dentro del MTPTC. Bajo este departamento se coordinan la oficina de Minas
y Energías, la Unidad de la Coordinación de Donantes y la Empresa de Electricidad de Haití. EDH en
realidad está supervisada directamente por el presidente del país, y el Ministro no tiene poder de organizar
la estrategia de esta institución, lo que provoca problemas de responsabilidad en los estados de cuentas y de
ejecución de proyectos.
47
De enero a junio de 2011 se ha desembolsado US$7.2 millones, previendo una recuperación de los
montos en el sector.
48
Según el especialista sectorial en la COF, el diseño de los principales programas agrícolas (HA0016, HAL1003) pretendió abarcar demasiadas áreas de actuación en un sector donde la ejecución de los programas
es compleja (problemas con las agencias coejecutoras, impactos ambientales y económicos externos, etc.).
Así, se definieron demasiados componentes e indicadores, y se asumieron condiciones del contexto social
no adecuadas para la ejecución de los programas (por ejemplo, el apoyo de las comunidades al pago por
irrigación). Finalmente, los sistemas de monitoreo fueron débiles e impidieron la mejora continua durante
la implementación del proyecto y la evaluación de los resultados.
49
Según información facilitada por los especialistas, en el caso del HA0016 hubo un retrofitting general de
la cartera CHA en 2005; una reasignación de presupuesto en 2009 por falta de presupuesto para
implementar ciertas actividades o porque ciertas actividades inicialmente previstas eran no factibles; y una
reprogramación “por resultados” en 2011, pedida por SPD, para respetar el formato PMR (transformación
del viejo marco lógico en matriz de resultados). En el caso del HA-L1003, hubo una reprogramación “por
resultados”, para respetar el formato PMR. También hubo varios cambios en los proyectos HA-L1009 y
HA-L1006.
50
El objetivo del programa fue “aumentar la competitividad del sector café centrado en la alta calidad del
producto haitiano y elevar el volumen de las exportaciones”. La intervención se centró en la
implementación y la adaptación de un sistema de gestión de calidad, y el desarrollo de una estrategia de
promoción del producto, basada en la calidad.
51
El proyecto no presentaba una estrategia de intervención acorde a los objetivos del programa. Asimismo,
según el último PPMR disponible, no se definió un plan de sostenibilidad a la medida de la agencia
ejecutora y la participación y el interés de los beneficiarios fueron bajos. El documento también destaca la
multiplicidad de actividades propuestas a una unidad ejecutora débil, que impidió la exitosa
implementación final del programa.
52
Adicionalmente, durante 2011, se aprobaron tres operaciones adicionales: 3) Dinasa II: oil &mining
sector; US$10 million disbursed in 9/2009, 4) Access: high tech; US$3.5 million disbursed in 6/2011, 5)
Haiti SIF: investment fund; US$1.15 million disbursed in 8/2011.
53
OVE se encuentra actualmente realizando una evaluación del FOMIN que incluye la agenda de Haití, la
cual estará lista durante el primer semestre de 2012.
54
Con el proyecto M1002, se logró fortalecer diez instituciones para formalizar una federación de Cajas
Populares para el servicio rural. Esto permitió además que cada una de las cajas populares incrementara el
promedio de clientes a 10.027, cuando el objetivo era 5.600 clientes para el final de la operación. Con el
proyecto TC0302007 de ACME los resultados también fueron satisfactorios en términos de aumento de
préstamos activos de 15.169 cuando el objetivo del proyecto era lograr 6.000. Asimismo también logró que
ACME se expandiera de 3 a 16 sucursales mientras que el objetivo eran sólo nueve. El proyecto
TC0206235 presenta resultados de expansión y creación de 7 sucursales, generación de 4 nuevos productos
de préstamos y capacitación de al menos 20 oficiales de crédito. Con el proyecto M1003 no se lograron
todos los resultados esperados. A pesar que el último PPMR disponible clasifica al proyecto como
satisfactorio, el proyecto no logra el objetivo de 2.500 clientes para la microfinanciera, ya que alcanzó sólo
947, ni tampoco el monto de su portafolio de 180 millones de gourdes, dado
que logró sólo 105. Con el
proyecto Le Levier (HA-L1002) se fortalecieron 10 instituciones, que formalizaron una federación de Cajas
Populares para el servicio rural, en un marco de ampliación de su promedio de clientes.
