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RE-327
Evaluación del Programa de País:
Haití 2001-2006
Oficina de Evaluación y Supervisión,
OVE
Banco Interamericano de Desarrollo
Washington, D.C.
2007
SOLO PARA USO OFICIAL
ÍNDICE
ABREVIACIONES
PREFACIO
I.
CONTEXTO Y PROBLEMÁTICA DE DESARROLLO DE HAITÍ................................................1
A.
Antecedentes .........................................................................................................1
B.
Desafíos de Desarrollo de Haití ............................................................................2
1.
Contexto Económico ...................................................................................2
2.
Desafíos Sociales.........................................................................................6
3.
Degradación Ambiental...............................................................................7
4.
Desafíos Políticos e Institucionales.............................................................8
C.
Desafíos en cuanto Ejecución en Haití .................................................................9
D.
Perspectivas.........................................................................................................11
II.
RESPUESTA DEL BID A LA PROBLEMÁTICA DE HAITÍ ....................................................12
A.
Revisión de la Acción del BID en Haití .............................................................12
B.
El Involucramiento del Banco desde 2001 .........................................................12
C.
Evaluación de la Acción Estratégica del Banco .................................................16
D.
Ejecución de la Estrategia del Banco..................................................................20
III.
EJECUCIÓN DEL PROGRAMA DEL BID EN HAITÍ .............................................................21
A.
Instrumentos y Recursos .....................................................................................21
B.
Eficiencia en la Ejecución del Programa ............................................................23
C.
Evaluación de la Ejecución del Programa del Banco en Haití ...........................28
IV.
ORIENTACIONES PARA REALIZAR LA EFECTIVIDAD DE LA EJECUCIÓN: LA
DECLARACIÓN DE PARÍS SOBRE LA EFICACIA DE LA AYUDA AL DESARROLLO .............30
V.
RESULTADOS ..................................................................................................................33
VI.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ..........................................................................37
A.
Conclusiones .......................................................................................................37
B.
Recomendaciones ...............................................................................................39
BIBLIOGRAFÍA
LISTA DE ENTREVISTAS
ABREVIACIONES
AAH
CIDA
COF/CHA
CPE
CS
DAC
DFID
ASD
ECVH
ESW
GOH
PIB
HIPC
IADB
MCI
FDIS
CCI
FMI
PSI
MEF
MDRI
FOMIN
MINUSTAH
VPN
OEA
ODA
OVE
PBL
PCR
PRI
PRSP
UNICEF
USAID
Anexo Ad Hoc
Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional
Representación del BID en Haití
Programa de Evaluación de País
Estrategia del País
Comité de Asistencia al Desarrollo
Departamento para el Desarrollo Internacional
Análisis de Sostenibilidad de la Deuda
Encuesta de Condiciones de Vida de los Hogares
Productos No-Financieros
Gobierno de Haití
Producto Interno Bruto
Países Pobres Muy Endeudados
Banco Interamericano de Desarrollo
Marco de Cooperación Interino
Facilidad para el Desarrollo Institucional Sectorial
Cooperación Interamericana de Inversiones
Fundo Monetario Internacional
Préstamo Sectorial de Inversión
Ministerio de Economía y Finanzas
Iniciativa Multilateral para el Alivio de la Deuda
Fondo Multilateral de Inversiones
Misión de las Naciones Unidas para Estabilización de Haití
Valor Presente Neto
Organización de los Estados Americanos
Asistencia Oficial par el Desarrollo
Oficina de Evaluación y Supervisión
Préstamo de Apoyo de Políticas
Informe de Terminación de Proyectos
Departamento del Sector Privado
Estrategia para la Reducción de la Pobreza
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
Agencia para el Desarrollo Internacional de los EE.UU.
PREFACIO
Según el Protocolo para la realización de las evaluaciones de programas de país
(documento RE-271-2), las evaluaciones de los programas de país cumplen dos
funciones,: 1) rinden cuenta al Directorio acerca de los resultados de las acciones del
Banco en un país durante un período prolongado y 2) brindan una oportunidad de
reflexión y extracción de lecciones sobre la forma en que el Banco puede mejorar la
eficacia de sus operaciones en el futuro. Con este fin, el proceso de evaluación se guía
por cuatro criterios evaluativos básicos: la pertinencia del programa con respecto a los
problemas de desarrollo del país; la coherencia entre la definición del foco programático,
la integración de los instrumentos del Banco en respaldo de los objetivos del programa y
la coordinación con otros agentes en el proceso de desarrollo; la eficiencia, medida en
función de sus costos administrativos y el carácter oportuno de la ejecución; y la
efectividad, tanto en lo atinente a intervenciones individuales como en cuanto al
programa en su conjunto, con particular referencia al estudio de la sostenibilidad de los
resultados y a la contribución del programa al desarrollo institucional del prestatario.
Asimismo, en esta evaluación de programa de país se compara el programa del Banco
con los criterios de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo:
apropiación, armonización, alineación y resultados y mutua responsabilidad. El Banco
firmó la declaración en marzo de 2005, y en julio de 2006 la comunidad internacional y
las autoridades haitianas aceptaron sus principios como parámetros de referencia con la
mira de una mayor eficiencia en la asistencia al desarrollo. La mención de esos criterios
en esta evaluación de programa de país tiene por objeto analizar sus valores básicos de
referencia y reseñar los desafíos que el Banco tiene ante sí.
Dadas las particularidades de Haití y del programa del BID con el país entre 2001 y 2006,
aspectos que se analizan a fondo en el documento, el presente informe se centra en la
relación entre el BID y Haití, y en cómo el Banco puede mejorar el impacto de su
programa en Haití.1 También se abordará la eficacia del programa del Banco en lo que
respecta al cumplimiento de los objetivos de desarrollo enunciados en las estrategias de
país, aunque no se referirá al estatus de los indicadores mencionados en los documentos
de préstamo de cada proyecto, ya que la cartera del Banco se encuentra en las primeras
etapas de ejecución.
La veracidad de las conclusiones que figuran en esta evaluación de programa de país
depende fundamentalmente de la colaboración de los agentes pertinentes en el Banco y
en Haití. La colaboración disminuye la probabilidad de que haya errores fácticos, de
omisión o de interpretación. Esta evaluación de programa de país es el producto de una
excepcional cooperación entre OVE, la Administración y Haití. OVE agradece la ayuda
que le brindaron los entrevistados para este informe2.
I.
CONTEXTO Y PROBLEMÁTICA DE DESARROLLO DE HAITÍ
A.
Antecedentes
1.1
El período que se examina abarca el periodo de 2001 a 2006. Como contexto, es
preciso enumerar brevemente algunos aspectos básicos de los acontecimientos
políticos clave previos. De las elecciones legislativas de abril de 1997 no surgió
un parlamento viable. El estancamiento político a partir de 1997 tuvo
consecuencias importantes para la relación de Haití con la comunidad
internacional y llevó a que a dicho país le resultara imposible ratificar los
préstamos de las instituciones multilaterales, como lo señala la Constitución de
Haití
1.2
El Directorio Ejecutivo del BID aprobó cuatro préstamos de inversión (uno en
1997 y tres en 1998) que el parlamento sólo ratificó en enero de 2001. El Banco
Mundial, coordinador de los donantes oficiales de Haití desde 1994, decidió
suspender las aprobaciones en 1997 y canceló sus actividades; tras publicar una
crítica evaluación de las perspectivas de colaboración con Haití en 2002, decidió
clausurar su representación en el país y no reanudó su trabajo con éste hasta después
de que el Presidente Aristide dejó su puesto en febrero de 2004.
1.3
En mayo de 2000 se celebraron de nuevo elecciones legislativas, antes de las
presidenciales, que tuvieron lugar en noviembre de ese mismo año. Aunque al
principio los observadores internacionales consideraron que las elecciones habían
sido imparciales y válidas, se cuestionaron los procedimientos seguidos en el
recuento de los votos y la oposición hizo fuertes protestas3. La OEA pidió al
gobierno que subsanara las irregularidades, que presumiblemente habrían alterado la
composición del parlamento, aunque no la correlación general de fuerzas. Comenzó
entonces un proceso de polarización política, y los actos de los agentes principales
sirvieron únicamente para agravar la radicalización y el enfrentamiento y se
tradujeron en una escalada de violencia, inestabilidad e inseguridad,4 lo que resultó
a la salida del Presidente Aristide, después de la cual Boniface Alexandre,
Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, fue designado presidente interino
conforme a las disposiciones de la constitución haitiana. Poco después, el 10 de
marzo, un consejo de notables nombró primer ministro a Gérard Latortue.
1.4
En la tarde del 29 de febrero de 2004, el representante permanente de Haití ante
las Naciones Unidas presentó la solicitud de asistencia del presidente interino, que
incluía la autorización de la entrada de tropas internacionales en el país5. El
Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1529, en que autorizó el despliegue de
la Fuerza Multinacional Provisional y declaró su disposición a establecer una
fuerza de estabilización y seguimiento, de las Naciones Unidas, para apoyar la
continuación de un proceso político pacífico y constitucional y el mantenimiento
de un entorno seguro y estable. Después de que el secretario general recomendó el
establecimiento de una operación de estabilización pluridimensional, denominada
Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), el
1
Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1542 (2004), del 30 de abril de 2004,
en virtud de la que se estableció la MINUSTAH por un período inicial de seis
meses. El mandato de la misión, que representa un esfuerzo concertado de un gran
número de Estados americanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile,
Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Paraguay, Perú y Uruguay),
fue prorrogado en resoluciones posteriores.
1.5
Una vez establecido el gobierno provisional, la comunidad internacional y las
autoridades haitianas elaboraron un Marco de Cooperación Interino (MCI),
documento que plasma una evaluación de necesidades y que sirvió de plan de
trabajo para el régimen de transición, así como de parámetro de referencia a fin de
coordinar la ayuda internacional para Haití6.
B.
Desafíos de Desarrollo de Haití
1.6
Haití enfrenta enormes desafíos de orden social, económico, ambiental y político.
El diagrama siguiente muestra sintéticamente la singularidad de Haití frente al
resto de los países miembros prestatarios del BID e ilustra los enormes desafíos
que encara.
Diagrama 1.1 Situación de Haití frente a los países prestatarios del BID7
Accesso a los Mercados de Capitales
Desempeño Económico
Crecimiento PIB 99-04
Flujos de capitales privados
Nivel PIB 2004
Inversión Extranjera Directa
Capitalización de Mercados
Expectativa de Vida
Haiti
Desigualdad
Libertad Económica
Indigencia
Desarrollo Social
Competitividad en el Crecimiento
Representatividad y Rendición de Cuentas
Pobreza
Estabilidad Política
Malnutrición
Efectividad del Gobierno
Control de la Corrupción
Calidad Regulatoria
Imperio de la Ley
Bolivia
1.
1.1
Guyana
Haiti
Honduras
Nicaragua
Gobernabilidad
Promedio LAC
Contexto Económico
La base económica de Haití se ha concentrado históricamente en torno de la
elaboración de unos pocos productos y servicios (arroz, café, mango y manufactura
ligera) y ha sido muy vulnerable a las fluctuaciones sistémicas de la demanda
internacional, a las condiciones meteorológicas y a la inestabilidad política.
2
1.7
Crecimiento y volatilidad. En cuanto al crecimiento, Haití ha tenido una
actuación económica deficiente en los últimos 40 años: en 2005 el PIB real per
cápita era inferior en alrededor de 35% al nivel registrado en 1965. Desde 1990,
sus tasas de crecimiento han sido sumamente fluctuantes y, en promedio,
negativas: un período de abrupta contracción entre 1992 y 1995 fue seguido por
otro de relativa reactivación y, luego, a partir de 2000, por otro período de
deslucidas tasas de crecimiento. En el período comprendido entre 1990 y 2005, el
crecimiento económico de Haití registró un promedio anual de -1,1%, lo que
significó que las tasas de crecimiento anual rondaron el -3,1% per cápita. Como
puede observarse en el gráfico siguiente, Haití es un caso extremo en la región en
términos de su crecimiento negativo y su inestabilidad.
1990-2004.
Comparative
growth performance
and y
1990-2994. Desempeño
comparativo
de crecimiento
volatilidad
volatility.
Haití: Dinámica de crecimiento del PIB y niveles del PIB per cápita
Crecimiento per cápita del PIB
5
-1 0
700
0
600
-5
500
-10
400
CHL
4
Av
g. 3
per
cap
2
ita
GD
P 1
gro
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5
TTO
BLZ
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GUY
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DOM
CRI
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BOL LAC DMA MEX
COL
SUR
GTM
BRA
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NIC
BRB
LIC
1
PRY
2
3
4
LCA
ARG
URY
VEN
5
6
7
8
-2
-15
-3
300
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005
HTI
Crecimiento del PIB (%, año 1)
-4
1.8
PIB per cápita (US$ 2.000, año 2)
Fuente: Indicadores de Desarrollo Mundial
Desviación típica
del crecimiento
del PIB
Std. dev.
GDP growth
Temas atinentes a la estabilización. El Banco de la República de Haití ha
avanzado en sus iniciativas de estabilización, tras el pico de inflación provocado
en 2003 por los choques de oferta y la monetización del déficit fiscal. La
estabilidad del tipo de cambio ha sido un objetivo primordial para las autoridades
monetarias, que han utilizado el tipo de cambio como ancla nominal de los
precios. Tal como se observa en el diagrama, los resultados de la política
monetaria y los efectos de las crecientes entradas por concepto de remesas y
ayuda extranjera han producido una tendencia sostenida de apreciación del tipo de
cambio real, que sigue representando un desafío en cuanto a la capacidad
productiva del sector de bienes comerciables para apoyar la recuperación que
Haití necesitará.
Haití: Dinámica del tipo de cambio real y estabilización de la inflación
50
120
40
100
30
80
20
60
10
40
0
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005
Inflación (año 1)
Tipo de cambio real (año 2)
3
20
1.9
Saldo con el exterior. Durante el período comprendido entre 2001 y 2005, Haití
logró cerrar el déficit en cuenta corriente con el exterior, debido principalmente al
entorno recesivo imperante y al renovado vigor de las transferencias
internacionales unilaterales ajenas a los factores (remesas y ayuda). Como se
observa en el diagrama, a pesar del equilibrio logrado en cuenta corriente, las
cuentas externas de Haití han presentado un claro deterioro en el saldo de bienes y
servicios. El déficit de la balanza comercial de mercaderías se ha compensado con
la generosa entrada de remesas y ayuda externa. Para cerrar el déficit, la economía
depende de entradas por naturaleza inestables. Ello entraña un riesgo
macroeconómico, pues cualquier problema con esas entradas financieras podría
colocar a la economía ante una abrupta corrección de los déficit internos, proceso
que, en otras épocas, por lo general ha provocado una recesión profunda y
costosa.
Haití: Aumento del déficit comercial y flujos
financieros externos como porcentaje del PIB
Haití: Cuenta corriente, saldo fiscal excluidas donaciones
2
0.00
-8.8%
-10.2%
-10.9%
-6.3%
0
-0.13
-2
-14.6%
-5.3%
-4
-17.3%
-4.7%
-18.7%
-27.8%
-26.3%
-6.8%
-6.9%
2003
2004
-24.4%
-4.5%
-0.25
-6
-8.0%
-0.38
-8
1998
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005
Saldo fiscal
1999
2000
Remesas (-)
Saldo en cuenta corriente
2001
2002
AOD (-)
Fuente: FMI-IFS, Indicadores de Desarrollo Mundial y OCDE.
Fuente: FMI-WEO, CEPAL y Banco de la República de Haití.
2005
Saldo en bienes y
servicios
1.10
Posición fiscal. En los últimos tiempos, el saldo fiscal del Gobierno de Haití ha
rondado un promedio de -5% del PIB (unos US$200 millones). La incapacidad
del Gobierno de Haití de aumentar los ingresos fiscales tributarias por encima de
los umbrales de 7% a 9% del PIB (que se cuentan entre los coeficientes más bajos
del Caribe), sumada al hecho de que el gasto público supera en un 50% a las
rentas, ha generado una tendencia estructural hacia el déficit fiscal en el Gobierno
de Haití. En el pasado, el banco central del país cubría dichos déficit, lo que se
traducía en inflación; más recientemente, se ha evitado recurrir a esta fuente de
financiamiento y el déficit se ha cubierto con nuevas entradas de recursos de
asistencia oficial al desarrollo.
1.11
La posición fiscal del Gobierno de Haití es de tal naturaleza que prácticamente
toda la inversión pública se financia con recursos externos. En 2005-2006, por
ejemplo, el decreto del presupuesto preveía rentas internas por valor de US$434
millones y un gasto corriente primario de US$432 millones. Los gastos de capital
y servicio de la deuda totalizaron US$480 millones, financiados con recursos
externos, a saber: US$188 millones en concepto de donaciones y US$290
millones en concepto de préstamos concesionales. El gobierno y los donantes
reconocen que esta estructura de financiamiento se mantendrá en el corto y
4
mediano plazo, y las perspectivas de que los ingresos fiscales aumenten son
modestas.
1.12
Deuda. El BID es el principal acreedor de Haití. Tiene en cartera el 40% de la
deuda externa del país (US$550 millones, de un total de US$1.300 millones), lo
que equivale al 13% del PIB. El Gobernador por Haití pidió el alivio de la deuda
de su país en repetidas ocasiones, en las reuniones anuales del BID (en 2000,
2001 y nuevamente en 20058), pero en 2006 expresó su desencanto ante la
posibilidad de que las consecuencias del alivio de la deuda fueran en desmedro de
la capacidad de Haití de tomar préstamos del BID9.
1.13
Según los indicadores clásicos (las relaciones entre el servicio de la deuda y las
exportaciones, entre el VPN de la deuda y los ingresos fiscales, entre los ingresos
fiscales y el PIB y entre las exportaciones y el PIB), la sostenibilidad de la deuda
no ha planteado un gran problema en Haití, hecho que explica por qué hasta abril
de 2006 no se consideró que el país pudiera acogerse a la Iniciativa para los
Países Pobres Muy Endeudados (IPPME). Debido a su deficiente desempeño en
materia de exportaciones en tiempos recientes, Haití pasó a ser elegible para
recibir alivio de la deuda en el marco de dicha iniciativa conforme al criterio de la
relación entre el servicio de la deuda y las exportaciones (que fue del 189%, esto
es, superior al umbral del 150%). El VPN de la relación deuda/rentas fiscales
(272%) también excede el umbral (250%), pero las relaciones rentas fiscales/PIB
(9%) y exportaciones/PIB (14%) no se conforman a los criterios de la Iniciativa
para los PPME.10 El análisis de sostenibilidad de la deuda más reciente realizado
por el FMI muestra que, en el escenario base, y asumiendo la entrega
incondicional de beneficios de la IPPME, la relación en VPN de deudaexportaciones bajará gradualmente de 150% en septiembre del 2005 a 100% para
el 2025. También se espera que baje gradualmente la relación entre el servicio de
la deuda a las exportaciones.11 El reporte también muestra que la capacidad de
Haití para hacer frente a sus compromisos después de los beneficios de la IPPME
es muy vulnerable al desempleó de sus exportaciones. Finalmente, enfatiza que
mayores niveles de condenación de deuda de la iniciativa MDRI serían en
beneficio de la sostenibilidad de las otras obligaciones que tiene el país.