55
La estrategia del FOMIN de apoyo a la emergencia posterior al T2010 se mostró relevante y efectiva para
recuperar la capacidad operativa de 16 de sus socios en el país que se habían visto afectados por el
terremoto mediante el programa HESAR. Este programa fue un apoyo oportuno basado en las capacidades
de autodiagnóstico de una serie de socios con los que se habían establecido relaciones de confianza a lo
largo de los años, que produjo una asignación de recursos relativamente rápida y una razonable priorización
de las inversiones. En algunos casos, más allá de la recuperación de los niveles de servicio de las agencias
de ejecución, es posible atribuir al HESAR efectos concretos sobre los beneficiarios finales. EL FOMIN
complementó estos apoyos con el programa denominado HELP que, en un marco de descapitalización de
los sujetos de crédito de la mayoría de las instituciones crediticias abrió una posibilidad para el
saneamiento de algunas de las carteras. La Oficina de Evaluación presentará una evaluación de los
programas del FOMIN en términos de sus resultados y de contribución al desarrollo de la industria del
microcrédito en Haití, como parte de su evaluación del FOMIN II, actualmente en curso.
56
En relación al sector APS y RSU la estrategia planteó la mejora del servicio, contribuyendo a aumentar el
acceso y la cobertura, y a apoyar el diseño y la implementación de una solución sostenible al problema de
los desechos sólidos. En este sentido, durante la EBH el Banco aprobó la segunda fase del Programa de
Ciudades Intermedias (HA-L1039 y HA-X1013, por US$39 millones) y tras el T2010 aprobó el Programa
de APS en Puerto Príncipe (HA-L1044, por US$15 millones), y el Programa de respuesta ante la
emergencia del cólera (HA-L1062, US$15 millones). Además, se encontraban activas cinco operaciones
aprobadas con anterioridad, por un monto actual aprobado de US$79 millones.
57
El programa no aprovechó el censo escolar del 2003 para establecer una línea de base que pueda
utilizarse para medir los resultados del programa ni el censo del 2007 para medir sus avances.
58
ATN/CT-8790-HA (2005), Vocational Education and Training, its links to the labor market, ESD
International Consulting (US$100 mil) realizó un mapeo de los sectores más dinámicos de la económica y
del mercado de capacitación laboral, y una encuesta de satisfacción de los empleadores con las capacidades
de los empleados (reverse tracer study). ATN/JC-6489-HA (2005), Quality Mechanisms in Vocational
Training, PADECO, LTD. (US$255 mil) realizó un análisis de los sistemas de acreditación y certificación
y propuso la realización de un plan piloto en 20 centros. OVE no encontró información sobre el plan.
ATN/CT-9227-HA (2007), Materiales didácticos para el sector de Capacitación Vocacional (US$100 mil)
en las áreas prioritarias identificadas en el proyecto de préstamo HA0017.
59
Rapport Principal I Evaluation du Programme de Formation Professionnelle (Mission Septembre 2009 :
version validee) EME, Education Managenement Europe, May 2010.
60
De acuerdo con EME, las estimaciones sobre previsiones de empleo sin un análisis del contexto
macroeconómico, sino más bien basado en entrevistas de empleadores de los sectores productivos, no
resultó adecuada. Por ello, el proyecto tuvo que modificarse en la ejecución y los concursos para los
prestatarios de servicios de capacitación no se hicieron de acuerdo a lo establecido en el manual operativo,
en detrimento de su anclaje en la demanda.