1.14
En vista de los considerables desafíos de desarrollo que enfrenta Haití (analizados
más adelante) y la falta de recursos nacionales para atenderlos, el examen de la
conveniencia del alivio de la deuda y las donaciones frente al financiamiento con
préstamos resultó en una resolución de la Asamblea de Gobernadores del Banco
(AG-2/07) mediante la cual se aprobó alivio de deuda en el contexto del HIPIC,
que combina la cancelación de US$60 millones durante 2007-2009 con
donaciones por US$50 millones anuales durante los mismos años. Apoyo
adicional estará disponible si el país alcanza el punto de culminación en 2009,
accediendo a los beneficios de la MDRI.
1.15
Perspectivas económicas. A pesar de la deficiente actuación económica de Haití
en las últimas décadas, hay consenso en cuanto a la viabilidad de la economía y,
en particular, respecto de los principales sectores que podrían impulsar el
5
crecimiento económico. Según diversas entrevistas12 y algunos estudios
económicos recientes13, los principales sectores que podrían contribuir a la
creación de puestos de trabajo y al crecimiento económico son las industrias de
uso intensivo de mano de obra: las manufacturas para la exportación, ciertos
productos agrícolas (café, mango), el turismo y la infraestructura (obras de
construcción). Los obstáculos más importantes para el despegue del crecimiento
económico son la inseguridad, la energía, la necesidad de captar, retener y formar
capital humano y el estado deplorable de la infraestructura. Estos sectores y
obstáculos se vienen identificando y analizando desde finales de los años
ochenta14; sin embargo, la inestabilidad política y los desastres naturales no han
hecho más que reducir las oportunidades de crecimiento y agravar las dificultades
que es preciso superar para poner en marcha el proceso de crecimiento
económico.
1.16
También hay acuerdo general respecto de la necesidad de que el sector privado
asuma un papel clave en este proceso y de que se cumplan algunas condiciones
previas esenciales para generar un crecimiento sostenible15. Entre ellas se cuentan
el establecimiento de un entorno de seguridad, la construcción de infraestructura
básica y la solución al problema de la energía. Hay un acuerdo generalizado
respecto de la necesidad de reconstruir (o construir) el país. Esta enorme tarea
será en sí misma una importante fuente de crecimiento en el futuro inmediato. Por
ejemplo, en el Marco de Cooperación Interino se contempló el gasto de US$973,5
millones para promover la reactivación económica, mejorar el acceso a los
servicios básicos y crear 731.000 puestos de trabajo (meses-persona)16. La
infraestructura básica de transporte17, un clima de negocios propicio (seguridad
física y jurídica) y las inversiones en capital humano se consideran elementos
necesarios para cebar el motor de la economía.
2.
Desafíos Sociales
1.17
Pobreza. Según la última encuesta sobre las condiciones de vida en Haití (ECVH,
2001), cerca del 56% de la población vivía por debajo de la línea de pobreza
extrema (menos de US$1 por día) y casi el 77%, en situación de pobreza
moderada (menos de US$2 por día). Haití presenta también la distribución de
ingresos más desigual de la región (el coeficiente de Gini es de 0,67)18, y las
disparidades entre las distintas zonas del país también son notables (la región más
pobre, el Noreste, tiene un índice de pobreza de 93,8%, frente a 57,7% en el
Oeste)19.
1.18
Salud. La esperanza de vida es de sólo 52 años, frente a un promedio de 71 años
en el resto de los países de América Latina y el Caribe. Según la ECVH de 2001,
únicamente la mitad de la población tenía acceso a los servicios de salud y apenas
el 3% tenía seguro médico. El acceso a los cuidados prenatales era limitado, pues
sólo el 49,6% de las embarazadas recibía este tipo de atención, que resultaba más
restringido en el caso de mujeres que vivían en situación de pobreza extrema
(44%) y en las zonas rurales (42%). Entre 1995 y 2003, únicamente el 24% de los
nacimientos fue atendido por personal sanitario especializado. La mortalidad de
6
neonatos es notablemente mayor que en el resto de los países (76 defunciones por
cada 1.000 nacidos vivos, frente a tasas de 32 en Honduras, 53 en Bolivia, 52 en
Guyana y 30 en Nicaragua)20. La tasa de fecundidad indica un número de
nacimientos por mujer (4,0) más alto que en los demás países del Grupo D21 y que
el promedio de la región (2,5).
1.19
Educación. Solamente 55% de la población mayor de 15 años es alfabeto, figura
menor a la de los otros países miembros del BID y del promedio para LAC (casi
91%). En 2001, solamente 60% de los niños entre seis y once años de edad
asistían a la escuela (74% en zonas urbanas y 54% en zonas rurales). Además,
solo la mitad de los 45,000 profesores tenían al menos educación secundaria y
solo la mitad de las escuelas tenían acceso a agua, sugiriendo bajos niveles de
inversión en capital humano y físico para la educación. Otro hecho destacable de
la educación en Haití es que entre el 80 y el 85% de la misma es proporcionada
por el sector privado. Dados los bajos niveles de ingreso, esto causa que muchos
padres no puedan enviar a sus hijos a la escuela, y en promedio los hogares con
niños en edad escolar gastan 14% de su ingreso en educación. Esto también crea
desafíos en términos de la regulación de los proveedores privados por parte del
gobierno.
1.20
La infancia en peligro. En marzo de 2006, UNICEF publicó una nota de alerta
sobre la situación de los niños en Haití22. En dicho país hay una relación
desproporcionada entre defunciones infantiles y nacimientos (uno de cada 14
niños muere antes de cumplir un año) y una de las principales causas es la falta de
inmunización generalizada (sólo el 54% de los niños es vacunado contra el
sarampión cerca del 45% contra la poliomielitis, en comparación con más del
90% en el resto de América Latina). En el informe se mencionan como
principales factores de amenaza para el bienestar de los niños haitianos la
atención sanitaria insuficiente, la degradación ambiental, la falta de educación, la
violencia y el maltrato.
Cuadro 1.1: Indicadores sociales de los países miembros del BID elegibles para la Iniciativa
para los PPME
Bolivia
Guyana
Haití
Honduras
Nicaragua
América Latina y el Caribe
África subsahariana
Países de bajos ingresos
PPME
PIB per capital
US$
Esperanza
de vida
(años)
892
965
346
1,001
745
3,275
633
483
406
64
63
52
68
70
72
46
58
51
Analfabetismo Mortalidad
de adultos
infantil
(%)
(1)
13,5
3,5
48,1
20,0
23,3
10,4
38,7
39,2
45,9
53
52
76
32
30
27
105
80
96
Tasa total de
fecundidad
(b)
4,0
2,3
4,0
3,7
3,3
2,5
5,5
3,9
5,4
Índice de
desarrollo
humano
0,687
0,720
0,475
0,667
0,690
0,797
0,515
0,593
0,459
Fuente: Informe sobre desarrollo humano 2005
(a) Defunciones por 1.000 nacidos vivos
(b) Número de nacimientos por mujer
3.
1.21
Degradación Ambiental
La degradación ambiental en Haití, un problema a largo plazo que ha acentuado
un círculo vicioso de pobreza, obedece a varias causas fundamentales. La
7
deforestación23 es consecuencia de la interacción entre el crecimiento
demográfico y la composición de la producción agrícola, que ha dado origen a la
sustitución de los cultivos de exportación por cultivos comestibles24, y de la tala
de árboles para producir carbón vegetal25. De igual modo, el país presenta una
geografía vulnerable26, agravada por su singular estructura agrícola, caracterizada
por parcelas pequeñas que, junto con las prácticas sucesorias de división de la
propiedad y con el crecimiento demográfico, ha contribuido a la escasez de
tierras. La deforestación causa la erosión del suelo, lo que a su vez disminuye la
productividad de la tierra y agrava los efectos de las inundaciones y las sequías,
tal que fenómenos naturales de intensidad moderada se convierten en desastres
naturales importantes, con todos los costos conexos en términos de vidas
humanas, bienes y bienestar general27. Además, las carencias ambientales son uno
de los factores que han contribuido a los conflictos, que también han afectado a
Haití28. Por ende, varios factores contribuyen al problema: la necesidad de
combustible, la necesidad de mayores ingresos y la falta de conocimientos
técnicos e incentivos bien pueden explicar la deforestación en Haití29. Estos
factores son complicados aún más por la debilidad institucional y por la falta de
un marco regulatorio adecuado. Así, los haitianos pobres están atrapados en un
bajo equilibrio, en el clásico “dilema del prisionero”, que podría mejorar su
situación si cooperara, pero carece de incentivos para hacerlo.
4.
Desafíos Políticos e Institucionales
1.22
Tal vez el desafío más grande que se le plantea al país, y que es absolutamente
imprescindible abordar si se quieren crear las condiciones adecuadas para superar
las brechas sociales y económicas que enfrenta Haití, sea la necesidad de
consolidar su largo proceso de transición política, que aún no ha concluido.
1.23
En este contexto, una institución toral del Estado Haitiano que no ha funcionado
adecuadamente es el poder legislativo. Entre 1997 y 2000 el país careció de un
parlamento, mientras que la legitimidad y la efectividad del parlamento elegido en
mayo de 2000 fueron débiles. No fue sino hasta mayo de 2006 que un nuevo
parlamento –que refleja la pluralidad política del país—entró en funciones. La
tradición parlamentaria en Haití es débil, por lo que la consolidación del proceso
legislativo es sin duda un reto importante.
1.24
Tras la elección presidencial del 7 de febrero de 2006, han habido algunos signos
positivos que sugieren que los acuerdos entre los agentes políticos de Haití son
posibles. Específicamente, el nuevo presidente, René Préval, ha establecido
contactos con distintos miembros del espectro político y social del país y ha
adoptado un discurso de tolerancia y de unidad. La mayoría de los entrevistados
mostraron un optimismo moderado respecto a la posibilidad de concertar acuerdos
duraderos y de que el país pueda, por fin, avanzar hacia el establecimiento de una
democracia funcional. La mayoría también estuvo de acuerdo en que existe una
ventana de oportunidad, pues casi todos los agentes políticos y económicos se
muestran dispuestos a colaborar con el nuevo gobierno30.
8
C.
Desafíos en cuanto Ejecución en Haití
1.25
En 2002 OVE presentó ante el Directorio Ejecutivo del BID la Evaluación del
Programa de País correspondiente a Haití, que abarca el período comprendido
entre 1990 y 2000. Dos de los desafíos de ejecución básicos señalados en el
informe eran cómo realzar la eficiencia de la ejecución al tiempo de fortalecer el
Estado, y cómo mejorar la coordinación entre los donantes. Esos temas se siguen
planteando en la actualidad.
1.26
En el Cuadro 1.2 se presentan las principales recomendaciones del informe
relacionadas con la ejecución del programa del Banco con Haití, así como
información actualizada respecto de si se les ha dado seguimiento.
Cuadro 1.2: Recomendaciones de la evaluación del programa de país de 1990 – 2000
Estado
Recomendaciones
Respecto del mecanismo de ejecución de los
programas, el Banco debe trabajar intensamente
brindando asistencia a Haití para que fortalezca
la
capacidad
del
sector
público
y,
simultáneamente, el Banco deberá esforzarse
para encontrar la forma de utilizar, además, Se ha recurrido ampliamente a las Unidades
otros arbitrios (…). Uno de esos arbitrios es Especiales de Ejecución de Proyectos (UEP),
recurrir a organismos ejecutores (Unidades que a veces utilizan a las ONG como
Especiales de Ejecución de Proyectos), paralelas a operadores. El fortalecimiento de los
la administración pública. Una segunda posibilidad ministerios competentes a partir de las UEP
es el empleo de las ONG. Una tercera posibilidad sigue siendo una cuestión pendiente.
es recurrir a empresas privadas. No obstante, todos
estos mecanismos deben considerarse como
mecanismos de transición, simultaneados con las
actividades de fortalecimiento de la capacidad del
Estado.
Teniendo en cuenta los recursos disponibles
El programa debe ser muy preciso en cuanto a la
del BID y las necesidades del país, el
selección de proyectos, con expectativas de éxito
programa está demasiado disperso y algunos
realistas y ajustadas a plazos precisos.
proyectos no están focalizados.
En la programación se mencionan cuestiones a
La programación se debe hacer con un horizonte a
largo plazo, por ejemplo, el fortalecimiento de
largo plazo.
la gobernanabilidad económica.
Hay indicios de mejoras en la coordinación de
donantes en varias áreas (en particular en
proyectos de infraestructura de transporte, y en
El Banco tendrá que coordinar sus operaciones
otros
sectores
como
gobernabilidad
más estrechamente con otros donantes, a fin de
económica), pero todavía queda espacio para
lograr una división eficiente del trabajo, evitando
mejorar (por ejemplo en Fondos de Inversión
así duplicaciones que sólo pueden aumentar la
Social, donde en BID y el Banco Mundial
carga que se deriva de una estructura de gobierno
tienen unidades ejecutoras diferentes para
deficiente.
programas similares). La coordinación de los
donantes debería armonizarse con el Gobierno
de Haití.
9
Recomendaciones
El Banco debe instar y asistir a las diferentes
ramas del gobierno haitiano para que entablen un
diálogo productivo desde los comienzos del ciclo
de planificación y de los proyectos, de manera que
no sólo el Poder Ejecutivo se identifique con el
programa y sus proyectos, sino que el parlamento
también lo haga suyo. El Banco debe esforzarse
por comprender las opiniones de ambas ramas del
gobierno y debe trabajar cuanto sea necesario para
incorporar sus posiciones a los proyectos.
Estado
Pendiente.
1.27
Desde la publicación de la anterior evaluación de programa de país se ha venido
registrando un debate permanente sobre la manera en que los donantes deberían
llevar a cabo sus actividades en Haití31. La mayoría de los donantes principales
(CIDA, CAD, DFID, USAID, Banco Mundial) están de acuerdo en considerar
que dicho país es un entorno difícil para la reducción de la pobreza, que es el
desafío básico que se le plantea32.
1.28
A la luz del fracaso del apoyo de la comunidad internacional a Haití, en julio de
2004 el Marco de Cooperación Interino presentó un extenso mea culpa de los
donantes (incluido el BID): “Los donantes reconocen una falta de coordinación,
coherencia y visión estratégica en sus intervenciones. A menudo han establecido
estructuras paralelas de ejecución de proyectos que debilitaron el Estado sin
proporcionar, no obstante, los medios necesarios para coordinar esta ayuda
externa y mejorar las capacidades nacionales de absorción y ejecución (…) En
vista del bloqueo político, los compromisos de los donantes sólo se han cumplido
parcialmente. Esta falta de continuidad en las intervenciones de los donantes, así
como la crisis política en el parlamento, ha perjudicado seriamente las políticas
estratégicas y sectoriales del gobierno. Se reconoce ahora que esta política de
inversión masiva, seguida de una retirada repentina, es contraproducente y que
es importante mantener la capacidad institucional y organizativa del sector
público.”33
1.29
Además, en marzo de 2005, el BID suscribió la Declaración de París sobre la
Eficacia de la Ayuda al Desarrollo34 y recientemente, en la Conferencia
Internacional para el Desarrollo Económico y Social de Haití, celebrada en Puerto
Príncipe el 25 de julio de 2006, la comunidad internacional aceptó dicha
declaración como parámetro de referencia en la búsqueda de una mayor eficiencia
en la asistencia al desarrollo y ratificó las propuestas formuladas por el Gobierno
de Haití, en el sentido de emplear el proceso presupuestario como marco para la
ayuda internacional. La declaración contiene directrices para realzar la eficacia de
la ayuda para el desarrollo y además presenta marcos concretos para los países
con instituciones deficientes y, por ende, constituye un parámetro de referencia
útil35. En el Cuadro 1.3 se presentan los compromisos básicos, y en el capítulo IV
se analiza el estado de los indicadores a fin de evaluar la actuación del Banco en
Haití.
10
Cuadro 1.3: Compromisos de asociación dimanantes de la Declaración de París sobre la
Eficacia de la Ayuda al Desarrollo
Apropiación:
Los países socios ejercen una autoridad efectiva sobre sus políticas de desarrollo y estrategias y
coordinan acciones de desarrollo
Alineación:
Los donantes basan todo su apoyo en las estrategias, instituciones y procedimientos nacionales de
desarrollo de los países socios
Armonización:
Las acciones de los donantes son más armonizadas, transparentes y colectivamente eficaces
Gestión por resultados:
Administrar los recursos y mejorar la toma de decisiones orientadas al logro de resultados
Mutua responsabilidad: Los donantes y los socios son responsables de los resultados en el ámbito
del desarrollo
1.30
Los principios generales para aumentar la efectividad de las operaciones del
Banco en materia de desarrollo son válidos en Haití, donde la institución, en su
calidad de donante principal del país, tiene la responsabilidad de ayudar al
gobierno a formular una estrategia de desarrollo y a establecer sistemas
nacionales adecuados. La Declaración de París afirma en términos precisos que en
los países cuyos sistemas son deficientes se necesita una ayuda sólida y sostenida
de los donantes en cuyo marco éstos elaboren planes de creación y fortalecimiento
de los sistemas nacionales como parte del proceso de ejecución.
D.
Perspectivas
1.31
Los desafíos que se le plantean a Haití son enormes, tanto en amplitud como por
su severidad. En casi todas las esferas del desarrollo (económico, social, político y
ambiental) existen carencias desmesuradas, y hay consenso en que únicamente un
esfuerzo sostenido del pueblo haitiano, con el apoyo continuo de la comunidad
internacional, puede encaminar al país hacia el desarrollo sostenible.
1.32
Para el Banco, Haití plantea una enorme oportunidad de agregar valor y contribuir
al desarrollo de su país miembro más desfavorecido. En general, el Banco
representa una fuente de valor agregado para sus países miembros prestatarios en
al menos cinco dimensiones36: i) es una fuente económica de endeudamiento
externo, ii) es un prestamista de última instancia cuando se restringe el acceso de
los clientes a los mercados comerciales internacionales, iii) es un medio para
reducir el riesgo fiduciario y de ejecución, iv) es una fuente de asistencia técnica y
v) es una plataforma para la política regional del prestatario. En cada uno de estos
ámbitos hay un amplio margen para el aporte del Banco. Éste tiene que invertir
sus mejores recursos en Haití con el fin de cumplir su función y contribuir con
eficacia al desarrollo social y económico del país.
11
II. RESPUESTA DEL BID A LA PROBLEMÁTICA DE HAITÍ
A.
Revisión de la Acción del BID en Haití
2.1
Haití ha recibido US$1.000 millones en calidad de préstamo del Fondo para
Operaciones Especiales (FOE) del BID, creado en virtud del Convenio
Constitutivo del Banco37. El país siempre ha tenido acceso al FOE y aunque la
inclusión de criterios de desempeño en la fórmula de asignación ha disminuido los
recursos disponibles para Haití, 38 tradicionalmente el país no ha podido utilizar la
cuota que se le asignó.
2.2
Tras el Séptimo Aumento General de los Recursos del Banco, se asignó a Haití un
cupo de US$205 millones para 1990-1993, pero, debido al embargo impuesto
contra las autoridades militares, únicamente se usó el 33% de ese monto. Entre
1994 y 1997 se aprobaron US$314 millones (58%) de un total de US$544
millones, y en 1998-1999 sólo se utilizó el 60% de los US$161 millones
aprobados. En 2000-2001 Haití no usó el cupo asignado de US$281 millones, lo
que llevó a reasignar el 25% de esa suma a otros países. Para el período 20022003 se asignaron US$177 millones, se usaron US$200 millones y US$116
millones se traspasaron a 2004. En el siguiente cuadro se muestran las cifras para
2004-2006.
Traspasos
Asignación
Subtotal
Utilizados
Cuadro 2.1: Acceso de Haití a los recursos del FOE (millones de US$)
2004
2005
2006
Traspasos
115,7
192,1
Asignación
76,4
192,1
0
Asignación
Subtotal
Reasignación
Total
Utilizados
76,4
268,6
(66,9)
201,7
201,7
83,1
Reasignación
66,9
Total
150,0
2.3
Antes de 1987, la participación del Banco se centraba en el agua potable y el
saneamiento (34%), la agricultura (25%) y el transporte (24%). De 1988 a 2000 se
aprobaron préstamos de inversión principalmente para transporte (37%), inversión
social (30%) y agua potable y saneamiento (14%). Durante ese período se
aprobaron asimismo dos préstamos en apoyo de reformas de políticas: uno como
parte de una operación de emergencia para el sector social y otro que nunca se
activó. Hubo un claro movimiento hacia los proyectos sociales y hacia el empleo
del apoyo presupuestario y a las reformas.
B.
El Involucramiento del Banco desde 2001
2.4
El BID es la única institución financiera multilateral que realizó operaciones en
forma continua con el gobierno legítimo de Haití entre 2001 y 2005. El Banco
mantuvo abierta su Representación en Puerto Príncipe incluso en épocas difíciles
y aun cuando sus préstamos al país estaban en la categoría de improductivos.
12
Cuando el Presidente Aristide salió del país en 2004 y la comunidad internacional
prometió su apoyo a Haití, el BID era la única institución multilateral que
mantenía relaciones normales con el gobierno haitiano y contaba con un activo
programa de desarrollo39.
2.5
Poco después de inaugurarse la 47ª legislatura de Haití, el 28 de agosto de 2000,
se ratificaron los cuatro proyectos pendientes: del 8 al 15 de enero de 2001, el
parlamento ratificó préstamos por un valor total de US$146,5 millones40. En 2001
las actividades de esos préstamos no comenzaron, pues todos los desembolsos
para Haití se suspendieron el 5 de junio de 2001 debido a la acumulación de
adeudos, y después la cartera de préstamos del Banco en Haití permaneció
inactiva desde el 8 de febrero de 2002, fecha en que el mismo colocó a los
préstamos de Haití en la categoría de no-percepción de ingresos.
2.6
Después de que en una serie de resoluciones de la OEA se exhortó (…) a la
comunidad internacional a prestar apoyo efectivo y concreto al Gobierno de
Haití, la sociedad civil haitiana y los partidos políticos democráticos que actúan
de acuerdo con la constitución haitiana y el estado de derecho, con objeto de
fortalecer las instituciones democráticas de Haití (enero de 2002)41 (...) Instar al
Gobierno de Haití y a las instituciones financieras internacionales a que,
anticipando una solución negociada de la crisis política y la eventual
reanudación de la cooperación económica normal, inicien conversaciones,
incluidas consultas con instituciones y organizaciones haitianas pertinentes, para
abordar las cuestiones financieras y técnicas no resueltas y las medidas de
procedimiento (junio de 2002)42 (…) Respaldar la normalización de la
cooperación económica entre el Gobierno de Haití y las instituciones financieras
internacionales e instarlos a que superen los obstáculos técnicos y financieros
que impiden dicha normalización (septiembre de 2002)43, el BID tomó medidas
concretas encaminadas a normalizar la relación con el Gobierno de Haití,:
a. En mayo de 2002 el Directorio del Banco aprobó una serie de medidas
propuestas por la Administración, entre las que se contaban las siguientes: i)
la formalización/reformulación de seis operaciones de cooperación técnica por
un valor de US$640.000 y ii) medidas para reanudar los préstamos, incluida
una misión técnica para ocuparse de los arreglos relativos al pago de los
montos en mora. 44
b. Como resultado de la misión45, dicho gobierno formalizó su compromiso de
liquidar los atrasos, canceló cinco préstamos inactivos y decidió mantener en
funcionamiento el Fondo de Asistencia Económica y Social (FAES-II).
Igualmente, se reformularon y simplificaron los cuatro préstamos ratificados
en enero de 2001 y se reformuló el préstamo sectorial de inversiones aprobado
en 1996. Además, se acordó el suministro de apoyo no financiero y de
cooperación técnica, así como otras medidas para asegurar que se reanudara la
asistencia al desarrollo.
13
c. En 1996 se formuló originalmente un préstamo sectorial de inversiones para
promover reformas en el sector financiero. El gobierno llevó a cabo la
mayoría de las reformas contempladas, sin recurrir al préstamo, y en 2003 el
Banco propuso reactivar una versión reformulada del proyecto, reconociendo
el cumplimiento de la mayoría de las condiciones para el desembolso del
primer tramo de US$35 millones, que se utilizaría para reponer las reservas
nacionales empleadas en la liquidación de los atrasos con el BID. 46 Estas
operaciones tuvieron lugar en julio de 2003, cuando como símbolo de la
normalización de las relaciones entre el Banco y el Gobierno de Haití, el
Presidente Iglesias visitó a Puerto Príncipe el 25 de julio de 2003 para firmar
los préstamos de inversión en salud, educación, caminos y agua aprobados a
mediados de los años noventa y ratificados en 2001. 47
2.7
A fin de completar la reanudación de la asistencia al desarrollo, el Banco elaboró
una estrategia de transición a tal efecto para el período comprendido entre
septiembre de 2003 y septiembre de 2004 (documento GN-2212-2, aprobado por
el Directorio el 7 de octubre de 2003)48, que se centraba en dos pilares
estratégicos: gobernanabilidad y fortalecimiento de las finanzas públicas, por un
lado, y reactivación de la producción y los servicios orientados a los grupos más
pobres, por el otro. El documento representa en sí mismo una iniciativa del BID
para colaborar con el gobierno de Haití.
2.8
Las iniciativas del BID con la mira de reanudar su acción en Haití se coordinaron
con el trabajo llevado a cabo en el país por el FMI, que también mantuvo su
representación en Puerto Príncipe y que, desde octubre de 1997, contaba con una
serie de programas supervisados destinados a respaldar los esfuerzos de las
autoridades por mantener la estabilidad macroeconómica y asegurarse el apoyo
presupuestario externo. El papel del FMI fue esencial para dar seguridades al BID
de que el Gobierno de Haití también estaba haciendo esfuerzos importantes por
lograr la estabilidad macroeconómica y, por ende, que estaba decidido a llevar
adelante la reactivación.
2.9
Otro atributo importante de la estrategia es la restricción impuesta en los hechos
por la necesidad de garantizar flujos positivos del BID hacia Haití. Tal como lo
afirmó el Ministro de Finanzas en agosto de 2002, “Es evidente que, una vez
resuelto el problema de los atrasos en los pagos, empeorará la situación de los
flujos netos negativos y también es probable que haya desequilibrios
macroeconómicos en el corto plazo. Por lo tanto, es esencial que (…) el Banco
esté en condiciones de ayudar al gobierno a subsanar rápidamente esta situación,
con todos los instrumentos y productos financieros y no financieros a su
disposición”49.
2.10
En la estrategia para 2003-2004 también se hizo hincapié en la importancia de las
asociaciones externas y de la coordinación de la ayuda, elementos que resultaron
cruciales tras la salida del Presidente Aristide y la enorme movilización de
recursos de la comunidad internacional. Al abordar cuestiones relacionadas con la
gobernanabilidad económica y la capacidad institucional del gobierno haitiano, el
14
BID se proponía atender a las preocupaciones de los donantes y facilitar así la
reactivación de la ayuda proporcionada por otras instituciones.
2.11
Una vez constituido el gobierno provisional, la comunidad de donantes tomó
medidas para brindar apoyo prontamente al nuevo gobierno. Poco después de que
el Presidente Aristide se alejó del país el 29 de febrero, el Banco Mundial,
responsable de la coordinación de donantes de Haití, organizó una reunión
oficiosa de donantes en Washington, D.C. el 23 de marzo. El 22 de abril, el
Gobierno de Haití inició el proceso para formular un Marco de Cooperación
Interino y, en mayo de 2004, se llevó a cabo en Puerto Príncipe, por espacio de
tres semanas, una evaluación de necesidades, con la participación de 250
especialistas nacionales e internacionales.
2.12
El Marco de Cooperación Interino fue resultado del trabajo conjunto del Gobierno
de Haití, la sociedad civil y los principales donantes (BID, Naciones Unidas,
Comisión Europea y Banco Mundial). El BID tuvo una participación destacada en
las reuniones del Marco de Cooperación Interino: comprometió – por encima de
la cartera activa que se cifraba entonces en un valor aproximado de US$330
millones – US$260 millones (24% del total de US$1.100 millones prometidos
para atender necesidades más apremiantes de Haití).
2.13
Se consideró que el Marco de Cooperación Interino constituía el plan del gobierno
provisional, sobre la base de cuatro ámbitos estratégicos:
a.
b.
c.
d.
Fortalecer la gobernanabilidad política y propiciar el diálogo nacional
Fortalecer la gobernanabilidad económica y contribuir al desarrollo institucional
Promover la recuperación económica
Mejorar el acceso a los servicios básicos.
Figura 2.1: Estrategias del Banco y del país
ESTRATEGIA DE TRANSICIÓN
PARA LA REANUDACIÓN DE
LA ASISTENCIA AL
DESARROLLO
Documento GN-2212-2
Sept 03
1. Gobernanza y
fortalecimiento de
las finanzas
públicas
2. Reactivación de
la producción y los
servicios orientados
a los grupos más
pobres
Julio 04
ESTRATEGIA DE
TRANSICIÓN
Documento GN-2212-7
MARCO INTERINO DE
COOPERACIÓN
2004-2006
Sept 04
Ene 05
Julio 06
Dic 06
Dic 07
1. Fortalecimiento de la
gobernanza política y
promoción del diálogo nacional
(US$172,9 millones)
1. Fortalecimiento de la
gobernanza política y promoción
del diálogo nacional
(CT US$130.000)
2. Fortalecimiento de la
gobernanza económica y
contribución al desarrollo
institucional
(US$164,8 millones)
2. Fortalecimiento de la
gobernanza económica y
contribución al desarrollo
institucional
(US$55 millones)
3. Promoción de la recuperación
económica
(US$110 millones)
3. Promoción de la
recuperación
económica
(US$526,4 millones)
15
4. Mejora del acceso a los
servicios básicos
(US$105 millones)
2.14
Una vez elaborado el Marco de Cooperación Interino, el BID formuló una nueva
estrategia de transición (documento GN-2212-7, aprobado por el Directorio el 9
de marzo de 2005) y, en 2005, aprobó la cifra récord de ocho proyectos por un
valor total de US$201,7 millones. La estrategia presenta una gran continuidad con
la estrategia de reanudación de la asistencia al desarrollo, formulada en 2003, y
guarda relación con el Marco de Cooperación Interino, considerado como el
conjunto de directrices para el desarrollo a que deben atenerse los donantes.
C.
Evaluación de la Acción Estratégica del Banco
2.15
El Banco siguió la iniciativa de la OEA en cuanto a su relación con el gobierno
legítimo de Haití, estrategia que resultó sensata y coherente y que le permitió
asumir de hecho un rol de liderazgo.
2.16
El Banco normalizó sus actividades con Haití convencido de que “La presencia
continua del BID en Haití es la mejor contribución que la institución puede hacer
para respaldar al país en esta coyuntura difícil”50. Esta afirmación debe ser
objeto de varias precisiones. Una participación continua, en sí misma, no alcanza,
sino que debe ir acompañada de productos no financieros sólidos y pertinentes
que proporcionen los elementos analíticos necesarios para fundamentar la
formulación de políticas en circunstancias difíciles. Si bien esto se reconoció en
las estrategias formales, el Banco no tomó las medidas posteriores necesarias y no
generó un acervo importante de conocimientos sobre los desafíos de desarrollo
que enfrenta Haití. Los estudios económicos y sectoriales financiados por el
Banco son sumamente escasos51. Particularmente durante los años más difíciles
(2001-2004), cuando la presencia y compromiso del BID debieron ser
capitalizados para generar sólidos conocimientos sobre los retos y desafíos
haitianos, los estudios se limitaron a dos notas fiscales y a una valoración general
de las fuentes de crecimiento. Faltan estudios fundamentales, por ejemplo,
respecto del déficit de inversión que impide lograr niveles deseables de
infraestructura y servicios en esferas claves como la salud, la educación y el
transporte, que podrían servir de fundamento para la formulación de políticas52, o
para las perspectivas a largo plazo de un régimen fiscal sostenible en Haití.
2.17
Aunque el punto medular de la estrategia consistía en proporcionar “apoyo
presupuestario para ayudar a financiar el fortalecimiento de las finanzas
públicas y la gestión fiscal, junto con asistencia técnica complementaria y tareas
analíticas”53, el BID —como el resto de los donantes— no ha tomado medidas
posteriores con respecto al mea culpa de los donantes (véase el párr. 1.30) y ha
seguido trabajando a través de las unidades ejecutoras de proyectos, las que, en
parte, se justifican por la falta de confianza en el sistema de gestión pública, al
que están dirigidas las iniciativas de reforma respaldadas por los préstamos en
apoyo de reformas de políticas. Aparte de esa contradicción, no ha sido suficiente
ni la asistencia técnica ni los trabajos analíticos necesarios para encarar las causas
fundamentales de los problemas de las finanzas públicas y la gestión fiscal.
16
2.18
En 2005, OVE publicó un Informe sobre la Evaluabilidad de las Estrategias de
País del Banco (documento RE-309), en el que se defininen siete dimensiones
para evaluar esos documentos, sobre la base de las directrices del Banco para las
estrategias de país: i) diagnóstico, ii) análisis del ciclo de programación anterior,
iii) objetivos, iv) congruencia lógica, v) riesgos, vi) indicadores y vii) seguimiento
y evaluación. Aunque las dos estrategias del Banco para Haití correspondientes a
ese período tenían un carácter de transición, la informe de OVE ofrece una
herramienta útil para valorar los documentos.
2.19
En particular, las estrategias del Banco no presentaban un diagnóstico adecuado
de la situación y se limitaban a describir algunos de los muchos problemas que se
planteaban. Ello se tradujo en la incapacidad de priorizar con eficacia las distintas
necesidades apremiantes que enfrenta el país. Los antecedentes analíticos de la
estrategia (si los hubo) no se reflejan en el documento. Se omitieron los resultados
de los procesos de programación anteriores y de los proyectos cerrados
recientemente, y no se informa de que se haya aprendido de la experiencia
adquirida. La omisión es importante, porque en ese momento existían o se estaban
preparando varios informes de terminación de los proyectos cancelados en agosto
de 2002 (véase el Cuadro 2.1). Esos informes señalan un elemento común: el
Banco evaluó muy negativamente a los proyectos.
2.20
Los informes del Banco brindan elementos útiles sobre los errores que se
cometieron y sobre la manera de evitar los mismos resultados en el futuro, y
algunas de esas consideraciones se tuvieron en cuenta en los nuevos proyectos
aprobados en 2003 y 2005. No obstante, en la estrategia de país no se reconoció la
calidad deficiente de los resultados ni se tuvieron en cuenta las conclusiones
generales de los informes individuales54.
Cuadro 2.1: Resultados de los cinco proyectos cerrados en 2002
Préstamo Nº
795
Alcantarillado
Pluvial en Puerto
Príncipe
Clasificaciones
Objetivos de
Ejecución Hipótesis
desarrollo
Satisfactor
ia
Baja
Improbable
959 Extensión de
Educación
Básica y
Capacitación a
Maestros
Satisfactor
ia
Baja
Baja
945
Rehabilitación
mantenimiento
de caminos
Insatisfact
oria
Baja
Improbable
473, 1467, 690 y
845 Desarrollo
del Artibonite
Insatisfact
oria
Baja
Baja
17
Resultados (cita textual del ITP)
No es probable que se logren los objetivos
acordados del proyecto. Ninguna de las tres
hipótesis principales es válida.
Los efectos del programa son evidentes. Sin
embargo, será difícil sostener sus logros con los
recursos disponibles. Cabe señalar que el
Banco y otros donantes no llevaron adelante las
inversiones posteriores contempladas al
formularse el proyecto.
En conclusión, la deuda externa de Haití ha
aumentado considerablemente, y la capacidad
institucional del país sigue siendo tan limitada
como al principio del proyecto (…). Tenemos
mucho que aprender de este programa.
La deuda externa de Haití ha aumentado
considerablemente, y durante 26 años se ha
usado la reducida capacidad institucional del
país para un programa que, por sí solo,
probablemente nunca alcanzará sus objetivos
de desarrollo.
Préstamo Nº
738 Programa de
Repoblación
Porcina
Clasificaciones
Objetivos de
Ejecución Hipótesis
desarrollo
Insatisfact
oria
Baja
Probable
Resultados (cita textual del ITP)
Nunca se reunieron datos para evaluar los
efectos (…), es poco probable que un número
significativo de los agricultores pobres
afectados originalmente por el programa de
erradicación se haya beneficiado del proyecto.
2.21
Si bien representa un paso adelante del Banco en el contexto de una situación
difícil y singular, la estrategia de transición para reanudar la asistencia al
desarrollo adolece de los mismos defectos que las demás estrategias de país que
examinó OVE55.
2.22
En cuanto a las dimensiones de evaluabilidad, la segunda estrategia de transición
produjo mejores resultados que su predecesora, en parte porque se benefició del
Marco de Cooperación Interino, que encuadra todas las actividades de los
donantes en Haití. El diagnóstico sigue siendo inadecuado en el sentido de que
describe las situaciones sin hacer un análisis en profundidad de las causas
fundamentales de los problemas. Si se considera que el Marco de Cooperación
Interino equivale a un plan nacional de desarrollo, la estrategia de país del Banco
guarda una relación tautológica con las prioridades de Haití. No obstante, no se
examinan las consideraciones estratégicas que llevaron al Banco a apoyar las
actividades en las que se embarcó. Se tiene presente la estrategia anterior y se
consideran explícitamente las lecciones aprendidas de ésta y de las actividades
anteriores de los donantes en el país (analizadas también en el Marco de
Cooperación Interino); sin embargo, sigue sin decirse nada acerca de la acción
anterior del BID en Haití. La congruencia lógica de la estrategia se basa en la del
Marco de Cooperación Interino.