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En particular, la evaluación (EME, 2010) concluye que:
a. Para final del proyecto se prevé que sólo se habrán capacitado unos 10 mil jóvenes de los 30 mil
inicialmente previstos (33% de la meta original).
b. El proyecto sólo logró la rehabilitación y el equipamiento de dos de los ocho centros que se
convertirían en centros de referencia, y la evaluación apunta a problemas de sostenibilidad, tanto
para el mantenimiento de los centros como para la formación en competencias.
c. No existe información sobre las mejoras en la capacidad de planificación, gestión, diseño y
desarrollo de los programas de formación. En cuanto a los productos del cofinanciamiento (diseño
de un sistema de acreditación y de información), estos fueron entregados, pero no implementados.
La evaluación no encontró ninguna justificación para el número de jóvenes capacitados, que parece haberse
realizado con un cálculo aritmético basado en llamados a concurso cada seis meses por cinco años.
Tampoco es posible determinar el estado de marginalidad de los jóvenes que recibieron la capacitación,
aunque sí existe información sobre el porcentaje de mujeres capacitadas en áreas “no tradicionales” y esta
es más alta que la media. Finalmente, la evaluación no presenta información ni sobre la proporción de
estudiantes que participaron de pasantías o que consiguieron empleo, ni sobre la proporción de empleadores
satisfechos con el desempeño de los egresados de la formación (que se define en el Marco de Resultados).
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En junio de 2009 se aprobó el proyecto HA-L1040 por US$20,5 millones para aumentar y mejorar la
oferta educativa en las escuelas públicas (50 escuelas) y comunales (25% de los recursos), respaldando la
calidad de las instalaciones (mobiliario, agua, saneamiento, participación comunitaria) y asegurando el
fortalecimiento institucional para el FAES. El proyecto fue declarado elegible en octubre de 2009 y no
había iniciado sus desembolsos cuando ocurrió el terremoto de enero de 2010. Sólo se había realizado un
estudio sobre el estado de las escuelas comunales: IDB Diagnostique rapide des ecoles comunales, Roller
Saint Pierre, consultant, Septembre 2009. El proyecto fue formalmente reformulado (Contrato
modificatorio LEG/SGO/HA-35295905-10) firmado en septiembre de 2010) para atender la emergencia.
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De acuerdo con el informe de FAES, para entregar las estructuras, FAES contrató 23 firmas de ejecución
locales. Asimismo, las obras habrían creado mucho empelo temporario (obreros calificados y no
calificados) en el orden de 196.000 h/día.
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En el componente 1 ya se había establecido que todas las estructuras provisorias contarían con
instalaciones administrativas y sanitarias. De ser posible también se incluirían instalaciones para cocinas y
acceso a agua potable.
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En el mismo periodo UNICEF entregó 110 estructuras semipermanentes para las escuelas con un costo
promedio de US$175 mil. De acuerdo con su informe www.unicef.com/haiti, los costos de construcción de
escuelas en Haiti (una escuela tipo de seis salas de clase, edificio administrativo, cafetería/cocina,
habitación de seguridad y baños, de 800 m2) está alrededor de los US$370 mil.
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En proyecto programático HA-L1029, aprobado en septiembre de 2009, por primera vez se pidieron
condicionalidades cuyo cumplimiento dependía de otras entidades distintas al MEF: MTPTC y EDH. Las
condicionalidades solicitadas a estos fueron de baja profundidad estructural según la clasificación realizada
por IEO-IMF (2007). Esto hace que el cumplimiento de condiciones de baja profundidad, como aprobar
planes y estrategias, lograra poco cambios reales. Tanto en el HA-L1029 como en los demás proyectos, el
nivel de exigencia y profundidad de las condicionalidades para el MEF fue mayor que para los otros
ministerios, logrando algunos cambios importantes como la consolidación del presupuesto.