2.23
Esta estrategia incluye una matriz de más de 40 indicadores que combina
actividades, productos y efectos directos y vinculan las medidas previstas del
Banco con el programa del gobierno, es decir, el Marco de Cooperación Interino.
Algunos indicadores son válidos y están bien definidos y, aunque falta
información reciente de referencia y no se especifican metas, podrían ser útiles
para evaluar los resultados del programa del Banco. Sin embargo, para eso se
precisan actividades de obtención y actualización de datos. Cabe destacar que
todos los indicadores se tomaron de proyectos individuales, es decir, que no hay
indicadores estratégicos.
2.24
Si bien los criterios explícitos de la estrategia del Banco fueron la flexibilidad,
una focalización estratégica y la selectividad en la ayuda del BID y la
coordinación de los donantes, no existen elementos que sirvan para documentar
esos criterios. No se ve por qué decidió el Banco participar en los sectores en que
lo hizo (mayores tasas de retorno o mayor valor agregado), ni de qué manera esas
operaciones tienen sinergias estratégicas o aspectos complementarios. Por ende, la
cartera actual carece de perspectiva estratégica56. Una posible explicación reside
en el empleo del Marco de Cooperación Interino como ámbito para la
participación del BID, lo que refleja, por ende, falencias en dicho marco57.
18
También podría ser el resultado de su carácter de transición y de la falta de una
contraparte sólida en el Gobierno de Haití con una estrategia de desarrollo a largo
plazo.
2.25
Partiendo de la experiencia adquirida en Haití en los últimos 20 años —que revela
que los donantes no saben cómo resolver los desafíos de desarrollo del país frente
a los problemas de ejecución—, habría que planificar minuciosamente las
operaciones, con la mira de un diseño demostrativo. Sin embargo, la cartera actual
no se diseñó conforme a estas consideraciones. Por ejemplo, en el programa de
educación profesional la viabilidad y las hipótesis del modelo se podrían haber
verificado primero en algunas regiones, y en caso de éxito expandirlo al resto del
país. Asimismo, las operaciones se deberían formular de modo que resulte más
sencillo extraer lecciones e identificar condiciones clave para replicarlas. Por
ejemplo, se debería utilizar el componente de rehabilitación urbana en Carrefour
como experiencia piloto para otras operaciones de mejoramiento de barrios de
tugurios.
Gráfico 2.2: Diseño de proyectos: dimensiones de evaluabilidad de los proyectos de 2005 58
Diagnóstico
3,00
2,50
Seguimiento
y evaluación
Objetivos
2,00
1,50
1,00
Efectos
(referencia)
FSO
Lógica
0,50
RE2
0,00
BID
Productos
(referencia)
Riesgos
Haití
Efectos
Productos
2.26
La calidad de los proyectos diseñados, medida conforme a las nueve dimensiones
de evaluabilidad de los proyectos establecidas por OVE (diagnóstico, objetivos,
congruencia lógica, riesgos, definición y datos de referencia de productos y
efectos, y seguimiento y evaluación) no ha sido particularmente elevada en Haití.
Si se examinan los ocho proyectos aprobados en 2005 se aprecia que si bien en lo
que respecta a los indicadores, el seguimiento y la evaluación, los proyectos de
Haití se ubicaron ligeramente por encima del promedio de los proyectos del
Banco, RE2 y el FOE, los resultados de las dimensiones sustantivas de
diagnóstico, objetivos, congruencia lógica y riesgos son más bajos (aunque
también bastante similares a los promedios de comparación; véase el Gráfico 2.2).
2.27
A pesar de que el coordinador oficial es el Banco Mundial, muchos agentes
expresaron sorpresa ante el bajo perfil del BID. Dado que éste es la mayor fuente
de financiamiento a largo plazo y dada su presencia continua en el país, se
esperaba que desempeñara un papel más activo, tanto dentro de Haití como en el
19
plano internacional. Respecto a esto último, el hecho de que el BID no haya
estado representado en la mesa directiva que presidió la reunión internacional de
alto nivel celebrada en Brasilia el 23 de mayo, muestra que el Banco no está
asumiendo la función que legítimamente le corresponde a la luz de su
compromiso de larga data en favor de Haití.59
2.28
La coordinación entre los donantes y el gobierno resulta crucial y guarda relación
directa con la dimensión de evaluabilidad de la congruencia del programa del
Banco en Haití. Aunque el Marco de Cooperación Interino fue un paso
importante, la coordinación entre los donantes sigue siendo una cuestión
pendiente. Se establecieron mesas sectoriales para dar seguimiento a los acuerdos
del MCI, con resultados mixtos en términos de su efectividad para coordinar las
actividades de los donantes.60 Aunque siempre ha sido un asunto complicado, la
coordinación se agravó por la falta de una contraparte sólida en el Gobierno de
Haití, en particular durante el gobierno provisional. Idealmente, la coordinación
no tendría que ser un problema para los donantes, pues debería quedar en manos
del gobierno, encargado de formular su plan para el desarrollo y de determinar la
función de cada donante.
D.
Ejecución de la Estrategia del Banco
2.29
Tal como cabía esperar de su carácter de transición a corto plazo, las estrategias
se ejecutaron en gran medida en la forma planificada. La meta de la primera serie
de políticas del Banco, es decir, ayudar al Gobierno de Haití a ponerse al día en
los pagos y normalizar el programa en Haití, se alcanzó en última instancia en
julio de 2003.
2.30
La estrategia de reanudar la asistencia al desarrollo se planificó para un plazo de
12 meses, pero se suspendió en los hechos frente a los acontecimientos de febrero
y marzo de 2004, y luego fue reemplazada por el Marco de Cooperación Interino
y la propia estrategia de transición del Banco. En todo caso, se ejecutó la mayor
parte de la programación: en el pilar de gobernanabilidad se aprobaron las tres
operaciones previstas (las dos contempladas para 2004 se aplazaron hasta 2005), y
también se aprobaron seis de los ocho préstamos de inversión (tres en 2003 y tres
en 2005).
2.31
La estrategia de transición sigue vigente; heredó seis operaciones de la estrategia
anterior y añadió seis nuevas. Se planificaron ocho operaciones para 2005, y se
aprobaron ocho (siete previstas en la estrategia y una que no se había
planificado61). Al mes de agosto de 2006, el inventario de proyectos incluía cinco
operaciones nuevas programadas para 2006, una como segundo complemento del
Programa de Rehabilitación de la Infraestructura de Transporte, dos operaciones
que estaban previstas en la estrategia de transición y dos que no lo estaban.
20
III. EJECUCIÓN DEL PROGRAMA DEL BID EN HAITÍ
A.
Instrumentos y Recursos
3.1
Una característica fundamental del programa de préstamos del Banco en Haití es
que todos los préstamos son nuevos o reformulados. Al mes de mayo de 2002
había seis programas activos; el más antiguo databa de 1983, con un saldo
pendiente total de US$11 millones. El 2 de agosto de 2002, el Gobierno de Haití
canceló cinco de esos préstamos y mantuvo uno activo porque se preveía una
operación posterior en su ámbito. Posteriormente se reanudaron los desembolsos
hasta julio de 2003, con el desembolso del primer tramo de US$35 millones del
préstamo sectorial de inversiones. El primer desembolso de préstamos de
inversión del nuevo grupo de préstamos se efectuó a finales de 2003; el monto
total de desembolsos para esta clase de préstamos se ha incrementado : US$2,9
millones en 2003, US$13,2 millones en 2004, US$45 millones en 2005 y US$55,2
millones durante 2006.
3.2
La primera parte del período que se examina se caracterizó por la acumulación de
atrasos en los pagos y la virtual suspensión de los desembolsos, como se muestra
en el siguiente cuadro:
Cuadro 3.1: Flujos entre el BID y Haití
(equivalente en millones de US$ a tipos de cambio históricos)
Cobranza
Préstamo Flujo
Flujo neto
Desembolsos de
Suscripciones y Flujo neto
Año
(intereses + neto de
de
de
contribuciones de capital
préstamos
comisiones) efectivo
préstamos
préstamos
2000
-7,3
33,7
26,4
0
26,4
-5,5
20,8
2001
-8,4
8,1
-0,3
0
-0,3
-5,2
-5,5
2002
-0,7
2,6
1,9
0
1,9
-1,1
0,8
2003
-22,4
48
25,6
0
25,6
-16,3
9,3
2004
-10,3
28
17,7
-0,5
17,2
-10,3
6,9
2005
-11,9
70
58,1
0
58,1
-10,2
47,9
2006
-16.4
65.7
49.3
0
49.3
-11.6
37.7
3.3
Para responder a los desafíos institucionales, financieros y de desarrollo de Haití,
el Banco utilizó tres tipos de instrumentos de préstamo, complementados con un
uso intensivo de operaciones de cooperación técnica. Como se señaló
anteriormente, para responder al desafío financiero, el Banco aprobó una
secuencia de préstamos en apoyo de reformas de políticas por valor de US$100
millones, que representan el 17% de las aprobaciones. Con cargo a esos préstamos
se desembolsaron US$85 millones, lo que representa el 63% de los desembolsos
totales. Estos instrumentos han sido esenciales para respaldar el presupuesto del
gobierno y mantener flujos netos positivos desde 200362.
3.4
El Banco también ha utilizado los préstamos de inversión tradicionales, por un
valor total de US$485 millones (US$350 millones en préstamos para proyectos
específicos y el resto para trabajos multisectoriales). En 2005 el Banco utilizó
21
también los mecanismos sectoriales de desarrollo institucional63 en tres
operaciones de US$5 millones cada una, uno para respaldar las condicionalidades
de reforma de un préstamo en apoyo de reformas de políticas, otro para fortalecer
la capacidad del Ministerio del Medio Ambiente, en especial para supervisar los
efectos medioambientales de los proyectos y un tercero para instalar un sistema de
alerta temprana de inundaciones en el marco del Plan Nacional para la Gestión de
Riesgos y Desastres, de Haití. Aunque un examen minucioso de los proyectos con
mecanismos sectoriales de desarrollo institucional sugiere que existía margen para
mejorar la evaluabilidad global de esos préstamos64, la selección del instrumento
fue innovadora y, si se los diseña cuidadosamente, estos mecanismos podrían ser
un instrumento útil para el fortalecimiento institucional en Haití.
Cuadro 3.2: Préstamos ejecutados entre 2001 y 2006
Loan
Project Name
Type
Approval
Year
Current
Approved
ACCUMULATED DISBURSEMENTS
2001
2002
2003
2004
2005
2006
HA0037
983/SF-HA
Fondo Economico y Social Fase II
PGOM
1996
$26,999,780
94%
HA0046
989/SF-HA
Prestamo Sectorial de Inversion
PSCT
1996
HA0075
991/SF-HA
Caminos Rurales y Secundarios
PESP
HA0014
1010/SF-HA
Reforma Sector Agua Potable y
Saneamiento
HA0038
1016/SF-HA
HA0045
Project
94%
96%
100%
100%
$50,000,000
70%
100%
100%
1997
$50,000,000
2%
3%
28%
51%
PESP
1998
$54,000,000
0%
6%
10%
16%
Programa Educacion Basica
PESP
1998
$19,386,000
3%
6%
26%
46%
1009/SF-HA
Organizacion y Racionalizacion Sector
Salud
PESP
1998
$22,500,000
2%
7%
18%
29%
HA0079
1491/SF-HA
Programa de Desarrollo Local
PGCR
2003
$65,000,000
6%
19%
38%
HA0092
1499/SF-HA
Reforma de las Finanzas Publicas
PSCT
2003
$25,000,000
41%
100%
100%
HA0093
1493/SF-HA
Programa de Rehabilitacion de
Infraestructura Economica Basica
PGOM
2003
$70,000,000
2%
7%
16%
HA0016
1490/SF-HA
Intensificacion Agricola Artibonite
PESP
2003
$41,940,000
5%
21%
36%
HA0082
1632/SF-HA
Fortalecimiento de las Instituciones de
Gobernabilidad Economica
PSEF
2005
$ 5,000,000
1%
5%
HA-L1001 1644/SF-HA
Gestion Financiera Publica y
Gobernabilidad
PSCT
2005
$25,000,000
40%
81%
HA-L1005 1642/SF-HA
Programa Nacional de Alerta Temprana
de Inundaciones
PSEF
2005
$ 5,000,000
2%
8%
HA-L1009 1646/SF-HA
Proyecto de Intensificacion Agricola
Ennery-Quinte
PESP
2005
$27,105,000
5%
7%
40%
HA0087
1638/SF-HA
Programa de Rehabilitacion de
Infraestructura de Transporte
PESP
2005
$62,600,000
0%
5%
HA0017
1627/SF-HA
Capacitacion Vocacional
PESP
2005
$22,000,000
6%
9%
HA-L1002 1639/SF-HA
Programa de Rehabilitacion Urbana
PESP
2005
$50,000,000
1%
11%
HA-L1006 1668/SF-HA
Fortalecimiento Institucional de la
Gestion Ambiental
PSEF
2005
$ 5,000,000
22
4%
3.5
En los años más difíciles (2001 y 2002) el Banco mantuvo cierta actividad en
Haití mediante operaciones de cooperación técnica no reembolsable; la
cooperación técnica se ha usado en general para apoyar la preparación y ejecución
de proyectos. Entre 2000 y 2003 se aprobó un promedio anual de US$1,5 millón
en operaciones de cooperación técnica, y los desembolsos fueron de US$2,4
millones. Desde la reanudación de la asistencia para el desarrollo, aumentó el uso
de las operaciones de cooperación técnica (con aprobaciones alrededor de US$2.3
millones en 2004, 2005 y 2006).
3.6
Entre 2001 y 2005 se aprobaron siete proyectos del FOMIN, y hay nueve
proyectos activos por un valor total de casi US$6 millones (con casi US$3
millones desembolsados). Aunque esos proyectos abordan cuestiones importantes,
como los mecanismos alternativos de solución de controversias y la
profundización de los servicios financieros, en el inventario de proyectos sólo
consta una operación. Por último, la CII y el PRI no han realizado actividades en
Haití.
B.
Eficiencia en la Ejecución del Programa
3.7
Además de que la cartera de inversiones se encuentra al principio del ciclo de los
proyectos, también es importante tener en cuenta que, durante gran parte de 2004,
la ejecución se vio complicada por la inestabilidad política y la inseguridad
general, que volvieron a afectar al país desde el otoño del 2005 hasta que se
celebraron las elecciones el 7 de febrero de 2006.
3.8
Preparación y aprobación de préstamos. El Banco ha actuado de manera expedita
en la preparación de proyectos en Haití desde que se reactivó la cartera en julio de
2003. Como se muestra en el siguiente diagrama, el plazo entre el inicio del
inventario de proyectos hasta su aprobación en el caso de Haití, entre 2003 y
2005, fue de 6,2 meses, frente al promedio de 12 ó 13 meses para el FOE, RE2 y
el BID en su conjunto65. No obstante, esa eficiencia también caracterizó la
reanudación de la asistencia del Banco a Haití después de que el Presidente
Aristide se reinstaló en el poder en 1994 (entre 1995 y 1997, los proyectos en
Haití tuvieron un plazo medio de 7,9 meses entre su entrada en el inventario y su
aprobación, mientras que el promedio del FOE, RE2 y el Banco fue de 13 a 17
meses).
23
Diagrama 3.1: Preparación de préstamos y aprobación de proyectos
18
BID
16
RE2
FOE
14
RE2
12
meses
BID
FOE
10
Haití
8
Haití
6
4
2
0
1995-1997
Puesta en marcha de los proyectos. En el diagrama 3.2 se muestra la curva
histórica de eficiencia en la ejecución de los proyectos que pasaron a ser elegibles
desde 2003, medida desde la fecha de elegibilidad, para Haití, los otros cuatro
países del FOE, los países de la Región 2 y el conjunto del BID. La curva muestra
que la puesta en marcha de los proyectos ha estado a la par de la de los demás
países del FOE, quedando ligeramente rezagada hacia el final. Sin embargo, en
comparación con la curva de los países de la Región 2 o del conjunto del Banco,
los desembolsos de Haití han marchado bien. Esto indica que las circunstancias
difíciles en las que el Banco ha tenido que operar en Haití no han obstaculizado la
capacidad de desembolso, en comparación con otros países. No obstante, dadas
las acuciantes necesidades de Haití, es necesario incrementar la eficiencia en la
ejecución.
Diagrama 3.2: Curva histórica de eficiencia en la ejecución, nuevos proyectos
40%
Disbursements
Current Approved
Amount
Desembolsos
/ /
Cuantía
aprobada
actual
3.9
2003-2005
35%
30%
FOE FSO
25%
Haiti
Haití
20%
RE2
15%
10%
IDB
BID
5%
0%
0.00%
5.00%
10.00%
15.00%
20.00%
25.00%
Elapsed Time/ /Original
Time
Plazo transcurrido
plazo original
24
30.00%
35.00%
40.00%
3.10
La curva de eficiencia en la ejecución supone como punto de referencia un patrón
de desembolsos lineal, que se complementa con las proyecciones efectivas
elaboradas en el país. Para ello se utilizaron las proyecciones de la Representación
en Haití y los desembolsos efectivos del primer semestre de 2006.
Diagrama 3.3: Desembolsos efectivos/proyectados, por proyecto, primer semestre de 2006
Caminos
1 00%
Gestion Ambiental
Infra. Transp.
Reh. Ec. Infr.
Gobern. Eco.
50%
PBL
Artibonite
0%
Alerta Temprana
Ennery-Quinte
Saluds
Agua
Cap Voc
Rehab. Urbana
Educ
12 7% FAES
3.11
El diagrama 3.3 muestra que, en términos globales, los desembolsos en el 2006
representaron el 56% de las proyecciones iniciales de la Representación, de lo
cual se desprende que apremia superar el desafío de aumentar la eficiencia de los
desembolsos en Haití, y/o que las proyecciones fueron muy optimistas. En
cualquier caso estas cifras se corrigen continuamente a medida que se ajustan las
proyecciones debido a un contexto cambiante, por lo que su único objeto es
ilustrar el desafío de los desembolsos en Haití.
3.12
En Haití el Banco ha tomado varias medidas administrativas específicas para
facilitar la ejecución de proyectos, que históricamente ha constituido un desafío
importante. Entre esas medidas figuran un anexo ad-hoc para las adquisiciones,
medidas especiales que se aplican únicamente a los proyectos en Haití, y la
delegación de funciones en el Representante del Banco en dicho país:
3.13
Anexo ad-hoc66: El anexo ad-hoc se introdujo en julio de 2004 para reglamentar
las contrataciones de obras, la adquisición de bienes y la contratación de servicios
de consultoría para los ocho proyectos activos en Haití en ese momento. Se
trataba de simplificar y de adaptarse a la realidad de Haití. Por ejemplo, no es
necesario que las empresas estén precalificadas para intervenir en licitaciones.
Además, se flexibilizaron los criterios de elegibilidad (por ejemplo, las empresas
tienen que presentar un solo estado financiero auditado en vez de tres, lo que es
razonable dadas las complejas circunstancias que imperaban en el período 20032004). Se aplicó un anexo ad-hoc similar a los préstamos de 2005 y, en enero de
2006, el uso de ese tipo de anexo se prorrogó dieciocho meses.
3.14
Medidas especiales para fortalecer la ejecución de las actividades del
Banco67. Quizás los ejemplos más concretos de la flexibilidad y adaptabilidad del
25
Banco en su colaboración con Haití en los dos últimos años fueron, además del
anexo ad-hoc, las medidas especiales aprobadas por el Directorio Ejecutivo junto
con la Estrategia de Transición en marzo de 2005.
3.15
Las cuatro medidas indicadas en el Cuadro 3.3 tenían por objeto mejorar la
ejecución de la cartera y fueron el resultado de la invitación del Directorio
Ejecutivo a “pensar con originalidad”. Las dos primeras medidas tenían por objeto
evitar demoras al principio de un proyecto, flexibilizando los requisitos impuestos
por el Banco sin sacrificar su fin último. La tercera medida se tomó debido a la
escasez de recursos a que hace frente el Gobierno de Haití. Por último, la cuarta
medida permite al Banco solventar los gastos necesarios para asegurar una rápida
ejecución de los proyectos. Las últimas dos medidas están basadas en decisiones
de la Asamblea de Gobernadores y el Directorio Ejecutivo del Banco, que
eliminaron la matriz de financiamiento y ampliaron los criterios de elegibilidad.68
3.16
Fue posible obtener información precisa de la Representación en Haití respecto de
la oportunidad en que se usaron esas medidas, pero no sobre indicadores precisos
de su repercusión en la ejecución de los proyectos. Algunos especialistas de
programas de la Representación en Haití informan de que las medidas han sido
útiles y citan ejemplos concretos. Sin embargo, todavía no se ha interiorizado la
idea de que todos los gastos son elegibles, ni entre el personal del Banco ni entre
las unidades ejecutoras.
Cuadro 3.3: Medidas especiales para fortalecer la ejecución de las actividades del Banco
Observaciones de los especialistas de
Efecto previsto / Indicadores
Medida
la Representación en Haití
Simplificación de los
requisitos para la
El tiempo que toma realizar el reporte
Simplificar los procedimientos
preparación del
inicial ha disminuido; para el préstamo
iniciales para poner en marcha
informe inicial
1627 tomó aproximadamente 6
los proyectos. / Plazo necesario
requerido por las
semanas, pero sin dedicarse
para cumplir los requisitos
normas generales del
exclusivamente al reporte
contrato de préstamo
(artículo 4.01)
Prórroga del plazo para
Simplificar los procedimientos
la selección de un
iniciales para poner en marcha
gabinete de auditoría a
Se utilizó para los préstamos 1627,
los proyectos / Número de
fin de que la condición
1632 y 1638
proyectos que seleccionan un
se cumpla dentro de los
gabinete de auditoría en el
seis meses de la fecha
plazo establecido
de efectividad
Ampliar los gastos
elegibles financiados
con recursos de los
Esta medida ha sido muy usada,
Mejorar la ejecución /
préstamos del Banco
especialmente cuando falta el aporte
Proporción de gastos que no
para incluir todos los
local, en los préstamos de educación
eran elegibles antes de su
gastos necesarios a fin
básica (1016), salud (1009) y los
aprobación / Ejemplos de
de asegurar la rápida
préstamos de infraestructura (991 y
estrangulamientos resueltos
ejecución de los
1493)
gracias a la medida
proyectos, tales como
impuestos y gastos
corrientes
26
Eliminar el requisito de
financiamiento de
contrapartida local,
dados los fuertes
condicionamientos en
la disponibilidad de
recursos locales.
3.17
Evitar demoras por falta de
fondos de contrapartida /
Demoras en los proyectos con
contrapartes
Sí, en los prestamos 1016 y 1009 hubo
problemas con la contraparte local que
al final cubrió el Banco; igual con el
991. Ha contribuido al arranque de los
préstamos aprobados en 2005.
Las medidas especiales se aprobaron junto con la delegación de responsabilidades
adicionales en el Representante; dichas medidas se mencionan, junto con el
número de veces en que cada una de ellas ha sido utilizada, en el Cuadro 3.469.
Cuadro 3.4: Delegación de responsabilidades en la Representación
Nº de veces que ha
Responsabilidad delegada en el
Préstamos
sido usada
Representante
Aumento de los fondos rotatorios a 10%
1009/SF-HA, 1016/SF-HA,
4
proyecto por proyecto
1490/SF-HA, 991/SF-HA
Solución de temas adicionales y
1627/SF-HA, 1638/SF-HA,
autorización de dispensas en asuntos
1646/SF-HA, 1639/SF-HA,
5
relativos a las adquisiciones
1010/SF-HA
983/SF-HA, 1490/SF-HA,
Transferencia entre categorías del
7
991/SF-HA (dos veces c/u),
presupuesto hasta 60%
1016/SF-HA
Simplificación del proceso para
1627/SF-HA, 1638/SF-HA,
seleccionar el gabinete de contadores
4
públicos independientes para realizar la
1632/SF-HA, 1646/SF-HA
auditoria del proyecto
Modificación de las cláusulas
983/SF-HA (dos veces),
contractuales, a condición de que no
3
1009/SF-HA
afecten los objetivos del proyecto
Firma de contratos enmendados para dar
efecto a los cambios descritos
2
1638/SF-HA, 1493/SF-HA
anteriormente
TOTAL
25
3.18
Es difícil cuantificar las repercusiones de la delegación de responsabilidades y de
las medidas especiales. OVE se reunió con todas las unidades ejecutoras, que en
su mayoría coincidieron en reconocer que, desde principios o mediados de 2005,
el Banco ha sido más ágil y receptivo a sus necesidades en cuanto al
cumplimiento de los procedimientos de la institución. El Ministro de Economía y
Finanzas mencionó una notable mejora en la ejecución, al igual que la mayoría de
los coordinadores de programas, que observaron que las dificultades en la
ejecución no se debían a los procedimientos del BID70.
3.19
En materia de supervisión, desde la reanudación de la asistencia hubo una mejora
notable con respecto al nivel de confianza sobre la forma en que se utilizan los
recursos. En consecuencia, si bien en 1997 y 1998 los desembolsos de
aproximadamente US$60 millones estuvieron calificados en su totalidad, entre
2002 y 2005 sólo US$3 millones de los US$63 millones desembolsados
estuvieron calificados.
27
3.20
En efecto, las conclusiones de OVE sugieren que la Representación en Haití está
realizando un esfuerzo importante para ayudar a los organismos ejecutores a
observar los procedimientos del Banco71. No obstante, una consecuencia de que
todos los gastos necesarios sean elegibles y de que no haya financiamiento de
contrapartida local en los proyectos de Haití es que el BID, además de asumir la
responsabilidad por el uso apropiado de sus recursos desde un punto de vista
fiduciario, vea también aumentada su responsabilidad respecto de la ejecución
global de los proyectos y de la consecución de los objetivos de desarrollo.
3.21
Un tema identificado como crucial por las autoridades Haitianas y corroborado
por el personal del Banco es la falta de capacidad de ejecución de las firmas que
operan actualmente en Haití. El gobierno ha identificado varios obstáculos
fundamentales: la baja capacidad de las firmas locales que puede afectar la
calidad de los trabajos, y que por tanto requieren del apoyo del Estado Haitiano y
de la comunidad internacional; la falta de interés de empresas extranjeras por
participar en los las licitaciones internacionales actuales; la ponderación negativa
del riesgo país en los mercados internacionales –que es difícil de cambiar en el
corto plazo; y las dificultades en usar los instrumentos tradicionales de control de
riesgos en el contexto Haitiano.72
3.22
El Banco ha identificado también varios factores que inhiben el incremento de los
desembolsos, en general en sintonía con los hallazgos del gobierno: baja
capacidad institucional para la implementación de proyectos, limitada y saturada
capacidad de las firmas locales; y falta de interés de empresas extranjeras por
participar. Actualmente hay un esfuerzo para atender estos problemas,73 que
requiere ser evaluado continuamente y nuevos mecanismos deben ser explorados
de manera creativa para poder construir un mercado atractivo para las empresas
extranjeras.
C.
Evaluación de la Ejecución del Programa del Banco en Haití
3.23
Tras el nivel récord de aprobaciones registrado en 2005, el desafío para el Banco
y para Haití radica en lograr un nivel también récord de desembolsos y, lo que es
más importante, lograr un nivel récord de aportes de desarrollo positivos. Para
ello, OVE considera que, dentro de la tendencia general del Banco de fortalecer
las Representaciones y realizar su cometido con un enfoque centrado y basado en
el país, vale la pena reconsiderar varios aspectos de la función de la
Representación en Haití.
3.24
La Representación del Banco en Haití ha realizado su gestión en circunstancias
difíciles, y la continuidad de su labor es por sí sola un logro positivo. Ha
desplegado esfuerzos importantes para acompañar a los organismos ejecutores en
la implementación de los proyectos conforme a los procedimientos prescritos por
el Banco. Entre mediados de 2003 y 2005, la cartera en Haití aumentó de
prácticamente cero a más de US$500 millones. Este éxito supone un desafío muy
importante para la Representación en Haití.
28
3.25
La función tradicional de las Representaciones del BID ha sido supervisar la
ejecución de las operaciones, lo cual añade valor al país porque reduce los riesgos
fiduciarios y de ejecución y protege los recursos del BID. Se trata de una tarea
fundamental que debe fortalecerse. No obstante, la mejor forma de contribuir al
desarrollo de Haití es ser ambiciosos y crear una protección más amplia, en torno
a partidas presupuestarias o sectores globales y no sólo alrededor de los recursos
del BID.
3.26
Además, a medida que el BID aplique un enfoque centrado y basado en el país, la
Representación tiene que abordar nuevas tareas, como “El fomento proactivo de
la gestión por resultados en el diálogo estratégico permanente del Banco con los
países y el fortalecimiento del marco de resultados que se utiliza para evaluar el
desempeño a nivel de país, sector y proyecto (…) debido a los cambios en la
forma en que el Banco trabaja con los prestatarios como consecuencia de la
evolución de sus necesidades, ha resultado imprescindible cambiar el modo en
que operan las Representaciones. Por ejemplo, debido al mayor énfasis en el
enfoque de país y los sistemas de país implícitos en la adopción del Nuevo Marco
de Financiamiento del Banco, las Representaciones deben agilizar sus
procedimientos internos a fin de prestar más atención a la gestión de riesgos y el
desarrollo de la capacidad del país”74. Estas circunstancias también plantean
enormes desafíos para la Representación en Haití, que tiene que reorganizarse a
fin de poder responder a ellos.
3.27
Es necesario que la Representación en Haití tome otras medidas para consolidar lo
que se ha hecho, alcanzar el objetivo de acelerar la ejecución de proyectos y,
además, desempeñar la nueva función que le impone el nuevo enfoque de país
adoptado por el Banco. La meta de la Representación en Haití no es únicamente
asegurar que se sigan los procedimientos del Banco, sino también que los
proyectos se ejecuten en forma oportuna y, lo que es más importante, que se
alcancen los objetivos de desarrollo. La Representación en Haití tiene que ser más
proactiva en la ejecución de los proyectos. Dada la actual cartera de operaciones,
bien puede ser necesario que los especialistas de la Representación colaboren
directamente con la unidad ejecutora, a fin de brindar apoyo técnico en todos los
aspectos de la ejecución de proyectos75.
3.28
La Representación en Haití tiene que fortalecer su capacidad analítica. Además de
su función de asesoría técnica en el ámbito de proyectos, es necesario que esté
equipada para brindar asesoría en materia de políticas en el ámbito estratégico
cuando lo soliciten las autoridades haitianas, con la mira de “particip[ar] más en
el diálogo sobre la programación, la preparación de proyectos y la solución de
problemas de fondo en la ejecución de proyectos”76. La necesidad de fortalecer
esta área se pone en evidencia en la ausencia del personal de la Representación en
las conversaciones sobre el Marco de Cooperación Interino, en las que se realizó
una importante programación estratégica. A ese fin, es preciso realizar una
evaluación cuidadosa del inventario y las necesidades de conocimientos
especializados y determinar el perfil de la Representación.
29
IV. ORIENTACIONES PARA REALIZAR LA EFECTIVIDAD DE LA EJECUCIÓN: LA
DECLARACIÓN DE PARÍS SOBRE LA EFICACIA DE LA AYUDA AL DESARROLLO
4.1
En el siguiente recuadro se presentan los indicadores de la Declaración de París,
adaptados al contexto haitiano, a los cuales se han adherido el Gobierno de Haití y
la comunidad internacional (véase el párr. 1.34). El ejercicio es útil para tener un
punto de referencia para futuras evaluaciones de la acción del Banco en Haití,
pues el BID ha asumido el compromiso de aplicar estos principios.
4.2
Los criterios reflejan el acervo de conocimientos respecto de la forma de llevar
adelante la ejecución en circunstancias difíciles como las imperantes en Haití y,
por lo tanto, son útiles para orientar la ejecución del programa del Banco en dicho
país.
4.3
En cuanto a la apropiación, la crisis política de 2001-2005 privó al Gobierno de
Haití de una estrategia de desarrollo operativa a mediano plazo. Hasta 2003, la
inestabilidad política imperante afectó el funcionamiento normal del gobierno
haitiano, y en 2004-2005 el gobierno provisional no tuvo ni plazo ni mandato para
adoptar una estrategia de esa índole. El Marco de Cooperación Interino fue un
intento por abordar temas apremiantes en el corto plazo, en el contexto de un
proceso de transición política encaminado a organizar nuevas elecciones: “… el
Marco de Cooperación Interino tiene por objeto enmarcar la asistencia externa
en función de una identificación conjunta y realista de las necesidades y
programas para el período de transición (2004-2006)… Más adelante, sin
embargo, el Marco de Cooperación Interino debe estimular una asociación más
amplia para la preparación de un documento de estrategia de lucha contra la
pobreza (DELP)”. En consecuencia, aunque sirvió de orientación para el período
de transición, el Marco de Cooperación Interino no fue una cabal estrategia de
desarrollo.
Apropiación
1. Haití ha adoptado una estrategia de desarrollo operativa (incluida una estrategia de
reducción de la pobreza) con prioridades estratégicas claras y vinculadas a un marco de
gastos a mediano plazo que se reflejan en presupuestos anuales.
Alineación
2. Sistemas nacionales fiables. Haití tiene un programa de reformas encaminado a que los
sistemas de adquisiciones y de gestión de las finanzas públicas se conformen a buenas
prácticas generalmente adoptadas.
3. Los flujos del BID están alineados con las prioridades nacionales, y los flujos remitidos al
gobierno se han de consignar en el presupuesto nacional de Haití.
4. Reforzar capacidades con apoyo coordinado. Porcentaje de ayuda de los donantes con
destino al fortalecimiento de la capacidad que se encauza por medio de programas
coordinados en consonancia con las estrategias de desarrollo nacional de Haití.
5. Utilización de los sistemas nacionales de gestión de las finanzas públicas y de
adquisiciones. El BID tiene que orientar las iniciativas conducentes a un programa de
reforma para lograr sistemas nacionales (véase el punto 2).
30
6. Reforzar la capacidad evitando estructuras de ejecución paralelas. Mismo mea culpa que
los donantes en el Marco de Cooperación Interino.
7. El apoyo presupuestario del BID es más previsible.
Armonización
9. Utilizar disposiciones o procedimientos comunes. El BID usa los instrumentos disponibles
para cofinanciar proyectos de inversión o armonizar el uso de diferentes fuentes de
financiamiento en el mismo sector.
10. El BID alienta los análisis comunes con otros donantes.
Gestión orientada a resultados
11. Marcos orientados a resultados. Haití ha adoptado un marco de evaluación del desempeño
transparente y susceptible de seguimiento para evaluar los avances en función de la
estrategia de desarrollo nacional y los programas sectoriales.
Mutua responsabilidad
12. Mutua responsabilidad. Haití y el BID realizan una evaluación mutua de los avances
registrados en el cumplimiento de los compromisos asumidos sobre efectividad de la ayuda.
Notas: El indicador Nº 8 se aplica a la ayuda bilateral y, por ende, queda excluido; el Nº 11 se aplica al país y, por lo
tanto, no es vinculante, pero se lo tiene en cuenta debido a la importancia que el BID le atribuye en todas sus
operaciones. El último indicador (Nº 12) es vinculante para el BID, pero no para Haití hasta que el país ratifique la
Declaración de París.
4.4
Con respecto a los años por venir, sin embargo, cabe decir que el nuevo gobierno
haitiano ha presentado una estrategia de desarrollo a largo plazo, con un horizonte
de 20 años, y ha tomado medidas concretas para asumir una función rectora en la
estrategia de desarrollo nacional. La cuestión relativa a las prioridades
estratégicas claras y vinculadas a un marco de gastos a mediano plazo que se
reflejan en presupuestos anuales es todavía un tema pendiente, en el cual el BID
podría brindar apoyo al Gobierno de Haití.
4.5
La alineación es el principio básico que debe regir la presencia del BID en el
futuro. En el contexto de un cabal sentido de identificación del gobierno con la
estrategia de desarrollo nacional de Haití (a la que el BID puede contribuir con
asistencia técnica), el Banco debería alinear su acción con las necesidades y
prioridades del país. Habida cuenta de que Haití no dispone todavía de unos
sistemas de adquisición y de gestión de las finanzas públicas enteramente
operacionales y fiables, la contribución básica del BID debería ser la de continuar
y ampliar su apoyo a la formulación y ejecución del programa de reforma con
miras a la implantación de esos sistemas (indicadores Nº 2 y 5). Implantados estos
sistemas, los recursos del BID se deberían encauzar cada vez más por conducto
del presupuesto nacional (indicador Nº 3) y limitarse el uso de las unidades
ejecutoras paralelas (indicador Nº 6)77. Por último, el apoyo presupuestario se
debería estructurar con miras a realzar su previsibilidad (indicador Nº 7).