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El programa fue aprobado en 2003 por un monto total de US$72,2 millones (US$70 millones del FOE y
US$7,2 millones de aporte local), con el objetivo de “mejorar la calidad de vida y la capacidad de
generación de ingresos de los segmentos más pobres y vulnerables de la población”. Los objetivos
específicos del programa eran: “a) incrementar el número de hogares con acceso a servicios sociales
básicos y ampliar la asistencia social a grupos vulnerables específicos, y b) incrementar y diversificar el
ingreso de las comunidades pobres”. Finalmente, no se proveyó el aporte local, y el costo final del
proyecto fue de US$69,13 millones. El programa presenta tres componentes: a) desarrollo y asistencia
sociales para hogares pobres y grupos vulnerables (proyectos por menos de US$50 mil por demanda en las
áreas de educación, APS, atención primaria de la salud, nutrición, asistencia a niños y adolescentes en
situación de riesgo, entre otras; US$37 millones); b) desarrollo productivo y rural (proyectos de
infraestructura económica comunitaria y proyectos productivos; US$17 millones); y c) gobernabilidad local
y fomento institucional (asistencia técnica y operativa; US$16 millones).
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El Programa de Desarrollo Local (HA0079) fue totalmente desembolsado durante el periodo de la EBH,
con resultados interesantes en la ampliación de servicios básicos pero con poco impacto sobre el desarrollo
de competencias locales. El programa modificó en 2005 sus objetivos de desarrollo por otros más acordes a
sus actividades; sin embargo, estos presentaban indicadores definidos a nivel nacional, cuando el proyecto
se focalizaba en ciertos grupos beneficiarios, y sin línea de base, que tampoco se definió durante el
proyecto. A nivel de resultados, se planteó tres objetivos. El primero, orientado a la provisión de servicios
de salud, educación, APS y protección de la población desabastecida, logró resultados cercanos a los
previstos. El segundo, relacionado con el apoyo a las pequeñas empresas alcanzó niveles de logro cercanos
al 50% de las metas. Por último, el tercer componente dirigido al fortalecimiento de la gobernabilidad local,
mostró resultados muy limitados. Solamente se logró incorporar a 564 representantes locales en los
ejercicios de planificación cuando la meta era de 25 mil, y de las 38 comunidades que se esperaba
fortalecer, sólo un 30% fue atendida .
Por su parte, el programa multisectorial de Rehabilitación Urbana (HA-L1002), con casi el 80%
desembolsado, ha sufrido diversas reformulaciones (2006, 2007) y su ejecución está siendo limitada por la
falta de coordinación entre los diferentes ministerios e instituciones participantes y los sobrecostos de las
obras. Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la población urbana, en particular en Carrefour y en
las nueve capitales departamentales del país, el programa propuso intervenciones estratégicas integrales en
diversos sectores (APS, parques, carreteras, equipamientos socioculturales, etc.) a fin de responder a las
necesidades más apremiantes de la población y recuperar la gobernabilidad urbana a nivel nacional y local.
Los últimos informes de monitoreo (PPMR2009 y PMR2011) indican problemas en la consecución de
metas derivados de la dificultad para coordinar y supervisar a todos los actores implicados en este tipo de
programas multisectoriales y a los sobrecostos de las obras. Finalmente, el programa no ha logrado avanzar
en ninguno de los indicadores de fortalecimiento institucional y apoyo a la gestión local de proyectos, lo
que pone en riesgo la sostenibilidad de la intervención.
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La bibliografía que se presenta es un listado de las principales referencias consultadas. Asimismo, se
revisaron páginas web de diferentes organismos (BM, NU, OECD, etc.), prensa local e internacional,
documentos del BID en relación a los programas evaluados, estrategias con el país y otros documentos
relacionados con la acción del Banco.
How to cite
Inter-American Development Bank (IDB); Office of Evaluation and Oversight (OVE), Country Program Evaluation: Haiti 2007-2011, https://publications.iadb.org/es/evaluacion-del-programa-de-pais-haiti-2007-2011
- Rights holder
- Inter-American Development Bank (IDB)|Office of Evaluation and Oversight (OVE)