4.6
En cuanto a la armonización, el punto de referencia básico para ambos
indicadores (Nº 9 y 10) se cifra en niveles bajos. El uso de arreglos y
procedimientos comunes no es la norma –con las notables excepciones del
cofinanciamiento por la Unión Europea del programa del BID de Capacitación
Vocacional, y el uso por el Banco Mundial de la misma unidad ejecutora que el
BID en el proyecto de infraestructura de transporte, y los pocos estudios
económicos y sectoriales hechos por el BID no se han realizado en colaboración
31
con otros donantes. Sin embargo, para alcanzar el objetivo de la armonización, el
BID está bien ubicado gracias al Nuevo Marco de Financiamiento. Se requieren al
respecto una dirección eficaz por parte del Gobierno de Haití y un acuerdo con los
donantes sobre las prioridades, los principios y los objetivos de una política
sectorial con un horizonte quinquenal. Este enfoque puede aplicarse en Haití,
donde podría ayudar a coordinar, armonizar y alinear a los donantes con las
prioridades fijadas por el Gobierno de Haití y, al propio tiempo, podría ayudar a
desarrollar y fortalecer los sistemas nacionales. El candidato obvio para nuevas
iniciativas de armonización es la infraestructura, sector en que el BID tiene siete
proyectos conexos y es el donante más importante. También debe explorarse esta
opción en el sector de la agricultura, pues el BID tiene tres proyectos en el sector,
en el que también están interesados muchos otros donantes. El objetivo último es
realzar la eficacia del financiamiento del Banco y fortalecer la capacidad
institucional de sectores clave del Gobierno de Haití, como el Ministerio de Obras
Públicas, Transporte y Comunicaciones y el Ministerio de Agricultura, Recursos
Naturales y Desarrollo Rural.
4.7
La gestión orientada a resultados (indicador Nº 11) es un principio básico para
el BID, y el Gobierno de Haití se ha comprometido a mejorar la transparencia y
eficiencia en el uso de los recursos públicos. En este aspecto el BID podría asumir
una función rectora para contribuir a fortalecer las capacidades de planificación
del Gobierno de Haití. Con ese fin se deberían aportar los recursos y la asistencia
técnica necesarios para ayudar a dicho gobierno a implantar un sistema de gestión
orientada a los resultados.
4.8
Aplicar los principios de la Declaración de París y tratar de lograr las metas de
ésta es un enfoque coherente para la acción del Banco en Haití. A todas luces, se
trata de un proceso complejo, escalonado e interdependiente, que requiere un
esfuerzo sostenido del Gobierno de Haití y del BID como condición necesaria
para lograr resultados. La coyuntura parece propicia, pues en Haití se ha
constituido un nuevo gobierno, fuerte y legítimo, y el BID está resuelto a mejorar
sus modalidades de acción en el país.
32
V.
RESULTADOS
5.1
A fin de evaluar los efectos directos del programa del BID en Haití durante este
complejo período nos guiamos —en la medida de lo posible— por los indicadores
establecidos por el Banco en sus documentos estratégicos.78 Se reconoce que el
particular clima político de estos últimos años y la difícil situación de seguridad
pueden haber tenido un efecto abrumador sobre estos indicadores. Sin embargo,
los indicadores se definieron en esas condiciones, y su seguimiento resulta un
ejercicio útil a la hora de evaluar el efecto de la acción del Banco en Haití.
5.2
La primera estrategia de reanudación de la asistencia del Banco incluyó dos
indicadores de efectos: una mejora modesta de la calidad de la reglamentación y
una pequeña disminución de la pobreza extrema. El diagrama 5.1 presenta el
índice de calidad de la regulación y los otros cinco aspectos que aparecen en los
indicadores de las investigaciones sobre gobernanabilidad del Banco Mundial.
Comparada con los demás indicadores, en los cuales se registró un deterioro, la
calidad de la acción de reglamentación se mantuvo prácticamente inalterada,
aunque a niveles muy bajos y la efectividad gubernamental aumentó ligeramente
entre 2000 y 2005. En general, los indicadores muestran que la gobernabilidad,
probablemente el desafío más grande para Haití, se deterioró entre 2000 y 2005.
Diagrama 5.1: Indicadores de gobernanabilidad para
Haití -2000 y 2005
Voz y rendición de cuentas
-0.5
Control de la corrupción
2000
-1.0
-1.5
Estabilidad política
2005
-2.0
Imperio de la ley
Efectividad gubernamental
Calidad de la regulación
5.3
En cuanto a la meta de lograr una ligera reducción de la pobreza extrema en 2004,
cabe decir que, pese a que no se dispone de mediciones directas de la pobreza, el
hecho de que durante ese año el PIB real se haya reducido en un 3,5% y que el
crecimiento demográfico estimado haya sido de 1,5% indica que presumiblemente
la pobreza no disminuyó. La estrategia no refleja una comprensión cabal de la
pobreza y de la distribución del ingreso en Haití; sin embargo, los datos de la
encuesta sobre las condiciones de vida en Haití 2001 sugieren que, dados la
distribución del ingreso y los elevados niveles de pobreza, la sensibilidad de la
pobreza a las variaciones del PIB es baja79 y que en 2005 el porcentaje de
población que vivía en situación de pobreza era similar al de 2001 (79% en 2004
frente a 76,8% en 2001).
33
5.4
La segunda estrategia incluyó una matriz de estrategia completa, con más de
40 indicadores. Estos indicadores corresponden a los utilizados en el ámbito de
proyecto, lo que sugiere que el valor de la estrategia no es mayor que la suma de
los proyectos. Si la programación se hubiera hecho con un enfoque estratégico,
algunos de los objetivos habrían sido el resultado de las sinergias y
complementariedades de algunos proyectos, cosa que no ocurre con la estrategia
de transición y que se debería mejorar en la próxima estrategia.
5.5
En el Cuadro 5.1 se presenta un resumen de los indicadores descritos en la
estrategia. Cabe destacar que la mayoría de los indicadores de productos y todos
los indicadores de efectos son cuantificables, es decir que, en principio, son
susceptibles de seguimiento. Asimismo, OVE consultó a la Administración en
cuanto a si la información estaba disponible o se la estaba recopilando y respecto
del estado de los indicadores. Para muchos de ellos la respuesta es positiva: por
ejemplo, respecto de la gobernanabilidad económica se dispone de información
acerca de 10 de los 11 indicadores, y se puede saber en qué estado se encuentra la
mayoría de ellos. Dado que la mayor parte del financiamiento en esta área
proviene de préstamos en apoyo de reformas de políticas, es la única área en la
que tiene sentido hacer un seguimiento de los indicadores. En otras áreas, tales
como infraestructura, agricultura, educación y pobreza urbana, sería demasiado
prematuro tratar de cuantificar los correspondientes efectos.
Cuadro 5.1: Indicadores en la estrategia de transición
En caso negativo, ¿se
¿Se dispone de
N° de
¿Cuantificables/
información o se la está han tomado medidas
bien definidos?
indicadores
para recopilarla?
recopilando?
Producto
16
12
6
4
Efecto
directo
23
23
10
13
5.6
Por lo general, los proyectos en Haití tienen indicadores bien definidos que, en
principio, podrían facilitar la evaluación de la mayoría de ellos. La cuestión clave,
en términos de medir el aporte de cada proyecto, es que los trabajos de
recopilación de datos deben tener continuidad, y se deben tomar medidas para
reunir la información (por lo general, a mitad de período o para las evaluaciones
finales). En la mayoría de los sectores se han reunido, o se están reuniendo, datos
de referencia básicos, y es importante que el Banco preste apoyo a las unidades
ejecutoras en esas actividades. En suma, el seguimiento estrecho de esta cuestión
es esencial para asegurar que se recopilen datos de referencia básicos y para que
en el futuro también se recopile la información necesaria a fin de medir los
correspondientes efectos.
5.7
Préstamos en apoyo de reformas de políticas. Aunque la mayor parte de la
cartera consiste en préstamos de inversión, los préstamos en apoyo de reformas de
políticas representan la mayor parte de los desembolsos. En vista del
condicionamiento de maximizar los flujos positivos recibidos por Haití, el Banco
debe evaluar cuál es la mejor manera de atender este requisito; el uso de los
34
préstamos en apoyo de reformas de políticas ha sido un elemento central para las
iniciativas de normalización y para mantener flujos netos positivos.
5.8
Los préstamos en apoyo de reformas de políticas se idearon para promover las
reformas de políticas y para financiar las balanzas de pagos de los países. En el
caso de Haití, la conclusión general de que “la reforma de políticas es un proceso
que puede separarse completamente de los préstamos en apoyo de reformas de
políticas” 80 se confirmó con el uso de un préstamo sectorial de inversión, en el
cual las condicionalidades de la primera etapa sirvieron para desembolsar un
primer tramo de monto suficiente para compensar la liquidación de los atrasos. La
reforma del sector financiero se llevó a cabo, en su mayor parte, sin el préstamo
sectorial de inversión.
5.9
La secuencia de préstamos en apoyo de reformas de políticas que vino a
continuación desempeñó un papel crucial como fuente de apoyo presupuestario
general que ayudó a colmar el déficit presupuestario del gobierno. Sin embargo, la
falta de un instrumento puro de apoyo presupuestario general puso de relieve la
necesidad de crear una serie de condicionalidades a fin de justificar el apoyo
presupuestario. Estas condicionalidades se han centrado en la reforma de las
finanzas públicas de Haití, proceso que se inició a finales de la década de los
noventa. Aunque la reforma ya se encontraba en curso de ejecución, según el
Ministerio de Economía y Finanzas el BID dio un gran impulso para reactivarla.
5.10
El primer préstamo de apoyo a las reformas de políticas en el sector público
(1492/SF-HA), que tuvo un desempeño inédito en cuanto a la eficiencia
financiera, se basó en la elaboración y aprobación de una ley de presupuesto
preparada con el apoyo de una operación de cooperación técnica francesa. El
segundo préstamo en apoyo de reformas de políticas (1644/SF-HA) ha sido
menos eficiente en cuanto al desembolso (el segundo tramo, proyectado para
finales de 2005, al 31 de mayo de 2006 todavía no se había hecho),
presumiblemente porque el proceso de reforma es una etapa más difícil que
abarca ejecución, reorganización y nuevas medidas.
5.11
En términos de resultados, entre los logros formales cabe mencionar la aprobación
de una nueva ley de presupuesto, la creación de una dependencia de lucha contra
la corrupción y los mejoras en los sistemas de contabilidad y adquisiciones
públicas.81 Un resultado muy publicitado es la reducción del uso de las cuentas
corrientes, a las que se recurre para efectuar gastos públicos soslayando los
procedimientos presupuestarios ordinarios. Aunque el uso de esas cuentas se
redujo de más de 60% en 2003 a menos de 10%, no se ve con claridad qué efectos
tuvo la reducción en términos de la calidad del gasto público. Este es un ejemplo
de lo que ocurre cuando se presta demasiada atención a los aspectos formales y no
a las cuestiones de fondo.
5.12
Haití seguirá necesitando apoyo presupuestario. Además, en una evaluación
reciente de la OCDE sobre la efectividad del apoyo presupuestario general de los
donantes (que abarca insumos financieros más condicionalidades, diálogo,
35
asistencia técnica, armonización y alineación) en siete países en desarrollo se
llega a la conclusión de que “… cuando el gobierno de un país en desarrollo tiene
la voluntad política de reducir la pobreza, el apoyo presupuestario puede ser un
medio eficaz para encauzar la ayuda de los donantes. En general, ha ayudado a
fortalecer la relación entre los donantes y los gobiernos de los países en
desarrollo y ha estimulado una mejor coordinación entre distintos donantes. Ha
ayudado a fortalecer los sistemas de planificación y presupuesto, tornándolos
más transparentes y, por ende, los ha sujetado a la disciplina de la rendición de
cuentas. También ha ayudado a priorizar las partidas de gastos focalizadas en
los pobres, tales como los gastos en salud y educación”82.
5.13
El BID debe continuar aportando recursos para apoyar el presupuesto de Haití, en
estrecha coordinación con otros donantes, en particular con el FMI. Dada la
fragilidad de las finanzas públicas haitianas, también es necesario impartir una
mayor previsibilidad a esos fondos. De igual forma, se debe fortalecer la
asistencia técnica para facilitar la reforma del sector público (incluidas las
cuestiones relativas al aumento de las rentas públicas).
36
VI. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
A.
Conclusiones
6.1
El período que se examina (2001-2006) arrancó con la difícil herencia
institucional que dejó el estancamiento político del país a partir de 1997. Ello tuvo
consecuencias importantes para las relaciones de Haití con la comunidad
internacional.
6.2
Un contexto político complicado, caracterizado por la falta de un consenso
elemental entre los agentes principales, la creciente polarización y la escalada de
la violencia desembocaron en el alejamiento del Presidente Aristide, que fue
seguido por un gobierno provisional que recibió asistencia de una misión de las
Naciones Unidas (MINUSTAH), un esfuerzo sin precedentes de la comunidad
internacional para respaldar el proceso de estabilización en Haití. En particular,
representa un esfuerzo concertado de un gran número de Estados americanos
(Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos,
Guatemala, Paraguay, Perú y Uruguay).
6.3
El complejo contexto institucional del país, conjugado con los formidables
desafíos de desarrollo, constituye un entorno difícil para la reducción de la
pobreza. Esto representa un desafío sin precedentes para el BID.
6.4
Aunque algunos donantes dejaron de colaborar con Haití cuando se agravó la
crisis política del país, el BID mantuvo una presencia activa y colaboró en forma
continua con las autoridades legítimas, con miras a regularizar las relaciones entre
el mismo y Haití y a crear una cartera considerable para el financiamiento de
proyectos de desarrollo mediante préstamos de inversión y el apoyo a la balanza
de pagos. De conformidad con las resoluciones de la OEA y como resultado de
una serie de actividades satisfactorias encaminadas a la reanudación de la
asistencia, el BID normalizó las relaciones con el país y tuvo una activa cartera de
préstamos por un valor superior a US$350 millones durante el gobierno del
Presidente Aristide.
6.5
El Directorio Ejecutivo del BID ha apoyado constantemente las iniciativas de la
Administración y ha aprobado medidas especiales para responder mejor a las
características peculiares del país, entre las cuales cabe mencionar la
simplificación de los procedimientos administrativos y la delegación de
responsabilidades en la Representación. Análogamente, la Representación del
Banco en Haití ha realizado su cometido en circunstancias difíciles y actualmente
gestiona una cartera con un saldo pendiente por desembolsar superior a US$400
millones.
6.6
El Banco formuló una estrategia de transición para la reanudación de la asistencia
al desarrollo para el período comprendido entre septiembre de 2003 y septiembre
de 2004, centrada en dos pilares estratégicos: gobernanabilidad y fortalecimiento
37
de las finanzas públicas, por un lado, y reactivación de la producción y los
servicios focalizados en los grupos más pobres, por el otro. Subrayó la
importancia de la coordinación de la ayuda y de las asociaciones con agentes
externos, que resultaron cruciales luego de la salida del Presidente Aristide y la
gran movilización de recursos por parte de la comunidad internacional. Bajo el
gobierno provisional, las autoridades haitianas —junto con los donantes—
prepararon el Marco de Cooperación Interino como estrategia de desarrollo a
corto y mediano plazo con la cual debían alinearse los donantes. El Banco se
encontraba en posición ventajosa merced a su estrategia de transición para la
reanudación de la asistencia al desarrollo, que tenía muchos elementos comunes
con el Marco de Cooperación Interino; seguidamente, el BID formuló una
estrategia de transición.
6.7
En términos de la calidad de la programación tanto a nivel de proyectos como a
nivel estratégico, de acuerdo con los criterios de evaluabilidad desarrollados por
OVE, los resultados son insatisfactorios. Las estrategias del Banco han carecido
de un diagnóstico apropiado, circunstancia que se reflejó también en los
documentos de proyecto. Además, no se ha hecho una gestión estratégica de la
cartera, como lo demuestra la falta de indicadores estratégicos.
6.8
En 2005 el número de aprobaciones del BID para Haití fue sin precedentes: ocho
préstamos por más de US$200 millones. Aunque esto refleja el éxito de la
estrategia de reanudación de la asistencia al desarrollo, plantea al mismo tiempo
un desafío muy grande en materia de ejecución. Disposiciones clave aprobadas
por los Gobernadores del Banco y por el Directorio sobre la dispensa del requisito
de la contraparte local y la ampliación de la elegibilidad de los gastos a fin de
abarcar todos los gastos necesarios para una rápida ejecución de los proyectos
fueron aplicadas en Haití para apoyar la implementación del programa.
6.9
En términos de los criterios de evaluación básicos de los programas de país, en el
presente informe se llega a la conclusión de que, en cuanto a la pertinencia, la
presencia del Banco en Haití ha sido pertinente, sobre todo teniendo en cuenta el
complejo contexto que caracterizó al período. Sin embargo, el programa no ha
tenido pertinencia en cuanto a brindar directrices de política útiles, basadas en
sólidos trabajos de análisis, que podrían haber ayudado al Gobierno de Haití a
priorizar sus escasos recursos y a embarcarse en un proceso de planificación a
mediano plazo. En cuanto a la coherencia, el programa resultó coherente, ya que
estaba bien articulado con los objetivos de reanudación de la asistencia y de
apoyo al Marco de Cooperación Interino, y a través de éste se pudo lograr la
coordinación básica de los donantes, aunque la armonización de los donantes
sigue siendo un tema pendiente. En un sentido más amplio, cabe decir que fueron
débiles tanto la definición de un foco programático como la integración de todos
los instrumentos del Banco en respaldo de los criterios de objetivos del programa.
A medida que el Banco avanza hacia una estrategia de país de carácter integral, es
esencial reforzar estos dos criterios: el Banco debe determinar, junto con el
Gobierno de Haití, las áreas de intervención pertinentes y se deben coordinar los
distintos instrumentos, aprovechando el Nuevo Marco de Financiamiento.
38
6.10
Es difícil medir la eficiencia del programa. Los préstamos en apoyo de reformas
de políticas han resultado relativamente eficientes en términos del apoyo a la
balanza de pagos y también han reactivado el apoyo a algunas reformas
importantes. Sin embargo, a fin de aumentar su eficacia, estas reformas todavía
deben evolucionar del cambio formal a la mejora sustantiva de la gestión de las
finanzas públicas.
6.11
En cuanto a los préstamos de inversión, la eficiencia de los desembolsos ha sido
aceptable en vista de las dificultades del contexto, y la transición de un nivel
récord de aprobaciones a un nivel récord de ejecución sigue representando un
enorme reto. En términos de la eficacia del programa de inversión, es demasiado
prematuro abrir juicio. Sin embargo, en la mayoría de los proyectos se está
recopilando la información necesaria para una evaluación sólida y la
Representación en Haití debería apoyar esas iniciativas.
6.12
La Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo contiene
referencias útiles que deberían orientar al BID en su programa en Haití en lo que
hace a las dimensiones de apropiación, alineación, armonización, gestión
orientada a resultados y mutua responsabilidad. Aunque por lo general estos
criterios no se aplicaron entre 2000 y 2005, la reciente aprobación de la
declaración por parte del Gobierno de Haití y la comunidad internacional presenta
una oportunidad singular para realzar la eficacia de la ayuda en dicho país.
B.
Recomendaciones
6.13
Una de las consecuencias de la situación fiscal del país es que todos los proyectos
—independientemente de su fuente de financiamiento— deben evaluar
cuidadosamente su impacto fiscal en el futuro. En este aspecto la Administración
del Banco debería realizar una evaluación integral de las perspectivas financieras
de Haití a largo plazo, incluidas diferentes hipótesis de creación de un espacio
fiscal en el futuro, que incluya los gastos mínimos y necesarios (incluidos los
gastos recurrentes a largo plazo) y las proyecciones de los ingresos fiscales en
diversas hipótesis de crecimiento del PIB y presión fiscal efectiva. En relación
con la próxima estrategia de país y para todos los proyectos futuros, el Banco ha
de realizar un análisis a fondo de las necesidades fiscales para su sostenibilidad,
tratando de imponer una carga mínima al tesoro.
6.14
Para la próxima estrategia, el Banco debe colaborar estrechamente con el nuevo
gobierno para determinar en qué sectores estratégicos ha de concentrarse, en
función de una apropiación integral por el gobierno de su estrategia de desarrollo.
En ese sentido, el punto de partida —tanto a nivel programático como de
proyectos— es una sólida labor de análisis, con miras a asignar los recursos
escasos adonde puedan ser más útiles. Se requiere una profunda labor para
generar un acervo de conocimientos pertinente y sólido que abarque diversos
temas relacionados con los desafíos que se le plantean a Haití en materia de
desarrollo. Además se debe equipar a la Representación en Haití para que pueda
actuar como asesora estratégica del gobierno en materia de políticas.
39
6.15
El Banco debe apoyar el fortalecimiento del parlamento haitiano, institución
esencial para el proceso político que debe consolidarse. Los nuevos proyectos
deben ser ratificados por el parlamento y la historia reciente demuestra la
importancia de colaborar con éste desde las etapas iniciales de definición de los
programas. Se debe brindar un respaldo suficiente en todas las dimensiones
pertinentes —incluidas la asistencia técnica y la infraestructura— para contribuir
al funcionamiento del poder legislativo.
6.16
El Banco debe adoptar medidas resueltas, en consonancia con su nuevo enfoque
basado en el país, y ceñirse a los principios rectores de la Declaración de París
sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo en la ejecución de su programa. En
cuanto a los indicadores de eficacia de la ayuda, la nueva estrategia de país debe
contener líneas de base explícitas, así como indicadores, metas y medidas
detalladas para su cumplimiento. Se deben utilizar de manera creativa los
instrumentos contenidos en el Nuevo Marco de Financiamiento, a fin de lograr
que los flujos sean más previsibles y de aumentar la eficiencia de la ejecución.
6.17
El Banco debe explorar mecanismos innovadores para fortalecer la capacidad de
las firmas locales y atraer a empresas extranjeras para incrementar la eficiencia y
eficacia de los proyectos en Haití. Mecanismos alternativos para el manejo de
riesgos deben ser desarrollados para proveer de incentivos razonables para la
inversión extranjera en Haití. Donde sea factible, nuevos esquemas de
adquisiciones deben ser desarrollados para hacer más atractiva la participación de
empresas extranjeras.
6.18
El Banco tiene que redoblar sus esfuerzos para apoyar al Gobierno de Haití a
establecer sistemas fiables de adquisiciones y de gestión de las finanzas públicas.
Aunque este ha sido el propósito de las condicionalidades acordadas en torno a
los préstamos en apoyo de reformas de políticas, se requerirá un esfuerzo
sostenido para lograrlo. A tenor de las lecciones aprendidas por los donantes
enunciadas en el Marco de Cooperación Interino y de las directrices sobre la
eficacia de la ayuda, el BID debe apoyar el desarrollo y propiciar el uso de esos
sistemas a fin de consolidarlos (en particular, en los sectores en que interviene).
6.19
Dado que el nuevo gobierno haitiano ha declarado la importancia del sector
privado como motor de un crecimiento económico sostenido, y los bajos niveles
de apoyo ha este sector por parte del BID, el Banco debe explorar distintos
canales de colaboración (PRI, FOMIN, CII) para trabajar con el sector privado y
fomentar la participación de la diáspora haitiana en el proceso de crecimiento
económico. El Gobierno de Haití se ha fijado la prioridad de atraer inversiones
extranjeras de haitianos expatriados, y el Banco debe prestarle su respaldo donde
sea posible.
40
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.
LISTA DE ENTREVISTAS
Gobierno de Haití
Ministerio de Economía y Finanzas (Gobierno Provisional)
Sr. Henri Bazin, Ministro
Sr. Gabriel Verret, Asesor del Ministro
Sr. Roland Baudin, Director General
Sr. Pierre Herold Etienne, Director del Tesoro
Sr. Alfred Métellus, Director de Estudios Económicos
Banco de la República de Haití
Rémy Montas, Miembro del Consejo de Administración
Fritz Duroseau, Director de Asuntos Internacionales
Delinois Ducasse, Director Adjunto para la Deuda Externa
Unidades ejecutoras
Yves Clement Jumelle, Coordinador, 1632/SF-HA
Franz Verella, Coordinador,
Sector privado en Haití
Carl Braun, Unibank
Gladys Coupet, Citibank
Lionel Delatour, CLED
Pierre-Marie Boisson, Sogebank
Donantes internacionales
Magalie Boyer, UAPC-AMOCCI
Lesly Dumont, UAPC-AMOCCI
Banco Mundial
AID de los Estados Unidos
PNUD
Comisión Europea
Mounir Rached, Representante Residente del FMI, octubre de 2002 a octubre de 2005
Ugo Fazzoni, Representante Residente del FMI (actual)
BID
Helge Semb
Barbara Szaszkiewicz
Ennio Rodríguez
Peter Sollis
Héctor Salazar
Naslund-Hadley, Emma Ingrid
Marie Gaarder
Martha Preece
John Horton
Agustín Aguerre
Susana Sijta Rubio
Robert Kaplan
Jorge Sapoznikow
Leonel Nicol
Emilio Cueto
Ericq Pierre (Asesor Principal)
Anna Cecilia McInnis
Nombre
Adam, Harry
Título
Director General
Antoine, Jaques A.
Coordinador
Baptiste, Joseph
Coordinador Nacional Adjunto
Barratt, Christian
Jefe
Baudin, Ronald
Boisson, Pierre-Marie
Brisson Lamaute, Nathalie
Director General
Presidente del Consejo de
Administración
Presidente del Consejo de
Administración
Consultora
Coupet, Gladys M.
Currelly, John
Directora
Representante Residente
David, Odnell
Director General Adjunto
Defay, Gérard Hénoc
Director
Delatour, Lionel
Secretario General
Dumont, Lesly
Duroseau, Fritz
Fasano, Ugo
Francois, Ducarmel
Consultor (adscrito al MPCE)
Director
Representante Residente
Director de Proyectos Sociales
Gabaud, Pierre Marcel
Director de Operaciones
Gbetibouo, Mathurin
Guindo, Adam
Hériveaux, Hughes
Gerente de País
Coordinador Residente del Sistema
de las Naciones Unidas
Director, Seguimiento y Evaluación
Jean, Garry
Coordinador de Unidades Técnicas
Keko, Fatima
Asesora Técnica, CCI
Longo, Salvatore
Asesor en Infraestructuras
Braun, F. Carl
Organismo
Fondo de Asistencia Económica y
Social
Unidad Técnica de Ejecución, Programa
de Rehabilitación Urbana
Unidad de Reforma del Sector de Agua
Potable y Saneamiento
Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID)
Ministerio de Economía y Finanzas
SOGESOL
UNIBANK
Doctora en Ciencias Económicas
Universidad París X-Nanterre
Citibank, N.A., Sucursal Haití
Fundación Panamericana para el
Desarrollo
Fondo de Asistencia Económica y
Social
Proyecto de Intensificación de los
Cultivos Comestibles, Etapa 2
Centro para la Libre Empresa y la
Democracia
UAPC/AMOCCI
Banco de la República de Haití
Fondo Monetario Internacional
Fondo de Asistencia Económica y
Social
Ministerio de Educación Nacional, de la
Juventud y del Deporte (MENJD)
Banco Mundial
Naciones Unidas
Fondo de Asistencia Económica y
Social
Ministerio de Obras Públicas,
Transporte y Comunicaciones
Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo
Unión Europea
Nombre
Martin, Marc-Eddy
Título
Agrónomo Principal
Mathieu, Philippe
Ministro
Matthieussent, Sarah
Médard, Alex
Metellus, Alfred Fils
Michel, Guypsy
Montas, Rémy
Pierre, Roland
Consultora
Director de Iniciativas Económicas
Director de Estudios Económicos
Director
Miembro del Consejo de
Administración
Ministro
Tambi Kaboré, François
Representante Residente Adjunto
Verella, Frantz
Vilfranche, Yves
Director Ejecutivo
Jefe de Servicio
Vincent, Vanette
Consejero
Organismo
Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID)
Ministerio de Agricultura, Recursos
Naturales y Desarrollo Rural
BID
Ministerio de Economía y Finanzas
CECI
Banco de la República de Haití
Ministerio de Planificación y
Cooperación Externa
Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo
Unidad Técnica de Ejecución
Instituto Nacional de Formación
Profesional
Ministerio de Economía y Finanzas
NOTAS
1
2
Aunque ello podría dar lugar a que el informe haga demasiado hincapié en el Banco, tendrá que ser así habida
cuenta del propósito del documento: informar al Directorio Ejecutivo del BID. OVE no está en condiciones de
emitir opinión acerca de cuál debería ser la estrategia de desarrollo de Haití; señala, en cambio, los aspectos de la
acción del Banco que se podrían mejorar y que tal vez le permitirían ayudar a dar cumplimiento a la estrategia que
decidan aplicar las nuevas autoridades haitianas. De la misma manera, en este informe se hace referencia a varios
trabajos anteriores que realizó OVE en los que se evalúan las estrategias, los instrumentos y los proyectos del
Banco; ello indica que OVE es coherente en su perspectiva y, a su vez, surge de la labor complementaria que se
llevó a cabo con el mismo propósito último, es decir, informar al Directorio Ejecutivo de los efectos que tienen las
medidas del Banco y formular recomendaciones para mejorar esos resultados.
En uno de los anexos figura una lista de los entrevistados.
3
Para una descripción de este proceso, véanse Fatton (2002) y Dailey (2003).
4
Aunque la OEA resolvió que el Presidente Aristide era el presidente legítimo e instó a un consenso, algunos grupos
haitianos decidieron sabotear al gobierno y éste, por su parte, movilizó grupos armados irregulares para luchar
contra la oposición.
5
Esta
descripción
de
los
acontecimientos
se
ha
tomado
de
http://www.un.org/Depts/dpko/missions/minustah/background.html, el sitio virtual oficial de la Misión de
Estabilización de las Naciones Unidas en Haití.
6
El Marco Interino de Cooperación se analiza y estudia con más detalle en el resto del documento. Lo que aquí
interesa es ubicarlo cronológicamente entre los sucesos recientes, a fin de ponerlo el contexto que corresponde.
7
Nota: Las variables del diagrama se han normalizado (valor menos la media dividido por la desviación típica). Los
interesados pueden solicitar información sobre las definiciones detalladas y las fuentes que se emplearon para las
variables utilizadas.
8
“¿No es hora de que se analice seriamente la inclusión de Haití en la Iniciativa para los PPME, aun cuando una
deuda externa inferior a los US$2.000 millones no parezca suficientemente elevada en comparación con la de
otros países elegibles de la región? (…) parece paradójico que, en esta institución, cuatro de los cinco países
miembros más pobres se estén beneficiando de la iniciativa y que se haya excluido al quinto, que es el más pobre
de los pobres del BID”, Anthony Desources, Nueva Orleans, 28/03/2000, documento AB-2055. “Debo confesar
que al gobierno no le resulta fácil convencer a los pobres de Haití de que nuestro país no puede esperar que la
Iniciativa para los PPME reduzca la deuda nacional porque ésta no es lo suficientemente elevada”, Marc L.
Bazin, Santiago, 20/03/2001, documento AB-2119. “De todos modos, es preciso que insistamos ante nuestros
interlocutores, y más especialmente ante el BID, para que examinen la posibilidad de ayudar a nuestro país a
reducir, e incluso eliminar, la carga de su deuda. (…) esos recursos podrían contribuir en gran medida a reducir
la pobreza extrema”, Henri Bazin, Okinawa, 4/11/05.
9
“… la delegación haitiana está naturalmente dispuesta a aceptar de la mejor manera posible toda iniciativa que el
Banco pueda adoptar a estos efectos. Estoy consciente de que las deliberaciones han abordado también la
necesidad de otorgar prioritariamente donaciones a mi país y apreciamos mucho esta intención. Pero el monto de
las donaciones que parece haberse propuesto nos parece sumamente exiguo y sobre todo poco acorde con
nuestras necesidades más urgentes. Por otra parte, no quisiéramos que la concesión de donaciones vaya asociada
a una obligación de canalizar esos recursos al nivel de las organizaciones no gubernamentales. Finalmente,
resulta imperativo encontrar una fórmula que no prive a Haití de su derecho fundamental de obtener préstamos de
esta institución, que consideramos como propia”, Henri Bazin, Belo Horizonte, 4/4/06.
10
Ver el reporte del FMI, “Heavily Indebted Poor Countries (HIPC) Initiative—List of Ring-Fenced Countries that
Meet
the
Income
and
Indebtedness
Criteria
at
end-2004”
report,
April
2006,
http://www.imf.org/external/pp/longres.aspx?id=542
11
Para mayores detalles, véase “Haiti: Enhanced Initiative for Heavily Indebted Poor Countries –Preliminary
Document” at http://www.imf.org/external/pubs/ft/scr/2006/cr06338.pdf
12 En especial, las entrevistas con Pierre-Marie Boisson, Lionel Delatour, Carl Braun, Gladdys Coupet y Gérard
Latortue.
13
En especial, véanse Lundahl (2004), CEPAL (2004) y Banco Mundial (2006b).
14
Weinstein y Segal (1990) presentan un análisis de las perspectivas de la economía haitiana en 1990.
15
Véanse, por ejemplo, los resultados de una reunión cofinanciada por la ACDI, el BID y el Diálogo Interamericano
celebrada en Ottawa, en 2004, www.focal.ca/pdf/haiti_dialogue.pdf.
16
Véase el informe resumido del Marco Interino de Cooperación, párr.15 del resumen ejecutivo.
17
Como se señala en el documento del préstamo HA0087, de acuerdo con la información de la evaluación de
necesidades para el Marco Interino de Cooperación, la infraestructura de transporte de Haití es extremadamente
deficiente y constituye un obstáculo importante para cualquier perspectiva de crecimiento. La red vial es pequeña
(3.400 km en 2004, 628 km pavimentados), se está reduciendo (en 1991 tenía 4.545 km) y apenas el 20% se
encuentra en condiciones aceptables (en 1991 el porcentaje era de 34%). El sistema de aeropuertos también se
halla en condiciones deficientes y, lo que es más importante, el sistema portuario requiere inversiones urgentes
para aumentar la capacidad de manejo del comercio de mercaderías, así como para comunicar a las distintas zonas
del país y reprimir el comercio ilícito, problema clave con enormes consecuencias fiscales para el Estado haitiano.
18
El coeficiente de Gini muestra una mayor desigualdad en Haití que en el resto de los países más pobres de la
región: Honduras, 0,43; Bolivia, 0,44; Nicaragua, 0,55.El promedio de América Latina y el Caribe es 0,57.
19
Proyecciones prudentes señalan que en 2005 la pobreza aumentó, afectando a 6.276.678 personas, 52.084 más que
en 2001 (las cifras para la pobreza extrema ascienden a 4.594.830 y 67.406).
20
La tasa media de mortalidad de lactantes en África subsahariana es de 105 y en los países de bajos ingresos, de 80.
21
Las tasas de fecundidad de Honduras, Nicaragua y Guyana son respectivamente de 3,7, 3,2 y 2,3. En África
subsahariana es de 5,5, es decir, más elevada que el promedio de los países de bajos ingresos (3,9).
22
Se puede consultar en http://www.unicef.org/childalert/haiti/
23
El antiguo problema de la deforestación no se ha atenuado. En 1492, el 60% de la tierra estaba cubierto de bosques;
se calcula que hoy esa cifra es de apenas 1% o 2%. Se ha calculado que la superficie cultivable fértil ascendía a
540.000 ha en 1938, 370.000 ha en 1954, 226.000 en 1970 y sólo 205.000 ha en 1985 (Lundahl, 2001). Según
estimaciones recientes, si se mide la tasa total de conversión del hábitat (definida como cambio de la superficie de
bosques más cambio de la superficie de tierras arboladas menos expansión neta de la superficie cultivada) en 19902005, Haití ha perdido el 22,1% de su hábitat de bosques y tierras arboladas
(http://rainforests.mongabay.com/deforestation/2000/Haiti.htm#14).
24
Este proceso se explica en Lundahl (2001), sección III.
25
Véanse Lundahl (2001) y también Haiti: The Eroding Nation en http://www.sun-sentinel.com/haiti.
26
Haití es un país caribeño montañoso con una superficie inferior a 2,8 millones de ha. Casi dos tercios del campo
tienen una pendiente que supera el 20%, y dos quintos del terreno se encuentran a más de 400 m sobre el nivel del
mar, lo que hace que el suelo sea especialmente susceptible a la erosión causada por las lluvias torrenciales que
asolan al país de junio a octubre. Esta topografía no sólo limita el cultivo agrícola, sino que también
compartimentaliza al país en términos geográficos. En 1995, se calculaba que el 60% del territorio corría un riesgo
de erosión entre moderado y elevado. Véase Howard (1999).
27
Para una distinción entre fenómenos naturales, desastres naturales y la exposición relativa en todos los países y
regiones, véanse Bilsborrow (1992), Charveriat (2000), Crowards (2000) y CEPAL (2000).
28
Véanse Homer-Dixton (1994) y Howard (1999), para una investigación en las que se relacionan las carencias
ambientales con los conflictos y la violencia en varios países, incluido Haití.
29
Véase Bob Corbett (1986).
30
Confirmando la tendencia de optimismo cauto, International Crisis Group, una ONG que sigue de cerca las
situaciones de conflicto en todo el mundo, declaró recientemente que la situación de Haití ha mejorado, tanto en
abril como en junio de 2006. Este grupo hace el seguimiento de Haití, mes a mes, desde enero de 2004, y ha dado
nueve alertas de deterioro (cuatro de ellas caracterizadas por episodios violentos).
31
En los últimos años, se realizaron distintas evaluaciones de la actividad de los donantes y prestamistas en Haití. En
2000, las Naciones Unidas efectuaron una evaluación común para los países; en 2002, tanto el Banco Mundial
como el BID publicaron informes de los programas de país correspondientes, y en 2004, la Agencia Canadiense
para el Desarrollo Internacional presentó su propia evaluación. Por último, el Marco Interino de Cooperación,
elaborado conjuntamente por el gobierno provisional y la comunidad internacional en 2004, presenta algunas
conclusiones generales.
32
Una definición útil de “entornos difíciles para la reducción de la pobreza” reza como sigue: “El gobierno no
puede prestar, o no presta, servicios básicos para la mayoría de la población, incluidos los pobres. Las funciones
más importantes del Estado en cuanto a la reducción de la pobreza son el control territorial, la protección y la
seguridad, la capacidad de gestionar los recursos públicos, la prestación de servicios básicos y la capacidad de
proteger y respaldar las modalidades de que se valen los más pobres para su subsistencia”. [Véase DFID (2005),
Why we need to work more effectively in fragile states.] Con estos elementos, se definen cuatro indicadores
generales: 1) autoridad del Estado en materia de protección y seguridad, 2) poder político efectivo, 3) gestión
económica y 4) capacidad administrativa de prestar servicios. Estos aspectos se evalúan seguidamente en función
de la capacidad y disposición del Estado para aplicar políticas eficaces de reducción de la pobreza. En el contexto
haitiano se puede considerar que el régimen de Duvalier era “fuerte pero insensible”, por cuanto tenía la capacidad
pero no la voluntad para luchar contra la pobreza. Los gobiernos que se eligieron posteriormente pueden
considerarse “débiles pero dispuestos”. Sin embargo, en el documento elaborado por el Marco Interino de
Cooperación se dice lo siguiente: Los gobiernos precedentes carecían de la voluntad política y los medios para
efectuar los cambios necesarios en esferas clave, en especial la justicia, la policía, la reforma administrativa y la
descentralización. Las deficiencias en materia de derecho y libertades fundamentales han llevado a la corrupción,
la inseguridad y la impunidad y han desalentado la inversión productiva del sector privado, y, en sentido más
amplio, la movilización de todos los agentes”. Esta afirmación sugiere que Haití ha sido un Estado débil en ambos
sentidos, esto es, ha carecido tanto de voluntad como de capacidad.
33
Informe resumido del Marco Interino de Cooperación, párrs. 18 a 25. El análisis del Marco Interino de
Cooperación se basa en el documento titulado “Synthèse des leçons apprises par les bailleurs en Haïti Présentation à la réunion Gouvernement - Bailleurs le 22 avril 2004 - Yves Pétillon”,
http://haiticci.undg.org/uploads/Bailleurs%20lecons%20apprises%202.doc.
34
Para más detalles sobre la Declaración de París, véase www.oecd.org/dac/effectiveness.
35
Estas recomendaciones son similares a los “Principles for Good International Engagement in Fragile States”,
proyecto en curso de la OCDE (CAD) sobre la eficacia de la ayuda para el desarrollo en los Estados frágiles. Entre
esas recomendaciones clave cabe mencionar la de establecer como objetivo central la consolidación del Estado,
armonizar con las políticas o sistemas locales, promover la coherencia entre los organismos gubernamentales
donantes, actuar con rapidez y mantener la asistencia (planes decenales).
Véase
http://www.oecd.org/dac/fragilestates.
36
Esta caracterización del valor agregado del BID se tomó de RE-XXX, Evaluación del Programa de País para Chile.
37
Desde 1983, tras el Sexto Aumento General de los Recursos del BID, únicamente los países del Grupo D han sido
elegibles para el FOE; tras el Séptimo Aumento se dio preferencia a los países del Grupo D2, entre los que se
cuenta Haití. Después del Octavo Aumento (1994), los recursos se asignaron entre los cinco países miembros más
pobres en función del PNB per cápita y la población, atendiendo principalmente a criterios de equidad. En la
revisión de los criterios de asignación en 2000, el Directorio del Banco mencionó la eficiencia y el desempeño
como criterios pertinentes, por lo que se agregaron dos nuevas dimensiones a la fórmula: el desempeño de la
cartera y las instituciones y políticas del país (CIPE). Véanse los documentos GN-2101 y RE-279 para una
descripción general de los aspectos salientes respecto del FOE.
38
Para 2003, por ejemplo, la asignación efectiva per cápita fue de US$10,87, en tanto que la asignación basada en las
necesidades hubiera sido de US$16,66. Véase el documento RE-279.
39
“En cuanto al BID, ¿cómo no recordar que al iniciarse la gestión del gobierno provisorio, en marzo de 2004, el
Banco era la única institución multilateral que había mantenido una presencia constante en el país desde julio de
2003, fecha en que reanudó efectivamente su asistencia a Haití? En tanto que nuestros otros interlocutores apenas
comenzaban a movilizarse, el BID, que nunca había cerrado sus puertas y cuya cartera de proyectos en ejecución
totalizaba más de US$350 millones, representaba, naturalmente, la institución hacia la que se dirigían todas las
miradas en procura de la reanudación de las actividades, para ayudar a crear puestos de trabajo y promover así
un clima de calma social por medio de la aceleración de la ejecución de proyectos de uso intensivo de mano de
obra, como el programa de rehabilitación de caminos secundarios y terciarios, el programa de agua potable y
saneamiento y el programa de rehabilitación de la infraestructura económica básica”, H. Bazin, Okinawa,
11/4/05 (documento AB-2394).
40
El 8 de enero de 2001 se ratificó un préstamo de US$22,5 millones para la racionalización y organización del
sector salud. El 11, 15 y 18 de enero se ratificaron, respectivamente, un programa de educación básica, por valor de
US$20 millones; un proyecto de caminos rurales, por valor de US$50 millones, y un programa de reforma del
sector del agua, por valor de US$54 millones.
41
CP/RES. 806 (1303/02) corr. 1; 16 de enero de 2002. Las resoluciones de la OEA sobre Haití se pueden
consultar en http://www.oashaiti.org/.
42
AG/RES. 1841 (XXXII-O/02).
43
OEA/Ser.G; CP/RES. 822 (1331/02); 4 de septiembre de 2002; original: francés/inglés.
44
Ante la falta de un documento de estrategia formal, la documentación de la estrategia del Banco para este período
inicial se consigna en diversos informes y presentaciones de la Administración ante el Directorio. Para esta
sección, las referencias son las siguientes: Haiti: Issues Paper, documento CS-3422 Corr., 24 de mayo de 2002;
Haiti: Timetable of proposed Management actions. Versión revisada documento CS-3422-Rev, 28 de junio de
2002.
45
Haití: Misión técnica. Informe para el Directorio Ejecutivo, documento GN-2212-1 Corr., 3 de septiembre de
2002.
46
El préstamo sectorial de inversiones, HA0046, 989/SF-HA, se aprobó el 11 de diciembre de 1996 y ascendió a
US$50 millones. En un principio, constaba de tres tramos. En 2003 se reformuló y quedaron dos tramos, el primero
de los cuales tenía un valor de US$35 millones.
47
Palabras del Presidente Iglesias en ocasión de su visita a Haití el 25 de julio de 2003, documento CS-3422-3.
48
Haití. Estrategia de transición para la reanudación de la asistencia al desarrollo, documento GN-2212-2. En lo
sucesivo, dicha estrategia se denomina “estrategia de reanudación de la asistencia al desarrollo”.
49
El tema de los flujos financieros entre el Banco y el Gobierno de Haití es de suma importancia durante este
período. Dada la lenta ejecución de los préstamos de inversión en Haití y la importante acumulación de actividades
anteriores en materia de préstamos, se requieren esfuerzos concretos para evitar lo ocurrido en 2001, cuando hubo
un flujo neto negativo de US$5,5 millones.
50
Documento GN-2212-2, párrafo 4.18.
51
Varios agentes (Banco Mundial, Unión Europea, G. Latortue) se mostraron sorprendidos ante la falta de estudios
analíticos del BID sobre Haití.
52
Un estudio de ese tipo de estudio, para Perú, constituye una referencia útil, ya que proporciona la metodología
básica para esa tarea;
http://www.adepsep.com/publicaciones/La%20infraestructura%20que%20necesita%20el%20Perú%20(ADEPSEP
-IPE).pdf.
53
Documento GN-2212-2, párrafo 4.18.
54
Es posible evitar algunos de los temas que se tradujeron en un mal desempeño y un bajo efecto si el BID colabora
estrechamente con el Gobierno de Haití durante el diseño de los proyectos para asegurar la apropiación, la
adecuación, la factibilidad y la pertinencia de los proyectos. Un ejemplo de la falta de apoyo amplio es el Segundo
Programa de Extensión de la Enseñanza Primaria y Normal, que el parlamento haitiano modificó sustancialmente
antes de ratificarlo. Esto no debería volver ocurrir, porque antes de presentar un programa para su aprobación por
el Directorio del BID y su ratificación por el parlamento, hay que analizar a fondo y acordar las operaciones con
los encargados de la formulación de políticas y los agentes políticos pertinentes. Aunque los cambios que impuso
el parlamento pueden o no haber afectado la ejecución, representan el ejercicio de la soberanía haitiana. Asimismo,
se extrajeron otras lecciones importantes. En el caso de la agricultura, por ejemplo, se detectó que “el principal
problema que aquejó al proyecto desde el principio fue la fragmentación continua de las parcelas, que ya eran
demasiado pequeñas, lo que hacía casi imposible el cultivo extensivo de productos como el arroz”, se informó de
dificultades para organizar a los productores y, además, se señaló que la falta de crédito era un problema
importante. Esas cuestiones, sin embargo, siguen presentes en las operaciones actuales. Los proyectos actuales
dependen de la movilización y organización satisfactorias de los beneficiarios, algo que aún no se ha
producido.Igualmente, la falta de crédito, que se mencionó en el documento de préstamo de ambos proyectos de
intensificación agrícola, no ha sido resuelta y se está convirtiendo en un verdadero obstáculo. Por último, otro
problema que se está repitiendo es el de los sobrecostos —que también afectó al proyecto de caminos— como
consecuencia de demoras durante las cuales la situación de seguridad incrementó los costos y también las
inversiones necesarias para responder a riesgos ambientales como las inundaciones. El proyecto de caminos
representa una experiencia desastrosa de un proyecto de donantes múltiples, porque algunos donantes abandonaron
la operación tras ciertas desavenencias con el Gobierno de Haití. Por otro lado, además de los sobrecostos que hoy
también constituyen un problema, una lección aprendida indica que hay que asegurarse de la existencia de un
fondo de mantenimiento de caminos debidamente financiado.
55
En el documento RE-309 se llega a la conclusión de que “[l]a evidencia examinada sugiere que las estrategias se
caracterizaron por una formulación deficiente y, en muchos casos, diagnósticos incongruentes, una insuficiencia
de indicadores de resultados y de mediciones cuantitativas para dichos indicadores, así como por limitaciones en
la relación lógica entre los distintos componentes de las estrategias y la falta de una evaluación de riesgos. Esta
constatación implica que las estrategias examinadas no son evaluables. En general, las estrategias no contenían
los elementos necesarios para cumplir los propósitos identificados en las Directrices”.
56
Por ejemplo, un rasgo común de muchos proyectos de la cartera actual es que su éxito depende de las
comunidades. Si bien puede tratarse de un rasgo aconsejable en los proyectos de desarrollo, ya se ha señalado
como un riesgo sistémico no mitigado para la cartera. Primero, hay que hacer un inventario de las capacidades de
la comunidad para determinar la factibilidad del modelo. Además, hay que emprender proyectos piloto y
asegurarse de que se extraigan lecciones para poder identificar los resultados efectivos de este enfoque. Peter Sollis
(RE2) estuvo en misión en Haití por espacio de seis meses (de mayo a noviembre de 2005) y preparó una nota
sobre este rasgo de la cartera del BID en el país.
57
La CEPAL (2005) considera que el Marco Interino de Cooperación es “relativamente superficial respecto de la
manera en que los distintos elementos que integran cada eje se han de traducir en medidas concretas y resultados
ejecutables, o de la forman en que se resolverán las diversas permutas entre prioridades potencialmente
contradictorias”, pág. 4.
58
Nota: Cada dimensión va del 1 (baja) al 4 (alta).
Esto ha cambiado recientemente, con la participación del Presidente del BID en la reunión de donantes en Julio en
Puerto Príncipe.
60
La efectividad de las mesas sectoriales varía entre sectores. El BID juega un papel central en cuatro de ellas (agua y
saneamiento, agricultura, infraestructura y educación). El gobierno de Canadá financia una oficina de apoyo dentro del
Ministerio de Planificación para monitorear el funcionamiento de estas mesas, y entrevistas con ellos corroboran los
hallazgos de un funcionario del BID que estuvo seis meses en Haití durante el 2005, en el sentido que algunas mesas no
son funcionales y que hay todavía mucho por hacer para mejorar la efectividad de la coordinación entre los donantes.
61 Esta operación fue el Programa de Intensificación Agrícola de Ennery-Quinte (HA-L1009), que primero se diseñó
a finales de los años noventa, pero luego se reemplazó por un proyecto similar en el Artibonite a solicitud del
gobierno, aunque las condiciones ideales estaban presentes en Ennery-Quinte, razón por la cual con el gobierno
provisional se decidió reactivar el diseño original.
59
62
En el Capítulo IV se presenta una evaluación de estas operaciones.
63
El mecanismo sectorial de desarrollo institucional es un instrumento creado en 2002 debido a “la evidencia
creciente […] de que la existencia de instituciones fuertes es un requisito previo fundamental para la
sostenibilidad de los programas de reformas económicas y sociales”. Los objetivos del mecanismo sectorial de
desarrollo institucional son “i) superar las restricciones institucionales que VPN más allá de proyectos
específicos; ii) apoyar actividades de fortalecimiento institucional relacionadas con proyectos específicos durante
el diseño, la ejecución y/o la fase ex-post, para asegurar la sostenibilidad; y iii) cubrir brechas en las actividades
complementarias de fortalecimiento institucional relacionadas con operaciones de préstamo en apoyo de reformas
de políticas y otros programas”. Véase el documento GN-223; para los mecanismos sectoriales en general, véase
el documento GN-2085-2.
64
OVE define la “evaluabilidad” como el grado en que los proyectos están definidos de manera tal que, una vez
terminados, puedan ser evaluados y se pueda demostrar su eficacia para abordar los problemas y desafíos de
desarrollo a que hacen frente los países prestatarios. Se mide en función de nueve dimensiones: diagnóstico,
definición de los objetivos, lógica del proyecto, hipótesis y riesgos, indicadores y puntos de referencia básicos de
productos y efectos directos, y seguimiento y evaluación de productos y efectos directos. Para más detalles, véase
OVE (2003), Análisis de la evaluabilidad de los proyectos, 2001, documento RE-275.
65
Los promedios del FOE, RE2 y el BID excluyen a Haití. Los proyectos con más de 40 meses desde la preparación
hasta su aprobación se excluyeron en todos los casos. Fuente: OVEDA.
66
Anexo ad-hoc: IDBDocs No. 337902.
67
Estas medidas se detallaron en el Anexo II al documento GN-2212-7.
Véase AG/8-05 y GN-2331
En las operaciones de cooperación técnica sólo se utilizó la facultad de modificar las cláusulas contractuales,
principalmente para prorrogar en hasta 24 meses la fecha del último desembolso. Esa facultad se utilizó 27 veces.
68
69
70
Únicamente dos programas informaron de quejas significativas respecto a que la ejecución se había demorado por
los procedimientos del Banco: el Programa de Rehabilitación Urbana (1639/SF-HA) y el Programa de
Rehabilitación de la Infraestructura Económica Básica (1493/SF-HA). Como señaló un alto asesor económico del
Ministerio de Economía y Finanzas (G. Veret), la lenta ejecución de los proyectos es un problema muy común en
Haití y no es atribuible al BID; en proyectos financiados por otros donantes se presenta el mismo tipo de problemas
e incluso en los proyectos financiados por fuentes locales se plantean dificultades de ejecución.
71
Por ejemplo, las no objeciones se deciden en una reunión con el organismo ejecutor, que examina la
documentación junto con el especialista del Banco y firma una ayuda memoria de cada reunión. Este proceso,
aunque puede ser lento al principio, es transparente y ayuda a acumular conocimientos especializados en las
unidades ejecutoras. Otro ejemplo de colaboración estrecha con los organismos ejecutores es la respuesta de la
Representación en Haití a la solicitud de algunos coordinadores de programas de pasar de un método ex ante a un
método ex post para la revisión de los gastos. Algunos coordinadores señalaron que el método ex ante imponía
demoras excesivas y solicitaron información sobre cómo “graduarse” y pasar a un sistema ex post. La
Representación en Haití envió una nota a todos los coordinadores y organizó una reunión en la que explicó los
detalles del proceso y los pasos necesarios para pasar a un sistema de revisión ex post. Posteriormente, sólo un
coordinador llevó adelante el proceso.
72
Véase el documento de trabajo presentado por el gobierno de Haiti en Noviembre del 2006: Conditions prerequises
pour une amélioration de la capacité d’absorption de l’aide publique a Haïti: renforcement des capacités d’exécution et
d’investissement (mimeo)
73
Como se detalló en una presentación al Directorio el 28 de febrero de 2007.
74 Informe Anual del BID (2005),
http://www.iadb.org/exr/ar2005/ia_country.cfm?language=Spanish&ITEM1ID=6&PARID=9.
75
La unidad ejecutora del proyecto en el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Comunicaciones (MTPTC)
ejecuta los préstamos 991/SF-HA y 1638/S-HA, mientras que otro organismo gestiona la operación 1493/SF-HA.
Se podría hacer algo similar respecto de los tres proyectos administrados por la misma unidad ejecutora en el
Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y Desarrollo Rural (MARDNR) (1490, 1646 y 1642).
76
Por ejemplo, hay dos grandes unidades ejecutoras que gestionan tres de los proyectos de infraestructura de mayor
escala. Mientras que las no objeciones del BID no parecen constituir un tema central, las demoras en la
adjudicación de contratos y en la puesta en marcha de las obras sí son un problema, y la presencia permanente de
especialistas en el organismo ejecutor ayudaría a acelerar la ejecución global del proyecto. El especialista de la
Representación de Haití podría estar dos días en cada unidad ejecutora y actuar como asesor técnico del
coordinador de proyecto.
77 Las unidades ejecutoras son actualmente la regla general para el BID y otros donantes, aunque en el Marco Interino
de Cooperación se considera explícitamente que erosionan la capacidad del Estado, problema que se califica de
fundamental en el contexto haitiano.
78
Los indicadores de las estrategias son tomados literalmente; en el capítulo II ya se discutieron los fundamentos
analíticos de las estrategias, y la necesidad de desarrollar estudios económicos y sectoriales sólidos fue subrayada para
mejorar la calidad de las estrategias y, por tanto, de los indicadores.
79 Véase el anexo titulado "La pobreza en Haití",
http://idbdocs.iadb.org/Wsdocs/Getdocument.aspx?docnum=791921.
80
El análisis conceptual de los préstamos en apoyo de reformas de políticas como instrumento de préstamo se ciñe a
OVE (2004), Instrumentos y desarrollo: Una evaluación de las modalidades de operaciones de préstamo del BID
(documento RE-300).
81
Para detalles sobre el progreso en términos de reformas para la gobernabilidad, veáse el documento IMF “Haiti:
Enhanced
Initiative
for
Heavily
Indebted
Poor
Countries
–Preliminary
Document”
at
http://www.imf.org/external/pubs/ft/scr/2006/cr06338.pdf
82 Véase http://www.oecd.org/dataoecd/16/31/36644712.pdf.